Virgen de la Candelaria: ayer, hoy y siempre

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Habían pasado 40 días desde su nacimiento.

Por: Ubaldo Manuel Díaz

Virgen de la Candelaria

Regresaba de Egipto después del desplazamiento forzado propiciado por Herodes. Como todo primogénito tenía que ser presentarlo en el templo para dos ritos: En el primero tenía que llevar una ofrenda un toro o un cordero. La segunda para la purificación de su madre. Ellos por su pobreza llevaron dos pichones y una vela. Desde ese día siempre aparecerá con un cirio en la mano. Nuestra Señora de la Candelaria.

los marineros que venían al nuevo mundo, a la América descubierta por colón, plagada de historias y leyendas fantásticas de caníbales y cíclopes arribaban al último reducto de islas camino al nuevo continente llamadas islas canarias con su capital Tenerife. Se encomendaban a la protección de una imagen de rasgos occidentales denominada la virgen de las candelas.

Con el paso del tiempo los nativos de estas islas le untaban en el rostro un aceite para protegerla de la intemperie del sol, de la lluvia, tornándose con el paso de los años de un color de ébano. Con la protección de esta virgen se embarcaban los marineros rumbo al nuevo mundo. En esos barcos también llegaban los religiosos agustinos recoletos para evangelizar a los nativos. Subieron por el rio Yuma o gran rio de la Magdalena rumbo a Santa fe de Bogotá.

En ese recorrido muchos barcos pernoctaron en la isla de Mompox tercera ciudad en importancia después de Bogotá y Cartagena de indias. Muchos artistas, joyeros, Marqueses, religiosos, se quedaron para siempre en la segunda depresión más baja del mundo después de la del mar muerto, por la fertilidad de sus tierras aptas para la agricultura y la ganadería. Según los entendidos anualmente se hunde 7 centímetros, pero por el efecto se las inundaciones la isla recupera el terreno perdido.

Llegados a santa Fe de Bogotá el ambiente para los agustinos se torna hostil por la continua guerra entre españoles y criollos. Emigran a un desierto, el desierto de la candelaria ubicado en Raquira Boyacá. En esa soledad según cuenta la historia se le apareció la virgen a uno de los monjes quien le pide que le construya una capilla en el cerro más alto de Cartagena de indias.

El sonido de los tambores africanos, las chirimías se entremezclaban con las endechas y gaitas indígenas. El rito estaba a punto de iniciar. Por primera vez negros cimarrones e indios indómitos se escapan del dominio de sus amos y se daban cita en el cerro de la popa ubicado en Cartagena de indias a danzar en torno a un macho cabrío para ofrecerle sacrificios por medio de aquelarres y orgías. En ese momento entró el religioso llegado del desierto de Boyacá y se encuentra con el espectáculo de indios y negros. Entró en ira santa, derribó el altar idolátrico donde reposaba el macho cabrío, a este último lo desbarrancó con un puntapié. Dicen que por donde pasó el macho cabrío no ha vuelto a nacer hierba.

El mismo religioso de paso hacia Mompox pasó por Magangué y se encontró a un desconsolado encomendero de apellido Monroy que le fue encomendada la pacificación del cerro del corcovado frente a lo que hoy es Guaranda. En infructuosos intentos había fracasado ante la ferocidad de los indígenas chimilas y malibú, una de las tribus más belicosas de estas zonas. Esa noche bajo el calor de una hoguera el religioso Agustino le confiesa al encomendero que la única forma de someter a los indígenas es con la imagen de la virgen.

¿Cómo puedo lograrlo? – le preguntó el desmoralizado encomendero.

Por medio de la virgen – remató el agustino.

El encomendero tenía un hermano en la corte y le escribió: Quiero que me pintes un lienzo de la Virgen con rasgos indígenas.

¿Y cómo es la piel?, ¿de qué color son los indígenas? le pregunta su hermano. El le responde: -el color de la piel es cobrizo.

Así, con rasgos indígenas, con el color moreno llega la pintura a Magangué.  Ese día era decisivo tanto para los indígenas y el encomendero.  Si ellos no la aceptaban seguirían en pie de guerra. Esa mañana del 2 de febrero de 1792 arribaron mil canoas con los mas feroces indígenas al puerto de Magangué. Al contemplar el rostro moreno de la virgen, atezado, de facciones indígenas de mirada tierna y penetrante todos se postraron ante ella.

Hoy la historia se sigue repitiendo, todos los 2 de febrero no llegan los indígenas, pero si los miles de peregrinos que se rinden a sus pies.

 Ubaldo Manuel Díaz:Sacerdote. Premio Nacional de cuento y poesía ciudad Floridablanca. Premio de periodismo pluma de oro 2018

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Acerca del Autor

7. Francisco Figueroa

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es

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