Raúl Peñaranda, el de los goles benditos

566

El 15 de diciembre de 1968 el conjunto ‘bananero’ logró su primer y único título en el fútbol colombiano.

Por: Francisco Figueroa Turcios

Raúl Peñaranda, héroe del título del Magdalena

Raúl Emilio Peñaranda Alvarado escribió su nombre en letras de oro en la historia del Unión Magdalena, al marcar a los 31 minutos del segundo tiempo el  gol que fue la bujía para que el conjunto bananero se repusiera del marcador adverso (0-2) y  lograra el primer y único título en el fútbol profesional colombiano.

En 1968 se estableció por primera vez jugar el campeonato de fútbol colombiano dividido en dos certamen: Torneo Apertura y Torneo Finalización.  Unión Magdalena, bajo la dirección técnica del paraguayo Vicente Sánchez ganó el título de Apertura.
El Deportivo Cali obtuvo el título del Torneo Finalización por lo  hubo que definir el título del rentado colombiano entre los equipos de Santa Marta y la Sultana del Valle.

Antonio Julio De La Hoz asumió la dirección técnica del Unión Magdalena para el Torneo Finalización, debido a problemas contractuales con el estratega paraguayo.

Por tal razón, el partido de ida, disputado en el estadio Pascual Guerrero el jueves 12 de diciembre de 1968, resultó vibrante. El Unión Magdalena supo manejar la presión ejercida por la hinchada verdiblanca y ganó 0-1 con gol de Aurelio Palacios a los 58 minutos. El Deportivo Cali luchó hasta el último minuto por el empate, pero la garra impuesta por el equipo samario se lo impidió.

El domingo 15 de diciembre, Santa Marta estaba de fiesta. El estadio Eduardo Santos fue testigo de la hazaña del Unión Magdalena.

Era una tarde calurosa y los aficionados  celebraban el título en forma anticipada, y no era para menos. El cuadro bananero venía de derrotar 1-0 al Deportivo Cali en el estadio Pascual Guerrero. Sin embargo, Deportivo Cali mostró su gran poderío y anotó dos goles en la primera media hora de juego. Iroldo de Oliveira  marcó el primero  a los 2 minutos de haber sonado el silbato el árbitro Ómar Delgado. Jorge Gallego a los 27 minutos marcó el segundo gol, que le daba el título parcial al cuadro ‘azucarero’. Finalizó el primer tiempo y  la afición samaria  pasó del frenesí a la angustia: empezaba a temerse lo peor.

Antonio Julio sacó su temperamento…

Raúl Peñaranda Alvarado

Antonio Julio de la Hoz, técnico del Unión Magdalena, en tiempo de descanso logró recobrar la memoria futbolística  a los jugadores para pasar de derrotados a vencedores a pesar de ir cayendo por dos goles.

¿Cuál fue el secreto de Antonio Julio para el cambio de actitud de los jugadores del Unión Magdalena?

“Antonio Julio De la Hoz era un técnico temperamental. Era de irse hasta las trompadas si era necesario. Cuando regresamos al camerino no nos permitió ni tomar agua. Tal era la rabia que él tenía, que le pego una patada  al tanque del agua  y la mandó para la casa del carajo. Obdulio Torres fue el único que alcanzó a sacar un vaso de agua del tanque. Al percatarse Antonio Julio, se le acercó, le quitó el vaso y lo increpó: ‘Grandulón, marica, fuiste cómplice del gol de Jorge Gallego’. Y  a todos nos decía en forma vehemente: ‘maricones, se van a dejar quitar el título aquí en su tierra’.

“Cuando íbamos saliendo para la cancha para iniciar el segundo tiempo, hizo una advertencia: ‘si ustedes no empatan por lo menos cuando termine el partido, nos vamos a levantar a trompadas’. Sin duda que Antonio Julio nos tocó las fibras para salir a la cancha con una aptitud ganadora”, reseña Raúl Peñaranda sobre los detalles desconocidos de lo que ocurrió en los minutos de descanso en el partido Unión Magdalena y Deportivo Cali.

Gol histórico

Raúl Peñaranda abrió el marcador a los 31 minutos del segundo tiempo. Ese  gol fue para el Unión Magdalena el punto de partida para lograr el empate y configurar la hazaña de ganar el título.

¿Cómo fue ese gol?

Unión Magdalena, campeón 1968

Raúl Peñaranda mantiene intacto el recuerdo de cómo marcó el gol histórico que le abrió la ruta al Unión Magdalena para lograr el empate ante el deportivo Cali.

“El  gol que anoté hace 50 años nace de un tiro de esquina que ejecuta Eugenio Samaniego. Había un motivo por el cual el técnico Antonio Julio de la Hoz no me permitía entrar al área chica a rematar, porque yo en ese entonces pesaba 52 kilos. Recuerdo que él me decía que con ese cuerpecito no podía sacarle ventaja a los rivales. Me recomendaba: quiero que usted se quede a media distancia para los rebotes, porque usted le pega bien la balón. Justamente eso fue lo que pasó. Hubo un rebote del tiro de esquina y precisamente el balón me quedó expedito para lograr un remate con la pierna derecha y vencer al portero Toledo del Deportivo Cali. Este ha sido el único gol que anoté con la pierna derecha en mi carrera deportiva, los demás fueron con la izquierda o de cabeza”, recuerda Raúl Peñaranda.

Faltando cuatro minutos para finalizar el partido, Ramón “Moncho” Rodríguez anotó el gol del empate, ese que le daba la ventaja en el resultado global (3-2). La entereza, garra y deseos de título de los jugadores hicieron realidad el sueño de la afición del Unión Magdalena.

“50 años después me siento más orgulloso que en el 12 de diciembre de 1968, porque siempre que evocan los recuerdos de esa hazaña mi familia y yo somos felices por mi aporte que el hice al Unión Magdalena para lograr la primer y único título”, resalta Raúl Peñaranda, que vuelve a ocupar primeras planas en los medios de comunicación por ser uno de los héroes vivientes del plantel de jugadores que lograron la hazaña para el Unión Magdalena. Raúl es un héroe sin estatua.

Compartir.

Acerca del Autor

7. Francisco Figueroa

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es

Los comentarios están cerrados