Las redes sociales hicieron ganar a Bolsonaro en Brasil

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El ultraderechista se impuso por amplio margen al candidato de Lula, pero deberá ir a una segunda vuelta este 28 de octubre para obtener la presidencia. Ya sus estrategas, al igual a los de Haddad, están apurando alianzas para conquistar el anhelado voto del centro.

Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza

Las elecciones presidenciales en Brasil han sido según los propios analistas brasileños, las más atípicas en muchas décadas. El candidato que era el primer favorito -Inácio Lula Da Silva-, preso e inhabilitado por corrupción; el candidato que lo sucedió en el favoritismo del electorado -Jair Bolsonaro- apuñaleado en medio de un mitin que lo dejó fuera de la mayor parte del tiempo oficial de campaña electoral, una presidenta destituida -Dilma Rousseff- tratando de lograr un peldaño en la influyente Cámara del Senado por el estado de Minas Geráis. Todo esto en medio del mayor escándalo de corrupción que se ha vivido en el gigante sudamericano.

Los resultados al 100% de las elecciones presidenciales en Brasil sitúan al ultraderechista Jair Bolsonaro como vencedor de la contienda electoral: obtuvo el 46.13% de los votos válidos. Pasa a segunda vuelta junto al candidato del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad, quien obtuvo el 29,13% de los sufragios. El conteo final arroja que fueron 18 millones de votos de diferencia entre el primer y segundo lugar.

Las redes sociales

Una vez conocido su triunfo en la primera vuelta, Bolsonaro acudió a quienes han sido sus más grandes aliadas de campaña: Las redes sociales.

A través de Facebook Live, agradeció a sus votantes por haberle permitido ganar esta primera fase de las elecciones y advirtió que el país es víctima de una especie de conspiración por parte de las clases políticas gobernantes hasta este momento, sin aludir a Lula Da Silva o el partido de los trabajadores.

Una vez hospitalizado, Bolsonaro utilizó toda su energía para moverse en las redes sociales.

Las redes sociales se convirtieron para Bolsonaro en su mejor estrategia de campaña. Imposibilitado desde principio de septiembre por una puñalada que recibió de parte de un aparente fanático político que estaba obsesionado con el “discurso de odio” del polémico ex militar, el candidato ultraderechista y su equipo se apresuraron en reforzar su perfil en las diversas redes sociales, especialmente Facebook y Twitter.

El cambio de estrategia le vino bien a Bolsonaro, según señalan analistas políticos y periodistas que cubrieron la campaña. Hasta ese momento, el favoritismo de Bolsonaro rondaba el 26% y aparentemente había alcanzado su “techo”, con un rechazo superior al 40% en las encuestas.

Debido a que tuvo que guardar cama, esta imposibilidad médica lo alejó de la contienda cara a cara con el pueblo y con los otros candidatos, especialmente en la tribuna de los debates electorales, donde Bolsonaro había perdido el primer episodio frente al izquierdista Fernando Haddad, el delfín del expresidente Lula Da Silva.

El hombre que atentó contra Bolsonaro es sospechoso de ser parte de un complot de grandes dimensiones.

Además de alejarlo de los terrenos donde era más débil, la utilización masiva de mensajes a través de las redes sociales le permitió permear favorablemente en la opinión del segmento de los votantes jóvenes de las clases media y alta, desencantados por los escándalos de corrupción, el debilitamiento institucional y el deterioro de las nuevas oportunidades de trabajo y estudios debido al enfriamiento de la economía.

Durante las primeras horas de la convalecencia del candidato ultraderechista, su hijo Flavio Bolsonaro se encargó de darle partes médicos a sus seguidores a través de Twitter. Así la población logró mantenerse informada de primera mano y sin necesidad de noticieros, sobre la evolución del polémico dirigente político y hasta cierto punto revertir la imagen negativa que venía arrastrando, principalmente entre la población femenina.

Una vez que Bolsonaro recuperó la capacidad de hablar e intervenido por catéteres en una cama de hospital, aprovechó las redes sociales y su creciente audiencia para denunciar un supuesto complot de la clase política gobernante e impedir su acceso a los medios de comunicación masivos más tradicionales como la televisión y la gran prensa escrita.

El izquierdista Fernando Haddad sufrió en primera fila el severo revés del Partido de los Trabajadores.

No en vano Bolsonaro ha sido calificado como el Trump de Brasil. Con tácticas similares en redes sociales y con un incendiario discurso que ha sido tildado de clasista, machista y racista, el abanderado de la ultraderecha se había ganado el odio y el temor de amplios sectores de la población, pero con la misma avidez logró captar a los segmentos más escépticos que muy probablemente habrían engrosado la abstención en estas elecciones.

La final de las elecciones presidenciales es este 28 de octubre y la contienda seguirá el mismo patrón de las últimas elecciones en los países de la región. Más que una lucha de candidatos o de partidos, será una batalla entre ideologías y visiones de país diametralmente opuestas, en un contexto en el que la estrella más bien, es la antipolítica.

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Acerca del Autor

Lexander Loaiza

Es comunicador social con especialización en el área audiovisual egresado de la Universidad del Zulia (Venezuela). Ha realizado cursos de periodismo económico con el Banco Central de Venezuela, periodismo digital, locución comercial y ha desempeñado labores en medios como RCTV, Televen, Últimas Noticias, Diario La Calle-Valencia (editor), Union Radio y ha acumulado experiencia como asesor comunicacional en instituciones públicas y privadas.

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