Esta es la locura pensada por Barranquilla y su Carnaval de las Artes

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En el Carnaval de las Artes que empieza este jueves en Barranquilla puedes bailar con la cabeza y pensar con los pies.

Por Yesid Torres

Desde sus inicios, El Carnaval internacional de las artes se ha caracterizado por ser un evento en donde se explora en el arte y el folclor de todos los rincones del mundo. Bajo una mirada ecléctica, y revestido por la capa sagrada de nuestras carnestolendas, representa un discurso estético políticamente incorrecto, contestatario y de resistencia, al instituirse como un espacio popular y culto categorías que pocas veces convergen en un mismo sitio.

En cabeza de Heriberto Fiorillo, esta Fiesta de la reflexión combina el arte contemporáneo, el folclor y el mundo de las ideas. Además, reconfigura la noción universal que poseemos del carnaval, pues abre un espacio de discusión en medio de la fiesta, generando así un evento alternativo que permite no solo vivir el carnaval sino también pensarlo.

Si entendemos el arte como aquella composición estética que construye sus ideas a partir de las relaciones que establece con las diferentes facetas de la condición humana, podemos notar que este festival en particular crea una relación muy cercana entre arte y público. La quintaesencia del evento se haya precisamente en vincular a los asistentes como parte del espectáculo, pues sin máscaras y disfraces, ¿qué clase de carnaval sería?

La Cueva ha borrado esa línea  molesta que separa muchas veces el arte del folclor, al crear un espacio que va hilando los discursos plásticos, literarios, teatrales, musicales y dancísticos con nuestra propia tradición. Además, ha constituido un festival abierto que desestima las barreras sociales pues no limita su acceso a las condiciones socioeconómicas de las personas, teniendo el agregado de revindicar a nuestros propios artistas. ¿En qué otro lugar del mundo podemos encontrar en una misma programación (en sus múltiples ediciones) a Laura Esquivel, Aníbal Sensación Velázquez, Piero, Paul Brito, Dolcey Gutiérrez, Bart Van Dyck, Carlos Polo y Alfredo Gutiérrez?

Fantástico es la cuota infantil del festival. Iniciativas como esta fortalecen los escenarios de formación entre los más chicos, vinculándolos a experiencias estéticas que estimulan su imaginación y que los van iniciando en los circuitos culturales de la ciudad.

La reflexión como espectáculo, premisa del festival, se encuentra enmarcado en una de las máximas del sincretismo cultural caribeño, ese “no sé qué” del que habla  Cuco Valoy en su canción “¿Qué es lo que tiene?… El carnaval de curramba…”. Nuestro carnaval posee una sinergia que combina la verbena y el baile de salón, la fiesta de máscaras y el salón burrero, la flauta de millo y el clarinete. Lo europeo, lo indígena y lo africano en el Caribe dan como resultado uno de los festejos más imponentes y sentidos del mundo, cuya propagación se sigue viviendo en festivales como este.

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