La máquina de la verdad mitos y realidades acerca del polígrafo

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El estadounidense Leonarde Keeeler deasarrolló el polígrafo mientras trabajó para el Departamento de Policía de Berkely en 1938.

Por: Roque Herrera Michel

La persona es sometida a varios aparatos en búsqueda de señales que detecten si miente.

En la antigua Atenas existía un hombre vagabundo y medio loco que recorría sus calles semidesnudo con una lámpara en sus manos en búsqueda de un ser humano absolutamente sincero, y que dijera solo la verdad.

Su nombre era Diógenes de Sinope, llamado el Cínico, quien vivió obsesionado con hallar a ese hombre honesto…y la historia dice que nunca lo encontró. En este convulsionado siglo XXI se continúa en esa búsqueda persistente de personas honestas, ahora utilizando la “máquina de la verdad”, el llamado Polígrafo, ideado en 1938 por Leonarde Keeler del Departamento de Policía de Berkeley (California).

El invento pretende detectar de una manera veraz y científica la capacidad de ser honesto o de fingir de los seres humanos.

¿Cómo saber si una persona dice la verdad o miente?

Dicen los sicólogos que uno de los síntomas de madurez en un individuo es saber distinguir con precisión la verdad de la mentira. No dejarse llevar por apariencias ni ser engañados por otras personas que persiguen un objetivo oculto. Esto se considera válido, ya que la franqueza es un requisito indispensable para generar una relación confiable y duradera con los demás.

A diferencia de la célebre historia del muñeco Pinocho, que se le crecía la nariz cada vez que decía una mentira, los estudiosos de los gestos humanos han descubierto señales que indican que una persona nos puede estar engañando. Para esto resulta positivo confiar no solo en la observación, sino también en un “poderoso detector de mentira” incorporado en todos los humanos: nuestra propia intuición.

Entre las señales físicas de alguien que miente, que en cada persona son diferentes, podemos mencionar estas: tornarse nervioso, sonreír falsamente, pestañear rápido, sudar copiosamente, sonrojarse, evadir el contacto visual directo, dilatación de las pupilas, tocarse demasiado los ojos o la nariz, realizar cambios bruscos de postura, levantar ligeramente un hombro como si quisiera protegerse, juguetear con las manos, entre otros.

Según la Programación Neurolingüística (PNL), cuando alguien mueve los ojos hacia arriba y a la derecha significa que está mintiendo, mientras que si los mueve hacia la izquierda dice la verdad. Pero hay quienes miran fijamente porque requieren comprobar que les están creyendo su mentira. La psicofisióloga forense barranquillera Sandra Lozano Fontalvo, primera colombiana en realizar estudios en el manejo de poligrafía a través de la Universidad Autónoma de México (UNAM), y miembro de la Asociación de Poligrafistas Americanos (APA), afirma que con la experiencia ha aprendido a detectar el “olor de la mentira”.

“He aprendido a reconocer cómo los humanos, o los animales, cuando se sienten en peligro emiten un olor particular como señal de alerta. Es curioso, pero cuando la persona se ha ido, el olor penetrante, parecido al azufre, queda impregnado en el ambiente”, sostiene.

No obstante hay que advertir que algunos de los comportamientos asociados a las mentiras también son comunes en personas con temperamento tímido, o que se ponen tensas en ciertas circunstancias. Igualmente hay personas expertas en fingir y hacer teatros con la mayor naturalidad, lo cual hace necesario el utilizar un apoyo más objetivo y científico, como lo es el Polígrafo.

El polígrafo como instrumento efectivo para saber la verdad

En diversos campos de la actividad humana el Polígrafo se ha convertido en una herramienta clave para detectar la honradez. Por ejemplo, la selección de personal que maneje información confidencial, dinero o bienes físicos en evaluaciones de trabajadores activos en empresas de vigilancia y seguridad; en los estrados judiciales, como pruebas periciales para definir la inocencia o no de un acusado en un juicio; así como también en el mantenimiento de confianza, en parejas, socios, empleados.

Para Lozano el uso de este moderno instrumento se sustenta en la hipótesis de que las respuestas fisiológicas de una persona cambian de forma medible cuando miente. Pero aclara que en su uso el Polígrafo “debe ser acompañado obligatoriamente de una entrevista realizada por un perito cuyo interrogatorio provoca las reacciones emocionales a detectar. Las microimpresiones nos dan una idea de si los recuerdos que está teniendo la persona son reales o son inventados en el momento, o si la historia contada lleva una secuencia lógica, o si por el contrario nos está mintiendo y la está improvisando”.

Los que se someten a este examen deben hacerlo voluntariamente, y el interrogatorio no debe contener preguntas que violen la intimidad o en cuanto a orientación sexual, creencias religiosas o ideas políticas.

Uso del polígrafo para combatir la corrupción en Colombia

Una de las instituciones que más utiliza el Polígrafo es la Policía Nacional. En el 2016 esta entidad pasó por el Polígrafo a 4.500 de sus hombres, campaña que se ha continuado en los años subsiguientes.

Instancias del Alto Gobierno están diseñando un proyecto para implementar el Polígrafo para la selección de los funcionarios públicos a fin de evaluar en la parte ética y moral a los aspirantes. Una propuesta que cada vez se hace con mayor intensidad es la obligatoria aplicación del Polígrafo en las esferas políticas y gubernamentales.

Por transparencia debieran generarse leyes para pasar por esta evaluación a quienes aspiran a cargos públicos de elección popular, a aquellos que son nombrados en puestos que manejen dineros públicos, contratos o vinculación de personal, o a quienes son investigados por sobornos o escándalos de corrupción como los que hoy sacuden al país.

También es de destacar el Plan Piloto que iniciará en este 2018 el Gobierno Nacional para combatir la corrupción en los trabajadores del Estado mediante la detección ocular y el Polígrafo.

En la detección ocular el funcionario responde diversas preguntas relacionadas con corrupción, por ejemplo, si han recibido sobornos, divulgado información confidencial o de procesos de licitación. Durante el interrogatorio las personas deben mirar fijamente la pantalla de un PC, que mide cambios en los ojos.

¿Se puede engañar al polígrafo?

Reconocidas universidades del mundo han demostrado sobre el 90% de la confiabilidad de esta herramienta en el descubrimiento de la verdad. La Universidad de Stanford (96%), la Universidad de Temple (92.4%), la Universidad de Hopkins (95%), entre otras. No obstante muchas personas equivocadamente piensan que el Polígrafo es como una bola de cristal, a la que se le puede engañar.

Lamentablemente en internet aparecen páginas que ayudan al evaluado a burlar la cientificidad de este método, sugiriendo extraños procedimientos tales como apretar los dedos de los pies fuertemente contra el suelo, o concentrarse en realizar operaciones matemáticas complejas, con lo cual los niveles de tensión y nervios serían tan altos siempre, que alteran los resultados de la prueba.

Todo lo anterior hace importante que se busquen mecanismos para reglamentar aún más en Colombia el uso de esta técnica en los ambientes públicos y privados en que se requiera un alto grado de honestidad y transparencia.

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