¡Ni los burros se salvan del despiadado narcotráfico!

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El ministro de Defensa Guillermo Botero Nieto sostuvo este jueves en Barranquilla que Colombia mantiene en firme su lucha contra narcos y corruptos, y su conducta de no provocar ni dejarse provocar, con respecto a países vecinos. 

Por Rafael Sarmiento Coley

La erradicación manual de los inmensos cultivos de cocaína que se han multiplicado en los últimos ocho años es un enemigo “duro de matar”, similar a lo que ocurre con la corrupción que ha penetrado los insospechados sectores de la sociedad colombiana, otrora ejemplo de rectitud y honradez.

Guillermo Botero, ministro de Defensa, al arribar al salón ‘Salamanca’ del Hotel Crown Plaza de Barranquilla para charlar con los gremios de la producción. Al fondo, Alberto Vives, director seccional de la Andi.

Botero Nieto se reunió con los dirigentes del sector privado atlanticense, convocados por Probarranquilla y la Cámara de Comercio de Barranquilla.

Reconoció que se libra una lucha desigual con la erradicación manual, por cuanto no se dispone del personal suficiente ni con los volúmenes de dinero para sostener una campaña dura, pura y sin pausa. Debería ser una especie de ‘operación rastrillo’. Aun así, los narcos seguirían con su infernal agroindustria, estimulada por contar con mercados atractivos que compran la coca al precio que sea, porque los consumidores son adictos empedernidos.

El infernal Catatumbo

Ana María Badel, la dinámica directora de Probarranquilla, entidad que, en unión con Camcomercio, organizzaron este encuentro con el Ministro de la Defensa.

En donde mayores problemas afronta Colombia con el narcotráfico es en la zona del Catatumbo, por la complicidad de autoridades del vecino  país, que permiten la  libre entrada y salida de toda la cadena del narcotráfico: los cultivadores, los recolectores, los encargados de procesar y transportar el producto hacia los mercados de mayor demanda, como son Estados Unidos y varios países de Europa y Asia.

La tarea de erradicar se mantiene en pie de lucha contra dos principales enemigos: el narcotráfico y la corrupción. Por un lado, se reagruparon nuevos clanes de cultivadores, procesadores, transportadores y vendedores del alcaloide en sus mercados cautivos. Porque, sin duda, se dispara la producción, porque aumentó de manera brutal el consumo del ‘polvo maldito’.

Por ello Colombia pasó de 188 mil hectáreas que se cultivaron en 2016, a la cifra récord de 209 mil, con un incremento del 11% que causó alarma en el gobierno estadounidense que, sin embargo, carece de voluntad para enfrentar la alta demanda de los consumidores en sus principales ciudades.

Tarea casi que imposible

María José Vengoechea y Efraín Cepeda Tarud, presidenta ejecutiva y presidente de la junta directiva,respectivamente, a la espera de que empezara el encuentro.

Botero Nieto opina que de manera manual es casi que imposible hacerle frente al cultivo de la coca. Porque se requerirían miles de operarios para lograr algún resultado aceptable. Eso sería muy costoso para el Estado colombiano.

Con el agravante del riesgo que vienen afrontando los distintos grupos que trabajan en diferentes frentes del país para la erradicación manual. El desguarnecido erradicador manual se expone a los dueños de esos cultivos ilícitos, a las minas quiebrapatas y a otras calamidades por lo dispendioso de tan colosal tarea.

Ante lo cual el Mindefensa dejó entrever que, si la Corte Constitucional no le da vía libre al retorno de la erradición aérea con el cuestionado glifosato, es casi que imposible enfrentar con éxito la impostergable tarea de reducir a su mínima expresión el cultivo y fabricación de coca. El asunto es que ya se ha comprobado que el mencionado herbicida es más dañino de lo que se pensaba. O sea que es peor el remedio que la enfermad. Eso ya se confirmó.

Genera masacres

El narcotráfico, además de crearle a Colombia dificultades en la diplomacia con los países vecinos, genera un verdadero baño de sangre, al disputarse entre los distintos clanes lo que consideran sus feudos en las grandes, medianas y pequeñas ciudades colombianas, en donde la violencia se ha disparado en algunos momentos. En ocasiones como retaliación contra la Fuerza Pública por haberles incautado un multimillonario cargamento listo para exportar.

Nubia Estela Martínez, directora del Centro Democrático, dialoga con el cónsul de España en Barranquilla, Carlos Guerra.

De igual forma atacan con la mayor sevicia a quienes se atreven invadir sus zonas de venta al menudeo de la coca y sus satánicos derivados, como el bazuco y hasta la basura más letal, que queda después del proceso de producción del alcaloide.

Botero Nieto considera que es uno de los tantos factores que generan estados de violencia tanto en los centros urbanos como en los sectores rurales. Matan los dueños del negocio para hacer respetar sus rutas y sus zonas en donde tienen las ‘ollas’ para la venta al menudeo.

«Fue muy fructífera la charla con el doctor Botero, porque hubo intercambio de inquietudes, y el público asistente contó con la posibilidad de formular sus prreguntas e inquietudes.

Ante esa realidad aplastante, Colombia, además, ve crecer el número de cocainómanos y bazuqueros, que finalmente se convierten en atracadores o pandilleros para conseguir la plata que les permita comprar su vicio.

Si a ese caldo de cultivo se agrega un detonante letal como los grupos de mercenarios que trabajan en los sectores urbanos para distintos bandos, esa sí que es una calamidad inminente para toda la sociedad colombiana. Unas veces hacen una matanza por orden de algunos de los nuevos capos de los clanes cocaineros. En otras se camuflan en universidades y centros escolares para inducir a jóvenes, y hasta a niños, a que consuman la droga maldita. Esos mismos mercenarios ‘colaboran’ en la logística de organizaciones como el Eln y las disidencias de las Farc. Lo que forma un cuadro dantesco frente a una sociedad anonadada por los escándalos que a diario se ven con la llamada narcopolítica y la corrupción galopante en las altas esferas de los tres poderes públicos de un Estado Social de Derecho (como reza la Constitución Nacional de 1991): el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

A pesar de ese escenario poco alentador, el ministro de Defensa Guillermo Botero asegura que sí es posible derrotar el narcotráfico y la corrupción, pero con la voluntad y el aporte de todos los estamentos de la sociedad colombiana y con la ayuda de las grandes potencias cuyas juventudes se envenenan por la nariz con el polvo blanco que de las selvas colombianas llega tan fácil a todos los sectores de las ciudades europeas y norteamericanas. Situación que deja en el aire muchas preguntas sin respuesta: ¿Quiénes son los capos en las ciudades de alto consumo de droga?; ¿Por qué nunca cae un capo estadounidense o europeo?; ¿Cómo es posible que los aficionados a soplarse la nariz con el polvo maldito lo consigan en cualquier esquina?;¿Y cómo lo hacen? Es posible que ya Donald Trump tenga respuestas ante esas inquietudes, solo que, por ahora, se entretiene con su cuestionado ‘Muro de México’ y sus coqueteos con potencias asiáticas.

Han acabado hasta con los burros

Otra inquietud que despertó asombro fue la relacionada con la escasez de los burros. Podría ncluirse en la lista de animales en vías de extinción. En las sabanas de Bolívar, Sucre y Córdoba han desaparecido estos cuadrúpedos que engalanaban el paisaje del camino real.

En algunos sectores cívicos se asegura que burras y burros aparecen muertos y despellejados. Se tiene la inverosímil hipótesis,  que los narcos han llegado a tal estado de desespero por enviar su coca sin que los radares enciendan las alarmas, ni que los perros entrenados para tal fin, adivinen con su olfato si un alijo va lleno de coca. Se asegura que es  tan poderoso el cuero, la pelamenta y la masa gelatinosa y grasienta del asno, que es el último recurso que se han inventado los dueños del fatídico negocio para pasar sus cargamentos sin que los más sofisticados controles los detecten.

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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