¿Álvaro Uribe III?

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Cinco meses después de comenzar su mandato y nueve antes de las elecciones regionales, el gobierno de Iván Duque parece estar “encontrando un nuevo rumbo”.

Por Víctor Herrera

Victor Herrera Michel

O mejor dicho: está reencontrado el rumbo de una vieja manera de gobernar que ya hemos conocido en el país, con todas sus virtudes y defectos.

Todo parece indicar que estamos volviendo a los principios que rigieron los dos cuatrienios de Álvaro Uribe, el máximo líder del Centro Democrático, hoy el partido de gobierno.

En efecto, son tres los pilares fundamentales sobre los cuales gobernó el hoy senador durante sus períodos presidenciales y que están reapareciendo.

Él los llamó sus tres huevitos:

1) El de la “Seguridad Democrática” basada en la lucha frontal contra los grupos insurgentes de izquierda y los paramilitares lo que generó en aquellos tiempos un ambiente de tranquilidad, sobre todo en las carreteras del país. Hoy está complicado el panorama con más de 400 líderes sociales asesinados y los cultivos de coca multiplicados por 4 en el último lustro.

2) El de la “Confianza Inversionista” que generó una gran ola de privatizaciones.

3) El de la “Política Social” con una visión de largo plazo que fue interrumpida por los mandatos de Juan Manuel Santos (a quien también eligió).

A nivel internacional Uribe desarrolló la alianza con los EEUU en torno, entre otras, a la ubicación de 7 bases militares norteamericanas en nuestro territorio y hoy Duque se haya más comprometido por la obligación de erradicar los cultivos y combatir el tráfico de estupefacientes. De otra parte Uribe desarrolló un ataque sistemático contra lo que llamó el Castro/Chavismo y ahora Duque arrecia en una dimensión aún mayor tras la posesión de Nicolás Maduro en su segundo período y la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente interino del vecino país.

Álvaro Uribe e Iván Duque

Se agrega a lo anterior la decisión reciente del ex presidente de apoyar resueltamente a Duque, obtener la unidad del Centro Democrático y lograr la unión con otros Partidos para ser mayoría en el Congreso. Todo ello en el afán de “recomponer” el rumbo del gobierno, conseguir popularidad para su pupilo presidencial y al final ganar las elecciones regionales de octubre próximo.

Pero existen otras características del “Uribismo” cuya implementación ahora no son tan agradables. Se trata de la alta sensibilidad a las críticas, especialmente las que provienen de la prensa. En este sentido ya son conocidos los fuertes y permanentes enfrentamientos con dos columnistas de la revista Semana: Daniel Coronell y Daniel Samper Ospina (incluso han llegado a los estrados judiciales).

Sin embargo, en la última semana han surgido nuevos factores de desestabilización en otra dirección. En primer lugar, las denuncias de la FLIP (Fundación para la Libertad de Prensa), con audios en mano, de la censura del director de RTVC, Juan Pablo Bieri al programa “Los Puros Criollos”, transmitido por Señal Colombia y conducido por el periodista Santiago Rivas.

En segundo término, la ofensa con visos de calumnia que a través de su cuenta en Twitter hizo la directora del Centro Democrático, Nubia Estela Martínez, contra la conocida periodista Vicky Dávila de La W. Martínez se excusó utilizando como chivo expiatorio a su Comunitty Manager.
Lo peor es que ambas conductas están en entredicho de obtener una sanción o siquiera una enmienda. La primera está esperando la decisión final del presidente Duque a pesar de que ya existe una “renuncia irrevocable” (será como aquella que prometió el propio Uribe al Senado hace algún tiempo…?) y la segunda aguarda al menos una disculpa de la directora del partido de gobierno.
@vherreram

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