El rincón del Búho. – El regaño del Alcalde al Secretario de Tránsito

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Lucho Diazgranados deberá ir pensando en fichas para mover a Fernando Isaza. Manuel Del Dago prefiere ahogarse en el puerto de aguas profundas. Los paisas coquetean a los chinos. “La plata de la salud se la roban los políticos”: Aida Avella. 

 

Por El propio Búho

Pocas veces se ha visto al alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, tan alterado como esta semana cuando descalificó el desempeño del secretario de tránsito distrital, Fernando Isaza, ficha política del senador de Cambio Radical, Luis Eduardo Diazgranados. Lo calificó de inepto y, de ñapa, de prepotente. La verdad es que las quejas son abundantes sobre los atascos en muchas vías en sectores en donde las vías siempre estaban despejadas.

Y eso que el Alcalde no conoce a fondo el manejo sospechoso del traslado de vehículos por cualquier nimia causa a un potrero abandonado detrás de Cementos Argos, en donde más de 500 carros y cerca de dos mil motos se pudren bajo sol y sereno, porque el multimillonario concesionario de este sucio negocio no cumple con lo que le estipula el contrato de concesión de destinar un parqueadero con adecuado techo, encerramiento y piso de cemento. No un bien mostrenco en un sitio abandonado en donde para entrar hay que ir con escoltas porque el trecho desde la Vía 40 hasta el lote abandonado está es tierra de asaltantes.

Y todo parece indicar que hay un contubernio entre el concesionario, los conductores de las destartaladas grúas, los policías en mala hora asignados para regular el tráfico vehicular y funcionarios de la secretaria del ramo que se lucran con el trámite para el pago de los injustificados comparendos por cualquier maricada que se invente el uniformado autoritario. Esa rosca de la corrupción hay que acabarla.

Además, es una verdadera infamia que en un país del tercer mundo se pudra tanto carro y moto por un simple comparendo y por la maldita mala fe de los responsables de esa infausta situación.

Paisas coquetean a los chinos

Desde hace años los antioqueños quieren embarcar al país en una costosa vía por las inhóspitas montañas que permita una salida a un puerto propio en el Urabá antioqueño, que los conecte con el Océano Pacífico. Desde el primer gobierno del paisa Álvaro Uribe empezó a gestarse esa vía, en la cual ya se han invertido $54 billones y se requiere otro tanto igual para romper trochas que afectarían de manera mortal el trapecio amazónico (pulmón de la humanidad) y la selva tropical, riqueza acuífera, que acabaría con la flora y fauna y con el caudal del río Putumayo.

Como en los últimos años la corrupción ha impedido mayor flujo de caja para continuar con las obras faraónicas, los antioqueños ya tienen casi convencidos a los chinos para una presencia abrumadora de la industria oriental en un proyecto denominado Sol Naciente. Y todo ello se adelanta en voz baja a pasos agigantados. Los chinos surtirían a Colombia de todo. Colombia no le vendería a China ni un lápiz. Y, lo peor, la mano de obra será oriental, porque es más barata y nunca protesta ni han oído hablar de la palabra ‘sindicato’.

Manuel Del Dago, un viejo testarudo

Manuel Del Dago, un español que en su primera juventud , en Asturias, se ganaba la vida como pastor de ovejas. Años más tarde, en Barranquilla, se convertiría en un magnate de la industria maderera y la construcción de yates y barcos, competidor del griego Aristóteles Onassis.

Colombia, y en especial Barranquilla y la Costa Caribe, vivieron agradecida con Manuel Del Dago, un aventurero español que sentó cabeza en esta bella curramba y aquí se hizo a una enorme fortuna de manera limpia y honesta con el famoso Aserradero Covadonga, que daba empleo a miles de trabajadores y generaba cuantiosas divisas por la exportación de madera en bruto, acabados para la industria de la mueblería, enchapes y cielo rosas y embarcaciones. Por los lados de Palmarito, en lo más alto de un cerro, construyó una hermosa cabaña en la cual solía hacer inolvidables reuniones con manjares y los mejores licores.

‘Manolo’, como le dicen sus amigos, tiene una historia de película. Llegó primero a Centroamérica como piloto de una avioneta que hacía viajes a varios países del área, en especial entre Nicaragua, Hondura, México y Cuba, se asegura que en uno de esos viajes se accidentó y fue a parar a una cárcel caribeña en donde tuvo como compañero de celda al afamado actor y cantante mejicano Pedro Infante (quien, precisamente, murió en un accidente piloteando su propio avión).

Después de ese ejemplar periplo para impulsar el desarrollo de Barranquilla y el país con su próspera industria maderera, ahora se ha convertido en una vaca muerta que no quiere dar paso a la cristalización del Superpuerto de Aguas Profundas Bocas de Ceniza.

Este megaproyecto nació en las mesas de diseño de Arquitectura Limitada, del arquitecto y entonces representante a la Cámara Emilio Lébolo Castellanos. Los diseños y maquetas fueron presentados en sociedad el 28 de enero de 1979, día en que Lébolo cumplió 40 años. (Ya este 28 de enero cumple los 80 años, ¡cómo pasa el tiempo!). En un comienzo se estableció una sociedad provisional de la cual eran miembros varios arquitectos e ingenieros de Arquitectura Limitada. Luego, cuando se le dio forma al proyecto pagando los derechos de concesión, de los socios primigenios solo quedaron Emilio Lébolo, la firma Valorcon (de los Gerlein-Echeverría-Villa), y más tarde entrarían los hermanos Christian y José Manuel Daes, y Manolo Del Dago, porque se necesitaba un jurgo de plata para mantener al día el futuro megapuerto, pagando a tiempo al Gobierno Nacional el importe de la concesión portuaria.

Lo grave es que, en los últimos años, cuando la sociedad descubrió que sola no podía con semejante colosal proyecto, pensaron en una multinacional para el cierre financiero. Ahí fue cuando torció la puerca el rabo.

Porque Del Dago no quería más socios en el proyecto, pero tampoco se metía la mano al bolsillo para el cierre financiero. ¡Hombre, Manolo! Qué vaina contigo. Y pensar que muchos dirigentes barranquilleros ya habían encargado a Héctor Lombana Piñeres una estatua tuya de bronce, al tamaño natural, para colocarla en la plazoleta del Superpuertos de Aguas Profundas en la margen izquierda del Río Magdalena, en las profundidades de la Ciénaga de Mallorquín en señal de gratitud, porque, de todas maneras, tú eres un prohombre, virtuoso, y aunque cascarrabias, eres buenagente. Sería bueno que Rosita tratara de ablandar el corazón de su testarudo progenitor.

Políticos abyectos

Magnífica la catilinaria de la senadora de la Unión Patriótica, Aída Avella, sobre la malaleche de numerosos políticos que medran por los siglos de los siglos en el Congreso financiando sus campañas con la plata de la salud de los pobres y con parte de las mesadas de ancianas y ancianos que viven de una magra pensión.

Ocurre que ahora quieren aprobar a pupitrazo una nueva reforma a la ley 100 que se inventó Álvaro Uribe para joder a los pobres. Según esta nueva norma, el Gobierno ya no tendría que dar ningún aporte (nunca lo ha dado, en la práctica), y solo aportarían los patronos y el empleado. El caramelo con el cual endulzan el proyecto es que el aporte de los pensionados para su salud bajaría del 19 al 14 por ciento. ¡Carajo, con razón la valerosa congresista anticipó que votará en contra del proyecto, así sea como un saludo a la bandera! Pero que jamás será ave de carroña contra la pobresía colombiana.

¿De dónde sacó Verano tanta gente?

Según los informes que nos llegan de España la sensacional Banda Musical de Baranoa ha sido una de las principales atracciones de la Feria Turística que se realiza todos los años en Madrid.

Lo que sorprende es el misterio de cómo hizo el gobernador del Atlántico Eduardo Verano para reunir a tanta gente –867 miembros de la delegación- para dicho periplo. Dicen que se llevó hasta a la repartidora del tinto, en un gesto humanitario que se le aplaude. Peero ¿se requería una delegación tan numerosa?

 

 

 

 

 

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