BB, el hombre que derrotó a López con el ¡Sí se puede!

305

Belisario Betancur fue presidente de la República en el periodo. Fue un esforzado luchador por lograr la paz. Su gobierto estuvo marcado por tragediasque estremecieron al país. La toma sangrienta del Palacio de Justicia. La tragedia de Armero y el magnicidio del minjusticia Rodrigo Lara. 

Resumen Chachareros/apoyo semana.com con textos y fotos

 

Dos feroces contradictores políticos. Dos amigos personales para interesantes tertulias de un binomio que dejó huellas en la política del país.

Se puede decir sin lugar a imprecisiones, que Belisario Betancur Cuartas fue el último poeta que llegó a la Presidencia de la República, lo que puso fin a toda una tradición en donde no faltó cierto mandatario de turno quien, por estar buscando una palabra clave que rimara con ‘delirio’ en un poema que hacía para su amada, le estalló la revuelta de Panamá, azuzados por el gobierno y el poder económico de Estados Unidos.

Es pertinente aclarar que BB, como lo citaba con frecuencia la prensa bogotana, no era tan apasionado por la poesía como para dejar de lado las responsabilidades que demandaba su responsabilidad como mandatario nacional. Sus asesores inmediatos lo recuerdan como un hombre discreto, modesto y de voz baja y pausada.

Hijo de arrieros, desde muy niño conoció el peso de la pobreza, la necesidad de ir a la escuela con los zapatos rotos y de cargar en una mochila el agua de panela y dos arepas sin sal para la merienda del medio día.

Su momento más angustioso fue cuando un comando del M19 se tomó a sangre y fuego el Palacio de Justicia en una de las esquinas de la Plaza del poder nacional. Dentro del Palacio, como rehenes, estaba su hermano Jaime y la esposa de su ministro de Gobierno Jaime Castro.

Sus biógrafos de cabecera, y quienes lo conocieron de cerca como es el caso de sus amigos el desaparecido Nobel de Literatura Gabriel García Márquez y el periodista Enrique Santos Calderón (amigo de grupos de izquierda), coincidieron alguna vez en que Betancur fue presidente equivocado. No era el gallo para un momento tan turbulento como los que vivió Colombia en aquellos años aciagos.

Reseña en semana.co: “A los 95 años de edad murió el expresidente de la República Belisario Betancur Cuartas. Gobernó al país entre 1982 y 1986, en uno de los periodos más complejos de la historia de Colombia. Poeta, intelectual, contertulio, humanista, filántropo, pero sobre todo político y líder del Partido Conservador, son algunas de las muchas palabras que podrían definir a este hombre nacido en un humilde hogar campesino de Amagá (Antioquia).

Poeta, intelectual, humanista, filántropo, pero sobre todo político y líder del Partido Conservador. Los tiempos que le correspondieron gobernar al país han sido de los más complejos de la historia moderna de Colombia.

El gusanillo de la política

Del carriel, la rula,  las alpargatas y la mula, BB pasó al saco y corbata y afeitada diaria. Estaba picado por el gusanillo de la política. Fue una ‘picadura’ para siempre.

Betancur empezó a en la política muy joven. En 1945 se casó con Rosa Elena Álvarez Yepes, con quien tuvo tres hijos, Beatriz, Diego y María Clara. Entre 1945 y 1947 fue diputado conservador a la Asamblea de Antioquia, en medio del renacer de la violencia partidista. También incursionó en el periodismo e hizo parte de la Asamblea Nacional Constituyente en 1953 que reemplazó al Congreso hasta 1957. Pero una vez Gustavo Rojas Pinilla se volvió dictador, Betancur se volvió opositor al punto de que estuvo detenido.

Con el Frente Nacional, Betancur se acercó aún más a la línea de Laureano Gómez. Durante el gobierno de Guillermo León Valencia, fue nombrado ministro de Trabajo en 1963, lo que lo catapultó al poder central.

Su primer chapuzón

En 1970 decidió lanzarse la Presidencia en oposición a la candidatura del conservador Misael Pastrana Borrero. Betancur sacó la sorprendente cifra de 417.350 votos. Lo ocurrido en esos comicios es fuente de debate y de denuncias de fraude en contra de Gustavo Rojas Pinilla.

Tras la derrota, fue embajador en España. En 1978 se postuló de nuevo a la presidencia, esta vez como candidato oficial del conservatismo. Fue derrotado por el liberal Julio César Turbay Ayala, quien le ganó por un estrecho margen.

Tras conocer la derrota en las urnas en las elecciones presidenciales de 1970 y 1978, este abogado de la Pontificia Universidad de Bolivariana —en donde se graduó en derecho y economía en 1947—, ganó las elecciones en 1982 gracias a la división del Partido Liberal: Luis Carlos Galán había creado el Nuevo Liberalismo y se lanzó a la contienda de aquel año como disidente de su partido, que había escogido como candidato al expresidente, Alfonso López Michelsen.

Con el slogan de campaña “Sí se puede” y la innovadora promesa de darles vivienda a los más pobres sin pagar cuota inicial, Betancur ganó las elecciones con 3’189.587 frente a 2.797.786 que obtuvo López. Galán obtuvo 746.024. En su discurso de posesión dijo: “voy a educar al pueblo para que pueda cuestionar todas las injusticias que padece”.

Durante su gobierno, Betancur se la jugó por la paz y, desde entonces, se convirtió en un abanderado de ella hasta su muerte. El 19 de septiembre de 1982 creó la Comisión de Paz para que adelantara conversaciones con las Farc, el M-19 y todos los movimientos guerrilleros que había en el país. Ese mismo año lideró la Ley de Amnistía para que los líderes de esas organizaciones pudieran dialogar. Además, con esa misma ley, cientos de guerrilleros y presos políticos salieron de las cárceles del país, lo que le generó una fuerte oposición de parte de las Fuerzas Militares en cabeza del entonces ministro de Defensa, general Fernando Landazábal Reyes, y una parte del Partido Conservador.

En marzo de 1984 en La Uribe, Meta, se firmó el acuerdo al cese al fuego entre la comisión de Paz y el Secretariado de las Farc, y en agosto con el EPL, la Autodefensa Obrera y el M-19. Sin embargo, los enfrentamientos y hostigamientos nunca pararon y el gobierno nunca pudo certificar que el cese y los acuerdos se cumplieran, en especial con el M-19.

Los tiempos que le correspondieron gobernar al país han sido de los más complejos de la historia moderna. Tuvo que hacerle frente a la explosión del narcotráfico y la aparición de los primeros grandes capos como Pablo Escobar, Carlos Lehder; Jorge Luis, Fabio o Juan David Ochoa o los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela. Estos y otros narcotraficantes habían empezado a crear sus ejércitos privados de sicarios, para defender sus negocios, o sus tierras y grandes feudos que habían empezado a comprar en varias regiones del país, como el Magdalena medio. Como en algunas zonas había presencia guerrillera, estos y otros narcos se aliaron con grupos de autodefensas campesinas o de esmeralderos para combatir a los grupos de izquierda. Un poco antes también había nacido el MAS (Muerte a secuestradores).

Un hecho que cambió la historia de su gobierno fue Tranquilandia, el operativo policial más grande que se había hecho en el país contra el narcotráfico. El 7 de marzo, con la ayuda de la DEA, llegaron a un complejo de 9 laboratorios entre Meta y Caquetá que podía producir cientos de toneladas de cocaína. Al frente de la operación estuvo el coronel de la policía Jaime Ramírez Gómez, quien después sería asesinado por sicarios.

En respuesta esta acción, la mafia mandó a asesinar al ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla. En su sepelio, el 2 de mayo de 1984, Betancur anunció que comenzaría a extraditar a colombianos a Estados Unidos que estuvieran acusados o condenados por narcotráfico. El 5 de enero de 1985, Hernán Botero Gómez, dirigente del Atlético Nacional, junto a otros cuatro ciudadanos fueron los primeros en ser extraditados. Esto desató la guerra entre el Estado y las mafias del narcotráfico. Un año después, los extraditables, liderados por el cartel de Medellín, se presentan oficialmente con su lema de batalla: “preferimos una tumba en Colombia  a una cárcel en Estados Unidos”.

Además de este violento panorama, Betancur tuvo que afrontar la furia de la naturaleza. En la Semana Santa de 1983 un terremoto dejó casi destruida Popayán y otras poblaciones vecinas: hubo más de 300 muertos y más de 10.000 familias damnificadas. Una dura prueba para un Estado que no sabía nada de prevención ni atención de este tipo de desastres.

Tal vez, noviembre de 1985 fue la peor semana en la vida de Betancur. El 6 de noviembre, un comando armado del M-19 se tomó el Palacio de Justicia en Bogotá para hacerle un juicio sumario por no haber cumplido lo acordado en el proceso de paz. Tanto la toma, como la retoma por parte de las Fuerzas Militares; junto a los 98 muertos y desaparecidos que dejó este hecho, lo persiguieron hasta su muerte, incluida la sombra de ir a juicio.

Cuando el país no se reponía del holocausto del Palacio de Justicia, el 13 de noviembre de 1985, la erupción del Nevado del Ruíz borró Armero y dejó bajó tierra a más de 22.000 personasLo ocurrido es algo que el país conoce a profundidad.

A Betancur también se le recuerda porque fue el presidente que renunció a ser la sede del Mundial de Fútbol de 1986, porque el país no tenía la capacidad económica para realizarlo. También por extender el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a la población. A pesar de los tiempos que le tocaron, Betancur trató de hacer un gobierno en favor de los pobres y cercano al pueblo.

Tras salir de la Casa de Nariño, Betancur cumplió su promesa de no hablar tener injerencia en la vida política de sus sucesores ni promover polémicas o debates políticos. Eso sí, nunca renunció a ser un abanderado y defensor de la Paz, no solo de Colombia. Fue presidente y miembro de la Comisión de la Verdad en Salvador en 1993.

Retomó su vida intelectual, de poeta, escritor y pensador. Se fue a vivir un tiempo a España, se vinculó a la Editorial Santillana y su fundación. Fue miembro de la Academia Europea de Ciencias y Artes, de la Academia Colombiana de la Lengua, la Academia Colombiana de Jurisprudencia y la Academia Colombiana de Historia. En febrero de 2011, fue nombrado miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua.

En sus últimos años compró una casa en Barichara, que uso como refugio junto a la artista venezolana Dalita Navarro, sin dejar de un lado su prolija vida cultural e intelectual. Cuando lo consideraba necesario, salía a hablar de temas de importancia nacional como lo hizo varias veces para defender el proceso de paz con las Farc.

Su última entrevista

El expresidente fue el primero en intentar la paz con las Farc. Aunque no se logró en su mandato, vivió el Acuerdo de Paz como propio. SEMANA habló con él en marzo en 2016. Este fue el diálogo.

SEMANA: Usted fue el primer presidente que intentó hacer la paz con las Farc hace ya más de 30 años. ¿Qué sintió el lunes pasado cuando se firmó el acuerdo entre Santos y Timochenko?

Belisario Betancur: Sentí que una antigua novia al fin me decía que Sí.

SEMANA: Usted quiso hacer la paz cuando prácticamente la guerra no había comenzado. ¿Por qué nos demoramos tanto en darle una oportunidad a la paz?

B.B.: Déjeme que le dé un rodeo poético como respuesta. Con las Rimas de Bécquer se casaban todos sus amigos sevillanos, los cuales le reclamaban que él siguiera solterón. “Tengo novia; mañana la verán”, les respondía el poeta también sevillano. Al día siguiente, sí pasó la muchacha, sin siquiera mirarlos. “Sí, ella es mi novia. Pero ella no lo sabe”, les contestó Bécquer. Algo así nos ocurría a los colombianos: queríamos la paz en lo hondo de nuestras almas; pero no sabíamos cómo encontrarla…; o quizá teníamos miedo de abordarla…

SEMANA: ¿O porque había enemigos agazapados de la paz?

B.B.: Creo que no hay ahora los enemigos de la paz que evocaba el gran pacificador Otto Morales Benítez. Todos los colombianos queremos esta situación difícil y esquiva, cada una a su manera… sí, pero todos la queremos…

SEMANA: Usted hizo unos acuerdos con las Farc y parte de ellos fue la creación de la Unión Patriótica que luego fue exterminada por la guerra sucia. ¿Cree que eso podría repetirse? 

B.B.: No, de ninguna manera, porque aprendimos de ese dolor… Esa experiencia de la Unión Patriótica ha sido un aprendizaje para la fuerza pública y para la guerrilla. Y porque en La Habana se tomaron las precauciones necesarias. Pero como todo puede ser posible aunque no sea imaginable, las cautelas deben ser permanentes e inmanentes.

SEMANA: ¿Qué tanto han cambiado las Farc?

B.B.: Los acuerdos que firmaron, demuestran que ya son un ente diferente… quedan otros rezagos que hay que mirar siempre con cautela…

SEMANA: ¿Qué tanto han cambiado las instituciones y las elites en Colombia de cara a la paz?

B.B.: A mi juicio, ya hay mucha y muy profunda madurez en la sociedad colombiana, la cual piensa, reflexiona, analiza y determina que es mejor la paz… que es más constructiva… no le quepa duda…

SEMANA: ¿Cómo interpreta usted la división de la sociedad colombiana en torno a este acuerdo?

B.B.: La democracia tiene la discrepancia analítica como esencialidad. El unanimismo no fue nunca un buen constructor. Es honroso y dialéctico estar en mitad de las controversias y de las contradicciones… es esforzado, pero al mismo tiempo educativo: es la otredad, el respeto al otro.

SEMANA: ¿Qué piensa de que dos expresidentes como Uribe y Pastrana se opongan a este acuerdo?

B.B.: ¿Que dos expresidentes se opongan? Que están en su derecho. En su pleno derecho. Yo los respeto y los aprecio.

SEMANA: ¿Hay que temer que las Farc lleguen a ser gobierno en el futuro?

B.B.: Necesitarán bastantes millones de votos, que no alcanzo a divisar… métase de candidato y verá lo arduo que es conseguir votos…

SEMANA: ¿Qué temores o dudas le genera la implementación de este acuerdo?

B.B.: No tengo dudas, sino ansiedades, tengo sed de paz…

SEMANA: ¿Cómo podemos sanar las heridas que ha dejado la guerra?

B.B.: ¡…anhelando la flor de la paz! ¡Cultivándola!

SEMANA: ¿Qué consejo le daría usted a Timochenko para los años que siguen?

B.B.: No suelo dar consejos. Pero sí opiniones: que Timochenko consolide el estadista que vimos y oímos en Cartagena.

SEMANA: ¿Qué consejo a los líderes que desde el establecimiento político y económico encararán el desafío de implementar los acuerdos?

B.B.: En manos, en almas, en corazón, en voluntad de cada colombiano, está la consolidación de la paz, para que sea desde ya un fértil sembradío. La patria como una siembra de grandeza en la historia.

Carta a sus nietos

En procura de ambientar el proceso de paz en Colombia, varios medios de comunicación, entre ellos la revista Semana de los hijos del expresidente Alfonso López Michelsen, pidieron pidieron a un grupo de líderes que les explicaran a sus hijos lo que significó al Acuerdo de Paz. Este es el texto que el expresidente le envió a sus nietos y bisnietos en el año 2016.

 Entre 1982 y 1986, el gobierno de Belisario Betancur (q.e.p.d) hizo el primer intento para firmar la paz con las Farc. La solución finalmente no prosperó y el anhelo de llegar a un acuerdo con ese grupo guerrillero se postergó por décadas. Betancur fue un expresidente bastante particular en el contexto colombiano. Desde que dejó el poder poco habló de política y se dedicó a promover la cultura y en especial la poesía. Esta carta se la envió a sus nietos y bisnietos sobre el momento que estaba viviendo el país en 2016. 

“Queridos nietos y bisnietos:

Cada día los quiero más, y por quererlos tanto, les mando esta carta para contarles que el abuelo también fue niño como ustedes, pero que no tuvo, como ahora tienen ustedes, la oportunidad de que haya cariño, respeto y bondad para todos los niños de Colombia y del mundo, todo lo cual viene con la paz.

Por eso les recomiendo que reciban la paz con alegría y con abrazo, porque la paz es lo mismo que una flor que hay que regalarla con amor, pues trae beneficios para todos, para cuidar los ríos, y los mares, y los árboles, y los pájaros y a la mamá y al papá, y a la naturaleza toda.

Hijos adorados, con la paz en la cual he creído siempre, gana todo el mundo.

¡Viva la paz, viva la paz!

Los abraza,

El abuelo Belisario”.

 

Compartir.

Acerca del Autor

5. Rafael Sarmiento Figueroa

Editor en Redes Sociales de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Administrador de Empresas y Especialista en Gerencia Pública de la Universidad del Norte, de Barranquilla; Auditor de Calidad ICONTEC, candidato a Master en Ciencias de las Comunicaciones mención en Nuevas Tecnologías de la Universidad del Zulia, Venezuela; con experiencia en comunicaciones, control y mejoramiento, talento humano, mercadeo y diseño publicitario. Conocimientos en diseño, desarrollo y evaluación de proyectos de exportación, Investigación de mercados, Implementación de MECI y NTCGP 1000. Asesor Freelance de empresas del sector público y privado en Colombia. Actual diseñador y responsable administrativo de proyectos de la agencia Grandes Clientes.

Deja un comentario