La falacia con las pensiones en Colombia, el Estado no pone un peso

344

Las mesadas de los funcionarios públicos salen del ahorro de los pobres trabajadores. Lo demás es cuento chino. 

Por Heberto Amor/Especial para La Cháchara

La pensión NO es un gasto estatal. “Me pensiono con el dinero de aportes míos y de la empresa donde yo laboro. NO con dinero del presupuesto estatal”.

Aquí un ejemplo: Ana María devenga un millón de pesos mensual. Aporta para su pensión el 4%, es decir, 40 mil pesitos por mes. La empresa aporta el 12%, que son ciento veinte mil pesos mensuales. Total, de aportes: $160.000 pesos.

¡Que quede claro!: Hasta aquí el estado NO ha hecho aportes para la pensión de Ana María. El aporte de la empleada más el de la empresa se consigna en el Fondo de Pensiones del Estado o en el Fondo de Pensiones Privado.

O sea: Uno de los fondos se queda con los aportes de Ana María. Es costumbre comercial que “quien tiene dinero ajeno reconoce un interés”. El Estado puede invertirlo en títulos, certificados, acciones, y en otras actividades garantistas. Sería irresponsable dejar la plata ociosa. Como “el aporte NO es un impuesto ni una contribución”, el Estado NO puede invertirlo en carreteras, hospitales, escuelas u otros bienes.

Supongamos que el Estado le reconoce a Ana un interés del 0.5% mensual, o sea 6% anual. Para hacer sencillo el ejemplo, no calculamos la inflación que sería un rubro que se suma al ahorro de Ana María; si hay inflación, a Ana María le aumentan el salario y el aporte.

A Ana María le aumentan el sueldo por ascensos, sube el aporte. El Fondo de Pensiones NO calcula la pensión con el último salario, sino con el promedio de los últimos 10 años. Ana entra a trabajar a los 25 años y se retira a los 57 años, son 32 años. (384 meses). Valor acumulado en 384 meses, o 32 años: Valor futuro = 1 + interés. Esto se eleva a una potencia igual al número de meses. A esto se le resta 1. Esto se divide por el interés. Esto Se multiplica por el aporte mensual.

Hagamos por pasos el cálculo para Ana María: Valor acumulado en 384 meses = 1+ interés. Esto se eleva a una potencia igual al número de meses, a esto se le resta 1. Esto se divide por el interés. Esto se multiplica por el aporte mensual: Valor acumulado en 384 meses = 1 + 0,005= 1.157,68

Multiplicado por 160.000 = 185’228.945. Ana en 32 años ha ahorrado $185.228.945. Léase bien: Ciento ochenta y cinco millones doscientos veintiocho mil novecientos cuarenta y cinco pesos. El Fondo le reconoce, como pensión, el 90% de su salario promedio, que, en este caso es de un millón de pesos y le asigna $900.000 pesos mensuales.

Si el Fondo sigue teniendo en su poder el dinero ahorrado, le debe reconocer a Ana María un interés de 0,5%.

El 0,5% de $185’228.945 equivale a 926.144 pesos. Pero el Fondo sólo le reconoce $900.000. Y se queda con 26.144 del interés que debía pagar y, además, sigue conservando en su poder el ahorro acumulado y generando intereses.

Entonces, ¿Cómo el Estado y los analistas económicos se atreven a afirmar que las pensiones son un gasto que sale de las arcas del Estado? ¿Cómo se atreven a decir que los jóvenes trabajan para cubrir las pensiones de los viejos? ¡Falso de toda falsedad!

Ana María y la empresa ahorraron para su pensión. Como a Ana sólo le pagan el 90% de su salario, al final, cuando ella y su cónyuge mueren, “el Estado se queda con el ahorro de Ana y con los intereses del capital”.

¿Qué tal semejante infamia con una trabajadora que ha dejado pedazos de su vida en una empresa?

En el caso de los hombres es aún peor. Porque se pensionan a los 62 años; o sea que “hacen aportes durante 37 años” o lo que es lo mismo cuatrocientos cuarenta y cuatro meses al cabo de los cuales, cada uno ha ahorrado *$261’009 295. Y el Estado se queda con el capital ahorrado, ¡también! Completando así el círculo de la mayor infamia para la clase trabajadora de un país subdesarrollado y con inmensos cordones de miseria por culpa de unas políticas de estiércol.

¿Cómo tienen la desfachatez de decir que las pensiones de miles de mujeres y hombres son un gasto para el Estado? Mayor cinismo no se ve en otra esquina de este cuadrilátero llamado Colombia.

Son un pasivo, es decir, una deuda que el Estado debería devolver y nunca devuelve. ¡Entiende eso, por favor! ¡Entiéndalo! ¡Ah! pero es que la democracia cuesta. Sí. Eso es cierto. Pero el mayor peso para sostener esa democracia costosa debería estar en los hombros de los prohombres que hacen la política en un Estado Democrático.

Compartir.

Acerca del Autor

Chachareros

Chachareros es una invitación a que todos nos envíen sus artículos. La Cháchara los recibe con gusto

Los comentarios están cerrados