Banderas guerreristas

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Los halcones que sobrevuelan Colombia y Venezuela.

Por Jorge Guebely

Se equivocan quienes creen que Duque carece de norte. Desdeñan sus banderas, las del Centro Democrático, las del expresidente Uribe. Él las ondea con claridad y las implementa con rigor. Rigor aún insuficiente para los halcones de la extrema derecha colombiana.

Banderas que difieren de la del expresidente Santos, quien ondeaba la de la paz. Bandera loable, prestigiosa, de buena imagen y hasta de premio Nobel. La publicitaba en cuanto evento nacional e internacional. Pero Santos la hacía visible más por intereses políticos que humanos. La paz no es asunto de ricos, porque no padecen la guerra.

Las banderas de Duque suscitan pudor porque claman guerra. Son vergonzosas, pero con buenos dividendos económicos y políticos. Son criminales, pero sirven para borrar a los más pobres de la Tierra. Son pavorosas, por eso las implementa, no con publicidad, sino con justificaciones terroríficas.

Guerra en la ciudad o el campo, con políticos y parapolíticos. Contra el ELN de ahora y el de antes del horroroso atentado de la Escuela de Policía. La misma guerra colombiana desde hace 200 años. Mejor bombardear que dialogar. Mejor armar a los terratenientes que desarrollar el campo técnica y socialmente. Mejor una red de cooperantes para apuntalar la dictadura y mermar la democracia. Mejor perpetuar el terror en un pueblo devastado para someterlo mejor.

Todas las artimañas se convalidan para implementar las banderas guerreristas: desconocer los protocolos internacionales y obstaculizar los acuerdos de paz, dilatar la ley estatutaria de la JEP y nombrar funcionario sesgado en el Centro Nacional de Memoria Histórica… Mostrar permanentemente señales de guerra, no de paz.

Asesinan líderes sociales como parte de la guerra nacional, sin embargo, el presidente se declara incapaz de aplicar justicia. Asesinan a reclamantes de tierra, a defensores de derechos humanos, a promotores de paz, a los incómodos para los halcones colombianos, y casi todos permanecen en la impunidad. Gobierno guerrerista que gobierna para los poderosos quienes viven de la guerra. Perpetúa la lucha de clase porque consolida los privilegios de los pocos y las exclusiones de los muchos.

Gobierno que busca camorra con Venezuela para anestesiar las enfermedades de la política nacional. Sin autoridad política pide solución allá para los mismos males que padecemos acá: políticos corrompidos, niños muriéndose de hambre, millones de desplazados, indolencia social.

Duque promueve las banderas que piden guerra. Banderas que, como una fosa común, se alimentan con muertes violentas. Que no apuntan al engrandecimiento del ser humano, sino al éxito político y económico de los halcones colombianos al servicio de halcones más grandes que a su vez vuelan sobre ellos.

jguebelyo@gmail.com

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Jorge Guebely

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