Iván Duque anuncia drásticas sanciones contra quienes sobornen

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Es decir, como el marido engañado que vende el sofá para acabar con los ‘cuernos’. Si hay fiscales y otros funcionarios corruptos sin castigo, jamás se acabará la inmoralidad pública. Y si se descuida la educación, peor. 

Por Rafael Sarmiento Coley

El anuncio del presidente Duque sería muy importante si viniera acompañado de las medidas draconianas pero necesarias que se necesitan para romperle la médula dorsal a la inmoralidad pública: sancionar de manera ejemplar y fuerte a todos aquellos funcionarios que se dejen  sobornar.

Por igual se deben sancionar tanto los miembros del poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial que no sean competentes para impedir que crezca la corrupción en sus más variadas formas y métodos. No es posible que Senadores y Representantes a la Cámara se dejen meter el dedo en la boca y no ejerzan el control político tal como se los ordenan la Constitución y la Ley. Dejan pasar todas las absurdas leyes y modificaciones a la Carta Magna para favorecer a grupos económicos y aspirantes a ser reelegidos en la Presidencia de la República. Se dejan comprar como cualquier prostituta de barrio chino.Sin rubor. Sin el menor asomo de vergüenza y con el cinismo más aberrante adelantan sonoros “debates en el recinto sagrado de la democracia, el Capitolio”.

 

China y Singapur, países que no hace más de tres décadas estaban en peores condiciones de pobreza y descomposición social que Colombia, hoy pertenecen al Primer Mundo, con base en un fortalecimiento al máximo de la Educación en todos los niveles, y sanciones drásticas a todos los corruptos, traficantes de drogas, asaltantes, atracadores. Se regresó a la inhumana pero necesaria pena de muerte. Las cárceles que antes estaban sobrepobladas, poco a poco fueron reduciendo su nivel de ocupación, hasta llegar al increíble nivel de 20 y máximo 50 presos en los penales de mayor rango. ¿Se acabaron los ocupantes de los centros penitenciarios’ ¡No! Están en los cementerios sin posibilidades de reincidir en los delitos ni mucho menos de que vuelvan a ser Ministros de Hacienda después de los famosos “Bonos Carrasquillas” en Colombia.

Tiene que desmarcarse

Iván Duque Márquez sabe todo lo anterior mejor que cualquier otro colombiano. Tiene claridad profunda sobre la economía naranja, la lucha contra la contaminación ambiental, las ventajas de estimular a los emprendedores. Y sabe también que para un país no es nada fácil superar los niveles de pobreza y exclusión, si no hay una política de Estado decidida para esos logros.

Para ello Duque Márquez lo primera que debe hacer es desmarcarse de su mentor político, quien tiene una mentalidad política absurda para estos tiempos, que consiste en dar las mayores ventajas a todos los grupos de poder (industriales, banqueros, constructores y las multinacionales que vienen a Colombia con las mayores garantías para masacrar a la clase obrera).

El mentor político de Duque Márquez y su actual Ministro de Hacienda, en su desempeño durante el gobierno de Uribe Vélez, además de dejar en la ruina a 147 municipios que le creyeron la carreta de que solucionarían todos los problemas de saneamiento básico con los llamados “Bonos Agua” o Bonos Carrasquilla”, envilecieron a la clase obrera y a los educadores. Empujaron a la clase media hacia los niveles más bajos, porque la tasa impositiva les chupó la sangre.

Con el sofisma infame de atraer más inversión extranjera que genera cantidades de empleos “bien remunerados”, el gobierno del mentor de Duque Márquez eliminó de un plumazo el pago de horas extras, recargo nocturno, pago doble de dominicales y festivos, extendió la edad de pensión de los hombres de 55 a 62 años y, con el mayor desprecio por la clase laboral, se inventó la tercerización en la contratación laboral, para que las grandes empresas y el sector financiero no le hiciera contrato laboral directamente al trabajador, sino que contrataba a través de una bolsa de empleo o cooperativa laboral.

De esa manera al indefenso trabajador nadie le respondía por prestaciones sociales,  atención en salud y el pago de cuotas para su pensión. Y los pocos pensionados en forma casi a la fuerza los conducían a afiliarse a un fondo de pensiones privada (el de mayores afiliados, el del Grupo Aval de Luis Carlos Sarmiento Angulo (Porvenir).

Si Duque quiere, puede

Otra de las perversidades de la dupleta diabólica Uribe-Carrasquilla fue haberle quitado las dos mesadas adicionales para los pensionados, que desde cuando en Colombia se estableció la jubilación de obreros y empleados de la clase media y altos funcionarios del Estado, se pagaban.

Todas esas aberraciones contra la clase laboral empobrecieron aún más a los dos sectores que soportan sin chistar las mayores cargas impositivas, lo que ha causado un crecimiento de la brecha enorme entre ricos y pobres. Se ha perdido el poder adquisitivo para los asalariados, mientras en las altas esferas del poder estatal, campea la corrupción y funcionarios y contratistas de todos los pelambres nadan en la abundancia económica.

Todo lo cual el presidente Iván Duque puede corregirlo, con unas simples reformas que el pueblo sería el primero en respaldar y aplaudir. Sería difícil que un Congreso tan desprestigiado por el daño inmenso de corruptelas como la causada por la multinacional Odebrechet, se opusiera a proyectos de ley que devuelva un poco de alivio a las clases populares, que son las que les ponen los votos que les permiten vivir como jeques árabes.

¡Y el Fiscal ahí!

El colmo de todo lo mal que está Colombia en materia de moral pública es la presencia incólume del Fiscal Néstor Humberto Martínez Neira como Fiscal General de la Nación. Es un inamovible.

“¡Ah pero es que Petro también recibió dineros oscuros para financiar su campaña!”. Si las autoridades competentes tuvieran autoridad moral para sancionar al jefe de la Colombia Humana, lo harían. Habría que repetir la frase de Jesucristo: Aquel que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Es que aquí en Colombia todo ocurre y nadie es sancionado. ¿Acaso se le ha hecho el menor regaño a Luis Carlos Sarmiento Angulo por el desplome de un puente que estaba empezando a ser construido?. Se desplomó como cascarita de huevos por malos diseños, errores en los estudios de suelo, en el trabajo de los ingenieros, en la calidad de los materiales utilizados. Y todo ello para que al constructor le quedará más plata para sumar al inmenso músculo financiero que tiene.

Lo triste de esta tragedia que vive Colombia es que Duque Márquez no da la menor muestra de intentar desmarcarse de su mentor político. Todo lo contrario. Sigue el libreto al pie de la letra, y el país estará cada día más jodido.

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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