¿Qué espera el 2019 de ti?

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Estás a pocos días de entrar en un nuevo territorio (2019) con exigencias renovadas.

Por Jairo Castañeda

¿El 2019 te pide visa para ingresar allí? ¿llevas la vacuna de fiebre amarilla para que el inspector del “año nuevo” te deje pasar?

Como cuando entras a un país exigente: te evalúan por lo que llevas y por lo que no llevas

Conviene despojarte de todo aquello que implique riesgo para los otros viajeros: explosivos, sustancias prohibidas. Y apoderarte de lo que te hace un viajero liviano: una maleta aerodinámica, solo cargar con lo indispensable y una sonrisa a flor de piel para contagiar empatía a todo el que se atraviesa. Puede que te embargue la incertidumbre cuando vas a cruzar la línea: como un inmigrante cronológico, un gitano experimental. 

En el scanner te hacen sacar los elementos que llevas contigo, el vigilante anuncia: “con la procrastinación el 2019 no te dará una grata bienvenida”. Ante lo que respondes: “Pero si ya saqué la mayor parte. Cuando crucé del 2017 al 2018 mi equipaje contenía un alto nivel de ella y en 12 meses la reduje en un 80%”.

-Sí, pero de todos modos ten mucho cuidado. Puede arruinar tus sueños.

Ese diálogo es parte de la Vacuna: con pesimismo enfermarías a los pobladores del año nuevo, ¡aplícate la dosis contra la amargura!

En la solicitud de la visa, el 2019 te plantea ¿para qué quieres entrar en mi zona? ¿tienes algo interesante para desarrollar en mí?

Como cuando un país, estilo Canadá, analiza qué tipo de ciudadano es quien quiere ingresar a su territorio: ¿Profesional? ¿Proyectos prósperos? ¿Hábitos? ¿Pasado judicial? ¿Piensas dejar un legado a la humanidad? Dependiendo de eso, TE ACEPTA O NO.

Los objetos prohibidos y las emociones nocivas se alojan en la misma canasta del decomiso. Armas u objetos inofensivos que pueden tergiversarse. Aerosoles, champúes, enojo, intolerancia, corta-uñas, tanques de oxígeno, predisposición, radicalismos comparten espacio y no se llevan tan mal porque guardan muchas cosas en común. 

Diciembre es el mes en el que casi todos sacan su balance, por eso pregunté a varios: ¿Qué sacarías de tu equipaje emocional de cara a 2019? 

Recibí estas respuestas: procrastinación (3), auto-saboteo (2), juicio cotidiano (clasificar a los demás y auto-clasificarse), inseguridad, sensación de estar siendo engañado, lentitud al actuar, culpa, rencor (2), timidez, flojera, rigidez, incapacidad de sorprenderse y sorprender, dolor, la esperadera, preocupaciones, perfeccionismo, miedo a fracasar, relaciones tóxicas, dudas, auto-flagelación, lo que parece liviano pero en realidad pesa mucho.

De todo ese paquete que la gente planea sacar de su vida hay variables que se relacionan unas con otras, aunque hayan usado  diferentes términos al contestar. La lentitud al actuar, la espera extrema y la duda son de la misma familia; y estas, a su vez, están íntimamente conectadas con la procrastinación (la que mayor puntaje sacó). El perfeccionismo te hace sentir que nunca estás listo para actuar y siempre “te van a dar las doce”, el miedo a fracasar también contribuye a la falta de acción. Las relaciones tóxicas son la plaga que impide el crecimiento de tu prosperidad. Y la culpa es aquella alarma que ensordece cuando pasan los años y no te decides a halar el gatillo del amor propio. ¿Qué tal una vida exenta de auto-flagelación? 

¿Es fácil cambiar de un año a otro?

Se supone que hay que meter un elemento (o varios) para que salga(n) otro(s). Meter Determinación si quiero expulsar a la dilación. Incorporo a la valentía si quiere decirle adiós a la timidez. Sin embargo, el equipaje emocional no siempre obedece a esa lógica. Algunas veces, el remover una característica requiere una gestión independiente al involucramiento de otra. Como también hay casos en los que se necesita un elemento de transición (comodín) mientras ingresa la cualidad que reemplaza a la debilidad saliente. Ejemplo: un hombre promiscuo no puede volverse selectivo de un día para otro. Mientras radica la disciplina emocional debe aferrarse a una abstinencia transicional.

Por un 2019 sin procrastinación

El ser promiscuo con tus objetivos te lleva a distanciarte de la meta. Si quieres que la procrastinación te deje en paz, resulta inevitable volver protagónica a la consciencia. Ella dimensionará el costo, mientras te vuelves aplicado en la tarea trazada.

Otros factores ayudan a la expulsión del instinto procrastinador: la gestión de prioridades, habilidades gráficas para la factibilidad de una fecha de entrega, la meditación para calmar la tormenta de ideas, entre otras.

La hermosa misión de no seguir postergando lo que te hace feliz. Tu mente merece estar en modo “Alicia en el país de las Maravillas” y activa esa función al momento de dar la vuelta a la manzana, con la maleta para emprender el viaje al nuevo año, para que el 2019 se entere que algo grandioso harás con él.

¡Que el amor propio sea el combustible inagotable para cumplir o acercarte a tu sueño!

Instagram: @loquellevas

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Acerca del Autor

Jairo Alonso Castañeda

Ingeniero industrial, Consultor Organizacional, Orador y Chacharero. Con los años percibió que cada oportunidad de mejora en Procesos de vida, o laborales, tiene una causa emocional por ser ahondada. A inicios del 2017 patentó la herramienta de "Lo Que Llevas". Allí, con imágenes y reflexiones, comparte una atmósfera lúdica (virtual o presencial) para que todos extraigan bienestar de su Equipaje Emocional.

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