Gossaín y la ética como fundamento del periodismo

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Considera que ese es el polo a tierra del oficio, aún en medio del peligro que se afronta en el país por escribir la realidad. 

Por Rafael Sarmiento Coley

Juan Gossaín Abdala, nacido en San Bernardo del Viento y estudiante del mejor colegio de Cartagena, viajó a Bogotá, como él dice, con una caja de cartón como maleta y la ilusión de convertirse en periodista gracias a una carta que envió a la sección ‘Lectores escriben’ en donde describía lo que se vivía en su terruño natal.

Tenía 20 años. Era muy muchacho, según el concepto de sus padres, abuelos y tías, todos nacidos en el Líbano, en donde al hijo no se le deja marchar así tan a temprana edad, a una ciudad desconocida para él, acostumbrado a vivir en un pueblo en donde hasta el viento hace su siesta al medio día para que no haya el menor ruido y la gente pueda entregarse en brazos de Morfeo de manera plácida.

Estudió en Cartagena en uno de los mejores colegios que existía en esos tiempos en el país, ‘La Esperanza’, fundado a finales del Siglo VXIII por el guatemalteco de origen español Antonio José De Irisarri. Era un colegio ejemplar y muy reconocido por las clases media y alta. Había 1.500 alumnos internos y 1.500 externos.

Con la incansable periodista Mabel Morales en primer plano, la gráfica muestra el lleno total para escuchar a Juan Gossaín en su conferencia sobre periodismo y ética.

Lo malo, la comida

“En ‘La Esperanza’ todo era muy organizado. Dormíamos en unos cuartos limpios y ventilados, en unas literas fuertes y cómodas, sábanas blancas y almohadas con pluma—creo que, de pavo, porque no tengo la certeza de que fueran de ganso–. Lo único malo era la comida. Imagínate, yo acostumbrado a comerme un platao de arroz con yuca, suero atoyabuey, medio pargo rojo frito, chicharrones y café con leche”, recuerda Gossaín.

Allí se conoció con Fabio Poveda Márquez y Edgar Perea, ambos fallecidos. De Fabio, que era internado y compartían mucho tiempo juntos debido a la mutua afición al béisbol y al fútbol, aprendió mucha gramática española “porque en eso Fabio era un As. Como cosa curiosa, Perea llegó de profesor de inglés. (Y afirma en broma en medio de risotadas): Por eso es que yo no sé dar ni las gracias en ese idioma”.

La filosofía de Gossaín

‘Juancho’, como suelen llamarlo sus amigos, se vino de El Espectador a El Heraldo de Barranquilla, en donde, según confiesa con firmeza, “esa fue mi casa en donde viví los mejores años de mi vida periodística”.

Luego se fue a Bogotá a alternar con el también periodista de origen árabe, Yamid Amat. La sagacidad, talento y el trabajo incansable de estos dos colosos, cambió la estructura del periodismo radial, en donde la estrella siempre fue un locutor de notable voz, algunas impostadas y otras pocas naturales.

A partir de la presencia de este binomio imbatible en la cadena Caracol, la organización Ardila Lülle, rival de Caracol, hizo todo lo posible por acabar con el binomio caracolero haciéndole a Gossaín una oferta insuperable.

Así Gossaín terminó de ‘capo’ en RCN y dejó solo en Caracol a su maestro en la radio bogotana, Yamid Amat. Ocurrió lo que casi siempre sucede. El alumno terminó superando al maestro.

Con toda esa valiosa experiencia acumulada, y tras un largo ir y venir por el periodismo, Juancho decidió dar el costado a un lado. Se pensionó cuando todavía sus neuronas son un ejército combatiente y actuante que no solo producen magníficas crónicas para diarios y revistas nacionales e internacionales, sino también que nos va dejando un legado literario en numerosos libros como los que acaba de presentar: ‘La memoria del alcatraz’ y ‘Las palabras más bellas’.

Con esa sabiduría, Juan Gossaín tiene toda la autoridad de contarles a las nuevas generaciones de este oficio que “periodismo y ética son inseparables. La ética es el fundamento, la razón fundamental del periodismo. Es el polo a tierra de este oficio”.

Y esa ética se sustenta en tres principios inviolables: independencia, imparcialidad y la veracidad. Y eso debe ser así aún en medio de las circunstancias muy particulares que vive un país como Colombia, en donde cualquier capo en ascenso, terrateniente y hasta ciertos congresistas y expresidentes de sangre caliente amenazan de frente al periodista o le ‘chuzan’ el celular, le mandan panfletos amenazantes y hasta llevan a cabo la eliminación física del reportero que se atreve a publicar el prontuario real de estos antisociales de cuello blanco.

Marciano Puche y Carmen Arévalo, directora del Centro Cultural del Caribe, en donde se realizó el evento este jueves, concentrados escuchando las palabras del verano y respetable periodista Juan Gossaín.

¿Y la responsabilidad de los medios?

Ahí es donde tuerce la puerca el rabo. Porque muchos medios tradicionales prefieren pagarle a un gerente de mercadeo (que no mercadea nada) $30 millones, mientras un joven periodista recibe un sueldo de salario mínimo y una migaja más. Lo que, desde todo punto de vista, desestimula el surgimiento de nuevos buenos periodistas que luchen por llegar a los medios porque les van a pagar bien, como así sucede con un ingeniero de distintas áreas o economista “experto en publicidad y negocio”, que por lo general no son más que habladores de paja que engatusan a los dueños de un medio tradicional y se hacen pagar sueldos de ministro de Estado.

Otra inmensa responsabilidad que tienen los medios tradicionales es respaldar al periodista cuando pisa callos de gente pesada que incurre en franca corrupción. No lo hacen. Cuando es deber inalienable de los medios periodísticos meter el dedo en la llaga para combatir lo ilegal. Puyar el ojo de los corruptos. En estos casos los medios tradicionales prefieren pasar de agache. Y la corrupción sigue campante e impune.

Excelente y muy concurrida la charla de Juan Gossaín Abdala (autor también de la novela muy alabada con certeza ‘La balada de María Abdala’). La conferencia se realizó en uno de los auditorios del Centro Cultural del Caribe, con la periodista y catedrática Soledad Leal Pacheco como moderadora. El evento de este jueves es producto del trabajo de capacitación que adelanta una de las organizaciones locales del gremio periodístico de la Costa y el Caribe en una tarea titánica, admirable e incansable.

Las dos nuevas obras del versado escritor y periodista Juan Gossaín Abdala, ‘La memoria del alcatraz’ y ‘Las palabras más bellas y otros relatos sobre el lenguaje’.

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

1 comentario

  1. Dagoberto Rodríguez Martes el

    La, pura realidad lo expresado por el sr Juan gossain, por qué hoy en día difícilmente se encuentran periodistas con valores a excepción de unos cuantos.por la manipulación de cadenas de tv cómo, rcn i caracol…..