Tips psicológicos para cobrar exitosamente un penal

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La definición desde los 12 pasos se ha convertido en una tortura para algunos futbolistas.

Por: Roque Herrera Michel

Con la decisión de las autoridades del balompié mundial (desde Julio de 1982) de definir desde el punto penalti las fases finales o de clasificación de los campeonatos, se ha generado un torrente de emoción para los espectadores.

Pero a la vez significa un gran estrés en la mente de los jugadores.

Con el paso de los años ha ido cambiando entre los aficionados al fútbol el significado de definir por penales. Antes, esto se tomaba como una manera aburrida de definir un partido empatado en que se requería un ganador. Pero ahora nadie se pierde de ver la electrizante serie de penales como punto final de la contienda.

Patear un penalti: ¿Drama u oportunidad de éxito?

Dibujo: FranK Kamente.

No hay que negar que al cobrar un penalti los jugadores viven unos minutos dramáticos. Ante la esperanzada mirada de miles de aficionados el futbolista elegido, en máxima tensión, tiene que patear y meter el balón.

Es tal la presión psicológica que eso significa que los mejores jugadores del mundo han desperdiciado en alguna ocasión esa oportunidad de encontrarse a solas con el arquero con un balón ubicado en el punto fatídico.

Han fallado desde Maradona hasta Messi, pasando por Platiní, Cristiano Ronaldo, Beckham, Francesco Totti, Paul Ribery, Neymar y llegando hasta jugadores más cercanos como Teófilo Gutiérrez o Jarlan Barrera. La vergüenza mayor a nivel mundial la ostenta el argentino ya retirado Martín Palermo, quien en 1999 erró 3 penaltis en un mismo partido entre las selecciones de Colombia y Argentina.

De todas formas fallar un penalti suscita una reacción afectiva depresiva que debe superar el jugador. En algunos es una experiencia traumática: el italiano Roberto Baggio, por ejemplo, explicó que el penal que falló en el mundial de 1994 lo afectó por años.

Es por eso que muchos jugadores mencionan que patear una pena máxima es una gran responsabilidad. La presión del público y del resultado es avasallante. Como nunca, se requiere en el cobrador de un máximo de concentración, de un gran control emocional y en especial de saber trabajar bajo presión.

Es el lanzador el que siente mayor presión que el portero. Se percibe solo ante el peligro pues allí acaba cualquier trabajo en equipo. En la mente del pateador la portería se achica y el guardameta se agranda. Con la pelota quieta a 11 metros del arco y la obligación de hacer el gol que todos esperan que él haga, al ejecutor le pasan decenas de cosas por la cabeza teniendo poco que ganar y mucho que perder. No tiene escapatoria.

Son 3 los destinos posibles de la acción: o el arquero detiene el balón, o la pelota pega en el palo o se va ligeramente desviada o a las nubes.

Si acierta, la felicidad es infinita; pero si falla, el tormento interior es grande, a lo cual se suma la desaforada desaprobación de su propia hinchada que ingratamente olvida las grandes gestas y satisfacciones que le ha dado ese mismo jugador en otros partidos o en ese mismo encuentro.

¿Dónde está clave para patear exitosamente un penalti?

Algunos jugadores manifiestan que el quid está en que el pateador no debe desvelar la intención hasta el momento del disparo. Otro dicen que en aguantar hasta que el arquero de muestras de decidirse hacia un lado para enviar la pelota al otro costado.

Como dato curioso, el científico inglés Stephen Hawking, una de las mentes más brillantes de la humanidad, realizó un estudio de cómo tener mayor acierto a la hora de patear penales. Su principal conclusión fue que “aquellos jugadores que lanzando un penal pateen un balón al ángulo superior izquierdo o derecho del arquero en un 84% irían al fondo de la red”. En su estudio también analizó a los arqueros: “aquellos que salten o se muevan de un lado a otro antes del cobro tendrán 18% más de posibilidades de atajar el penal que los que se queden estáticos”.

Haciendo una combinación de las conclusiones de expertos jugadores con las del investigador ingles Ken Bray en su libro «Cómo anotar: la ciencia y el hermoso juego», relacionamos las siguientes recomendaciones para evitar fracasar en “la lotería” de los penales:

  • El técnico debe elegir a los mejores pateadores teniendo en cuenta aspectos estadísticos de éxito y personalidad, sin dejarlo al azar.
  • En una tanda de penales, el técnico debe decidir cuál será el orden de jugadores a cobrarlos.
  • El cobrador no debe mirar al portero y tratar de no reflejar con su vista hacia dónde va a tirar la bola.
  • El pateador debe lanzar el balón a una posición óptima insalvable para el arquero. Con una probabilidad de un 80% de éxito ese sitio es el ángulo superior derecho o izquierdo del arco.

No obstante lo anterior, no hay una sola forma de cobrar los penales. El lanzador debe hacerlo teniendo en cuenta las circunstancias del momento y las características o antecedentes del arquero.

Hay cobradores que les funciona tirar fuerte y al centro, mientras que existen otros arriesgados que, a manera de “vaselina” lo tiran en gotera suave también por el centro (al estilo el “loco” Abreu o Zidane en un recordado mundial). Fortalecer el control mental de los jugadores. Este último debe practicar técnicas de concentración y compostura como parte de tu entrenamiento regular. Evitar que el portero influya en el disparo ya sea con su mirada gestos o expresiones verbales. Pensar positivamente sobre el cobro, imaginarse el balón entrando por la zona insalvable inflando la red y el abrazo de sus compañeros. Si a la primera un jugador no triunfa cobrando un penalti, debe sacudirse el polvo y volver a intentarlo.

Es por todo lo anterior que si en la Final del Fútbol colombiano se pitan penaltis o se define por tandas desde los 12 pasos, ojalá los jugadores del Junior tengan en cuenta algunas de estas recomendaciones para así alcanzar la ansiada 8ª estrella en su reconocido historial.

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