Luchas de clases

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En América Latina la lucha de clases es al revés: los ricos atacan a los pobres.

Por Jorge Guebely

Aun cuando el doctor Uribe y otros políticos pidan tratar los asuntos nacionales sin la impronta de las luchas de clases, son ellos los primeros en privilegiar la suya, en premiar los sumisos, en conspirar con sus copartidarios y castigar implacablemente a los insumisos o a los críticos.

Son ellos los primeros en favorecer su clase e irrespetar al resto. En darle la razón a Marx cuando afirma: “El motor de la historia es la lucha de clases”.

Administran al país con enfermizo apetito elitista. Desfinancian la educación pública, donde se educan los pobres, o maquillan su des-financiación con programas anodinos: “Ser pilo paga” o “Generación E”. Califican la guerra colombiana de amenaza guerrillera para ocultar las injusticias sociales. Atacan a la JEP y a la Comisión de la Verdad para evitar toda verdad sobre el conflicto colombiano.

Convierten la justicia en estrategia para exonerar a los propios y dar tratamiento especial a los criminales del ejército. Visibilizan profusamente las víctimas de las guerrillas para ocultar las del Estado. Castigo sólo para los insurrectos, impunidad para los delincuentes del sistema. Ninguna sanción por masacres de paramilitares, ni por falsos positivos, actos tan execrables como los cometidos por la guerrilla. Justicia elitista, arma de dominación, complicidad y exclusión. De injusticia elitista.

Por su afán de aniquilar o someter a las mayorías, un ministro de Defensa pide regular las protestas sociales. Un expresidente incita a cuatro millones de venezolanos desplazados para que se desplacen al palacio de Miraflores, pero calla con los desplazados colombianos que suman siete millones.

La corte prohíbe las consultas populares donde las regiones definen su destino vital. Sus partidos políticos defienden a un ministro de Hacienda corrupto y mentiroso. El Congreso se burla de los millones de colombianos que votaron la anticorrupción. Existen gobernantes que niegan los asesinatos sistemáticos de líderes sociales. Reclamantes de tierra que padecen enormes trabas para ejercer sus derechos y, finalmente, terminan en el asesinato, todo para favorecer a latifundistas. Los futuros pensionados sufren el miedo de una reforma pensional que sólo protege a los voraces capitales financieros. Y los enfermos populares padecen las EPS. Enjambre de artimañas que sólo sirven para consolidar los privilegios de las élites.

Élite enamorada de la carroña. Pondera mejor el tener que el ser, más la mezquindad que la solidaridad. Practica la inclusión para destruir los excluidos. Desvaloriza lo mejor del ser humano, su humanidad, para valorizar lo peor, su mierda. “Cuando la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo”, afirmaba García Márquez.

jguebelyo@gmail.com

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Jorge Guebely

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