A manera de reflexión 

225

Hoy es de esos días, únicos y paradójicos del año ¿por qué?, porque la gran mayoría, por no decir todos, están con los sentimientos a flor de piel. 

Por: Andrés G. Rodríguez Barros – @andgregory1992

Un ciclo se termina, y de una arranca otro, es Fin de año y a la hora que «suenen los pitos» o como dice la canción «las campanas de la iglesia están sonando, anunciando que el año viejo se va» es cuando más salen los sentimientos de tristeza, melancolía, soledad, arrepentimiento, energía, esperanza, propósitos, agradecimiento y todos los demás que tú y yo conocemos que suceden cada 31 diciembre.

Las Situaciones

1. Hoy los que jamás se hablan y hasta se desean o hacen el mal entre ellos; se besan, lloran, y desean lo mejor, pero ojo, sólo por los minutos que dura la euforia del #AñoNuevo, luego, en la mañana, o incluso minutos más tarde, «si te vi, ni me acuerdo» se sigue como antes, «peleados de muerte».

2. Se recuerda y lamenta del mal que se ha hecho a una persona que ya no hace parte de nuestras vidas, o que incluso ha fallecido. Entonces es cuando la conciencia, esa parte de nuestro ser, que muchas veces ignoramos o callamos, pasa factura trayendo a tu mente lo que hiciste o dejaste de hacer.

3. Se echa una revisada de los propósitos que se planteó realizar al inicio de este mismo año y encuentra que pocos o incluso ninguno hizo.

Resultado de imagen para agueros de fin de año4. Los agüeros están a la orden del día: sahumerios, para limpiar las malas energías de la casa; las 12 uvas por cada campanada que da el reloj (que a propósito ya poco se ven esos relojes) y si en verdad se lograría hacer esta hazaña sería de admirar, porque comerse doce uvas conforme al reloj y pedir un deseo por cada una de ellas, ¡wuaaao!; quemar la espiga de trigo y los almanaques del año anterior para que con ellas se vayan todo lo malo y tristezas que el año pudo dejar; llenarse los bolsillos con lenteja, arroz y azúcar para atraer la prosperidad y abundancia; correr con una maleta por el barrio, o al menos la manzana de su sector, para poder viajar en el año; usar una prenda amarilla, preferiblemente interior y otros tanto más que se me pasen o desconozca.

Vive y deja vivir 

Hazlo a tu manera, pero sin hacer daño a los demás. Deja que los demás también vivan la vida a su manera. Y como diría San Agustín “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos”, demuestra tu amor, cariño, respeto y admiración a los tuyos cuando los tienes a tu lado y vivos, no esperes a que lleguen estas fechas o incluso que estén en un cajón para decirle «te amo, te quiero». El momento es ahora.

Disfruta la vida a cada momento, sin excesos, responsablemente, haciendo lo que te apasiona, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, quizá el mañana no exista. Encomiéndate a Dios, la vida, el universo, el destino, la suerte o en quien quiera que creas. Y recuerda, «la medida del amor, es amar sin medida» San Agustín

Feliz Año Nuevo

Compartir.

Acerca del Autor

Andrés G. Rodríguez Barros

Profesional en locución para radio y televisión, egresado de la Academia de Arte y Cultura del Caribe (AACC). Lidera hace 6 años el colectivo de comunicaciones Onda Juvenil. Director de la Cátedra Manuela Muñoz, proyecto de liderazgo y periodismo juvenil en el municipio de Malambo. Actualmente estudia comunicación social y periodismo en la Universidad del Norte.

Los comentarios están cerrados