El Rincón del Búho. – Los riesgos de ser jurado

484

Desde una vez que me bajaron de la tarima disfrazado de monocuco, juré que no volvería a meterme en ese berenjenal. Ahora le tocó el turno a Fausto Pérez. 

Por El Propio Búho

Fue durante uno de los primeros Festivales de Orquestas y Conjuntos del Carnaval de Barranquilla, cuando este evento se realizaba en el coliseo cubierto Humberto Perea. Ese año el presidente de la Junta era el siempre recordado don Roberto De Castro, en equipo con Farid Char, otro que ya también se nos adelantó en el viaje de la vida.

Roberto De Castro, el inolvidable presidente del Carnaval de Barranquilla que le dio el carácter de una empresa organizada.

Ocurrió que al pobre Búho lo pusieron a bailar con la más fea. Ser jurado del concurso de acordeón, con cuatro formidables finalistas: el Binomio de Oro, Jorge Oñate, Lisandro Mesa y Diomedes Díaz.

Los cinco miembros del jurado, asesorados por nuestras respectivas consortes, quisimos modificar las reglas, con puntajes que se mostraban tan pronto el grupo terminaba uno de sus tres temas. Se calificaba presentación, afinación, disciplina en la tarima, nada de pedir aplausos al público, y no más de 20 minutos para cada grupo, lo que significaba la interpretación de tres canciones.

Diomedes, como era de esperarse, fue una recocha, se pasó de los tiempos establecidos, pidió en forma repetida que lo aplaudiera “¡mi fanaticada!”.

Al final hubo que descalificarlo y quedaron en su orden: Binomio de Oro, Jorge Oñate y Lisandro Mesa. ¡Para qué fue eso!

Alfonso Hamburger, Fausto Pérez y Domingo Miranda, jurados del XVII Festival del Ají Picante en El Piñal, Sucre.

Tan pronto el jurado mostró las tablillas de los resultados llovieron rayos y centellas hacia el balcón en donde se encontraban los jueces y sus asesores.

Como la vaina se estaba poniendo maluca, alguien nos consiguió unos disfraces de monocuco guayabero y así pudimos salir en medio de la multitud enardecida que gritaba “¡le robaron el Congo de Oro al Cacique de la Junta!”. Y el jurado repetía en coro, “¡Sí señor! ¡Ellos son los que venden la Nación!”.

El Ají Picante de Faustico

Acaba de ocurrirle al colega y gran amigo Fausto Pérez Villarreal, algo parecido en el XVII Festival de la Agroindustria y el Ají Picante en El Piñal (Sucre). Al lado del poeta, escritor, periodista y director de televisión Alfonso Hamburger y Domingo Miranda fueron designados jurados del evento.

En las sabanas de Córdoba y Sucre son famosos platillos como la mazamorra de maíz y la pava de ají. Esta última tiene que ser con el más picante de los ajíes. Se machaca con pimienta, sal y aceite de cerdo, y se come con yuca. No se necesita cuchara. La yuca se mete al recipiente del mojito y ¡pum! A la boca.

Como  ya Faustico estaba ‘cojío’ con unos buenos tragos de ‘pecho vedde’ (el aguardiente sucreño), se embutía cuanta cacerola de pava de ají le ponían enfrente. El problema fue al día siguiente con el tremendo guayabo, ganas intensas de ir al baño. Iba y venía como alma perdida, hasta cuando Hamburger le preguntó “¡Ajá, Faudto, y ¿a ti qué te pasa?

“Hombe manito es que desde esta madrugada me dan unas tremendas ganas de ir al retrete, y empiezo a pujar y nada que sale la vaina. Creo que estoy muy mal, mano. ¡Estoy intoxicado!”. Tras la quejumbrosa explicación detallada de Fausto, de inmediato lo trasladaron al puesto de salud y el médico de turno dictaminó que era una horrible irritación del colon. Medio día de reposo en la camilla del galeno, con un lavado de agua de sal cada media hora. Y ¡santo remedio!

Pero Fausto jura y contrajura que, en su vida, jamás volverá a atragantarse de pava de ají.

Océanos Atlántico y Pacífico video, juntos pero no revueltos

 

 

La unión de los dos océanos, Atlántico y Pacífico es una de las maravillas que el ser humano ha tardado siglos en conocer por qué esos dos colosos en un sitio del universo se encuentran, se aabrazan amistosamente, pero no se revuelven.

Las aguas del uno mantienen su azul intenso. Mientras el otro está ahí aparentando estar dormido con sus aguas azul cenizo.

Este bello espectáculo de la madre naturaleza sucede en Cape Horn, Tierra del Fuego, en Chile.

Los científicos oceanógrafos sostienen que en el punto donde se encuentran los dos océanos, “llegan a tocarse, pero no se mezclan entre sí, es una cosa maravillosa”.

Agregan los sabios del mar que “esto se debe a que la Osmolaridad, salinidad y temperatura son diferentes. Se conoce como osmolaridad a la medida que expresa el nivel de concentración de los componentes de diversas disoluciones”.

Vaya respuesta de Rubén Blades a Nicolas Maduro

Ante las ofensas a falta de argumentos de Nicolás Maduro al maestro Rubén Blades, éste le responde de manera directa, personal y contundentemente. Aquí el texto:
Presidente Maduro:
El imperialismo, como el totalitarismo, posee muchas manifestaciones. Como parece que usted solo puede ver una clase de tiburón, permítame decirle que los hay de distintas especies y que se encuentran en todas las latitudes. Algunos son caníbales: se comen a sus semejantes. Usted se apropia del título de mi canción y se auto titula Pablo Pueblo. Me permito corregirlo: Pablo Pueblo jamás reprimiría a su gente; Pablo Pueblo no divide a su pueblo; Pablo Pueblo administra lo poco que tiene con responsabilidad; Pablo Pueblo no le roba el futuro a su propia gente, desconociendo el mandato de su Constitución.
¿Qué quiere decir al llamarme «Pablo Rico»? El asunto no es determinar quién es rico o no; el asunto es determinar si esa riqueza se obtuvo en base a la infelicidad de otros, o de forma deshonesta. Pablo Pueblo jamás vivió en el palacio en el que vive usted, ni existió rodeado de lujos, ni actuó como un emperador, como lo hace usted… ¿con el dinero suyo?
Siempre he procurado que mis acciones sean consistentes con mis posiciones. Lo que tengo lo obtuve trabajando honestamente, como hace Pablo Pueblo. La coherencia es lo que verdaderamente alimenta el principio, no los discursos faltos de sustancia y los alaridos ideológicos con que se cubren aquellos que avasallan a sus pueblos. Las acciones suyas no son el reflejo de su discurso. Usted no es de izquierda y de hecho sus acciones le han hecho mucho daño al concepto de la Izquierda. La ha despojado de su nobleza ideológica y la ha convertido en una parodia, un circo de bufonadas, un horrendo ejemplo de cómo no se debe hablar y mucho menos gobernar. En este sentido, como representante de la izquierda, usted está a años luz de un Estadista como Pepe Mujica, por ejemplo.
Como ocurre siempre, el tiempo demostrará la verdadera contribución de cada uno de nosotros. Y a pesar de mis errores, cometidos y por cometer, mi aporte en el balance final no incluirá muertos ni heridos, ni una economía destruida, ni un país en caos y en ruinas.
Piénselo bien, Sr. presidente.
Rubén Blades.

 

 

 

Compartir.

Acerca del Autor

Búho

Los comentarios están cerrados