IVA: la primera promesa incumplida de Iván Duque

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Hasta un habilidoso Álvaro Uribe optó por no apoyar la propuesta de aplicar el impuesto a toda la canasta familiar.

Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza

En 2016, durante la polémica suscitada por el entonces presidente Juan Manuel Santos con su reforma tributaria, el senador miembro de la bancada de Centro Democrático, Iván Duque, fue uno de los más férreos opositores a esta iniciativa gubernamental.

La reforma de Santos, cuyo gobierno estaba urgido del dinero que se había dejado de percibir por la baja en los ingresos petroleros y de otras materias primas, finalmente impuso el incremento del Impuesto al Valor Agregado del 16% hasta el 19% y amplió la base tributable de bienes y servicios. Duque particularmente se opuso a esto último, porque en castellano significaba que artículos como electrodomésticos, de limpieza para el hogar y aseo personal empezarían a pagar el tributo. “Algo que todos necesitan”, dijo hace dos años, a través de Twitter.

Álvaro Uribe le dio la espalda a su pupilo en esta nueva reforma tributaria.

Siguiendo la línea política de su partido ordenada por Álvaro Uribe, durante uno de los debates que requirió la reforma tributaria en el Congreso, se refirió a ella como “una infamia” y alertó que afectaría particularmente a la clase media.

Ya como aspirante a la Casa de Nariño, una de las banderas de campaña utilizada por Duque fue la de promover una reforma tributaria para bajar el IVA. Durante un debate que entre los candidatos presidenciales se realizó en la zona del Pacífico colombiano, el candidato del Centro Democrático aseveró estar a favor de una reforma administrativa que permitiera al gobierno “reducir gastos innecesarios, generar ahorros que permitan bajar el IVA”. (Twitter 16/05/2018).

Promesas versus realidad

Pero todo cambió al abrir los libros de ingresos y egresos del Gobierno central, una vez posesionado como presidente. Hay que llenar un hueco fiscal superior a los 25 billones de pesos y para ello, tal cual como lo hizo Santos en su momento, hay que meter la mano en el bolsillo de los colombianos.

El proyecto de Ley de Financiamiento presentado por el polémico ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla encendió la mecha desde agosto pasado cuando dijo que el 85% de ese hueco lo llenarían las personas naturales y el 15% las empresas. La idea del gobierno de Duque es “evolucionar” hacia una arquitectura fiscal como la de Estados Unidos donde la mayoría de los ingresos por impuestos lo aporta la gente común y en una proporción menor, las empresas.

Los alimentos, incluyendo los que hasta ahora están exentos, pagarían 18% de IVA.

Para ello, el gobierno se dispone a ampliar la base tributaria a toda la canasta familiar, afectando proteínas básicas como la carne y los huevos, así como también carbohidratos fundamentales en la dieta de los más pobres como el arroz y el pan. En cuanto a servicios públicos, el proyecto establece pechar con el 18% la energía eléctrica, alcantarillado, agua, gas y el transporte público desde los buses hasta los taxis.

Con esta reforma, Duque aspira ingresar a chequera presidencial unos 11 billones de pesos de los 19 que representa en total el beneficio económico que obtendría el gobierno con la Ley de Financiamiento.

Para suavizar el impacto, aquellos hogares más pobres certificados por el Sisbén obtendrían una “devolución del IVA” equivalente a 51.300 pesos por mes. Además de lo modesto de la suma, comparada con lo que realmente se gasta en un hogar pobre hoy en día para cubrir alimentos y servicios básicos, el tema produce ruido por el esfuerzo logístico que implica hacer llegar este subsidio a los beneficiarios por las falencias del registro del Sisbén.

Rechazo generalizado

Ninguno de los atenuantes presentados por los voceros del Gobierno, incluyendo al propio Duque, ha permeado las severas críticas que ha recibido el proyecto. Desde el propio Congreso, la oposición ha sido férrea desde las distintas bancadas partidistas. La representante Sara Piedrahita, dijo que “preocupa la puesta en marcha de esta iniciativa” debido a los altos grados de informalidad que hay en el sector comercio y de servicio en buena parte de los departamentos del país.

La contrariedad le ha venido a Duque de su propio mentor político, Álvaro Uribe, quien esta semana decidió que su partido no apoyaría la propuesta e invitó al Mandatario a “buscar otras alternativas de financiamiento”. Si bien la coalición que apoya a Duque tiene mayoría en el Congreso, la negativa del Centro Democrático supone un golpe mortal al proyecto tal cual ha sido concebido.

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Acerca del Autor

Lexander Loaiza

Es comunicador social con especialización en el área audiovisual egresado de la Universidad del Zulia (Venezuela). Ha realizado cursos de periodismo económico con el Banco Central de Venezuela, periodismo digital, locución comercial y ha desempeñado labores en medios como RCTV, Televen, Últimas Noticias, Diario La Calle-Valencia (editor), Union Radio y ha acumulado experiencia como asesor comunicacional en instituciones públicas y privadas.

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