La historia detrás de la fusión de Metrotel con Movistar

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La multinacional de comunicaciones anunció esta semana la absorción de la operadora local.

Por Rafael Sarmiento Coley y Jorge Mario Sarmiento Figueroa

“¡Por fin parió Pabla!”, tituló Juan Gossaín en su columna en el diario El Heraldo para gritar que por fin el Junior de Barranquilla salía campeón nacional y obtenía su primera estrella, hace ya 40 años.

¡Por fin parió Pabla! podrían gritar también quienes conocen de cerca la historia detrás de la fusión de Metrotel con Movistar, una noticia anunciada este viernes 9 de noviembre en Barranquilla. Era un secreto a voces que venía en camino desde hace doce años, desde el mismo momento en que la multinacional española Telefónica (propietaria de Movistar) se convirtió en socia de la Nación, pero que por cuestiones de estrategia jurídica y comercial, los interesados no la habían podido dar a conocer en Barranquilla ni en el país.

“Es un proceso de manejo accionario que tiene sus complejidades, pero que hoy nos permite anunciar la integración final de Metrotel a Movistar”, expresó Fabián Hernández.

Para Telefónica Movistar fue una jugada como las que hace 40 años el Junior le hizo a Santa Fe para obtener su primera estrella, o como los dos goles que el equipo barranquillero volvió a hacer este jueves en la noche en Bogotá en el partido de ida de las semifinales de la Copa Sudamericana. Porque la absorción de Metrotel llegó en el mismo momento en que Movistar también se tragó de un solo bocado, como se traga un tiburón al pez gordo y carnudo que nada tranquilo delante del escualo, a Telebucaramanga, que era la segunda en el paquete accionario de la operadora barranquillera. Esta imagen de la composición accionaria de Metrotel en 2016, muestra las cifras que movió Telefónica apenas absorbió a Telebucaramanga y dio paso a la consolidación final con la operadora barranquillera:

Lo que significa para los barranquilleros

La fusión definitiva de Metrotel con Movistar supone para los barranquilleros dos impactos. El primer es de servicios, ya que ahora los 283 mil clientes de Metrotel se integrarán a los procesos comerciales, tecnológicos y operativos de Telefónica Movistar, garantizando la continuidad de sus servicios y la transferencia del conocimiento y buenas prácticas de una compañía de telecomunicaciones que gestiona más de 365 millones de clientes en 24 países de Europa y América Latina.

Movistar es ahora el principal operador de comunicación digital en Barranquilla, con una oferta integrada de telefonía móvil pospago y prepago, internet móvil, banda ancha DSL, fibra óptica y televisión; así como servicios digitales para empresas. Todos ellos soportados con canales de atención presencial, telefónico y digital unificados.

El otro impacto es económico, ya que el Distrito de Barranquilla, a través del Área Metropolitana, vio cómo las ganancias, al ser socio de Metrotel, iban disminuyendo año tras año por la complejidad de un mercado tan dinámico y competido como el de las telecomunicaciones. Así que la decisión más óptima fue vender en momentos en que todavía puede obtener ingresos significativos para las arcas públicas.

La misión de Movistar

Este viernes estuvo en Barranquilla la plana mayor de la compañía ibérica dedicada a la telefonía fija, móvil, televisión por cable y servicios similares, para lo cual cuenta con la ventaja de ser dueño de su propio cable submarino.

Este proceso cuenta con una inversión de más de 70 mil millones de pesos que se empezó a realizar este año y se extenderá hasta el 2019, enmarcada en el plan global de Telefónica, que le permitirán a la compañía desarrollar un agresivo despliegue de redes fijas de fibra óptica y móviles de 4 y 4,5 Generación.

Precisamente, la oferta de Fibra Óptica Movistar promete revolucionar el mercado de Barranquilla, con velocidades de navegación de hasta 100 Mbps que soportarán las necesidades de información de los hogares, y los procesos de transformación digital de las empresas barranquilleras.

La fusión de Metrotel con Movistar también implicó unificar canales de atención con las líneas nacionales gratuitas para Hogares y Pymes (01 8000 930 930 o desde móvil #709) y Empresas (01 8000 910 909 o desde móvil #600).

Así mismo la ciudadanía tiene a su disposición cinco Centros de Experiencia Movistar que están ubicados en Prado, Malambo, Granja, Estadio y Centro donde podrán interactuar con los servicios de la compañía o ingresando al sitio web www.movistar.co

La  vieja historia

Antes del desembarque en Colombia de los españoles con la tula repleta para meterle el diente a la telefonía móvil y fija, nada extraño era que Barranquilla afrontara la peor crisis en la prestación de sus servicios. Era tanta la corruptela  y la desidia que un edificio a medio construir, una poco decorosa firma constructora  lo cobró tres veces. Algo así como si extraños marcianos se hubiesen llevado el primero y segundo edificio para tenerlos de lujo en Marte. En vez de uno, la moribunda Empresa Municipal de Teléfonos (EMT) contaba con ocho organizaciones sindicales. Cada una con privilegios envidiables alcanzados en las convenciones colectivas amañadas.

Ganó el cura Hoyos la Alcaldía y el primer anuncio que hizo es que acabaría con “la vagabundería de la EMT” . En ese momento el principal aliado político del curita era Voluntad Popular, bajo el mando de Fuad Char, quien sacrificó la candidatura de Eugenio Díaz Peris (actual concejal), que era un hombre de sus entrañas. Era obvio que Char esperaba una actitud generosa del Cura Hoyos ante semejante decisión de desmontar a un amigo con posibilidades de ganar, por apoyar a alguien que, a pesar de provenir de la Santa Iglesia Católica y Romana, era un hombre conflictivo, de un discurso de alcantarilla y nada cuerdo a la hora de mantener escrúpulos y acuerdos de campaña. “La Telefónica es mía”, dijo el Cura Hoyos en un célebre discurso en el Rincón Latino.

Cuando sus propios presuntos copartidarios suyos, los dirigentes sindicales, le reclamaron por “venir con los mismos métodos politiqueros de tomarse estas entidades públicas como feudos propios”, Bernardo Hoyos, por primera vez en su vida, reculó. Más lo hizo de una manera sucia, negando haber dicho esas palabras. “Eso fue un invento del periodista”.

Mientras esa pelotera se debatía  día y noche en los medios de comunicación y hasta en las esquinas del Paseo Bolívar, dos de los miembros del entonces todopoderoso ‘sanedrín’ del Cura Hoyos maquinaban en la sombra el proyecto para una nueva Empresa Metropolitana de Teléfonos, fuera de los tentáculos sindicales y, esa sí, bajo el autónomo y despótico manejo del cura-alcalde.

Así nació Metrotel

Los dos miembros del sanedrín que en aquellos momentos le hablaban al oído a Hoyos Montoya eran el Gordo Molina (un desmovilizado del extinto M-19), y Euclides Torres Romero, a quienes los propios amigos del alcalde apodaban “el genio de la maldad”. Otros lo llamaban “el enano perverso”. Cuando ya todo estaba avanzado, invitaron a un periodista amigo para que revisara el texto del proyecto con un título kilométrico.

Lo primero que hizo el periodista fue reducir el título del proyecto a un tamaño razonable: Metrotel. Y así se quedó. Como socio mayoritario estaba el Distrito, y algunos particulares tenían algunas pocas acciones que no sobrepasaban el 30%, entre ellos estaban un tío de Bernardo Hoyos (Óscar Hoyos Naranjo), Euclides Torres Romero y el Gordo Molina, quien al final no pudo figurar en la lista de accionistas- fundadores porque, al momento de registrar el documento de constitución de la nueva empresa, todos los accionistas y/o representantes de entidades jurídicas tenían que exhibir la cédula de ciudadanía para constatar su existencia y presencia física.

Con tan mala suerte para el Gordo Molina que, en una de las tantas veces que cayó en redadas de la policía contra el M-19, lo habían despojado de tal documento de identidad y pidieron  a la Registraduría Nacional que eliminara dicha cédula pues se trataba de un “guerrillero que tiene muerte política, es decir, no puede votar, ni ser elegido, ni formar parte de una sociedad civil”. Años después se supo que Héctor ‘Tico’ Pineda habló con un amigo en la Registraduría y le devolvieron la ‘vida civil’ al Gordo Molina.

Euclides Torres, por su parte, se alejó del Cura Hoyos porque quería meter la mano en todo. Se fue de Barranquilla y hoy es uno de los más acaudalados concesionarios de servicios públicos en varias ciudades del interior del país. Su debilidad son las mujeres rubias, altas y de buenas carnes. Tiene cierto poder político, a través de un hijo suyo que es congresista, lo mismo que una cuñada (Martha Villalba Hodwalker), esposa de su hermano Camilo Torres Romero.

Esta es la bella historia de una operadora de telecomunicaciones local para la que acaba de llegar el colorín colorado, este cuento…

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