¿Es mejor invertir en armas que en las mentes de los colombianos?

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El déficit histórico desde 1993 ascienda a $18 billones, mientras se cuadruplica la inversión para las Fuerzas Militares. 

Por Rafael Sarmiento Coley

La Plaza Bolívar en Bogotá, según el veterano colega barranquillero Heberto Manuel Amor Beltrán estaba tan atestada, que él se vio en serias dificultades para salir del tsunami humano que estaba a punto de asfixiarlo, cuando unos auxiliares de la Cruz Roja lo levantaron en andas (menos mal que él es un reportero, peso mosca), y lo sacaron del tumulto con una sirena de manos.

“Estaba adelantando algunas diligencias al otro lado de la Plata. Yo sabía lo e la marcha, pero no pensaba que se llenaría así de manera descomunal”, narra Heberto, mientras trata de responder una llamada de su esposa que a esas horas está en una tradicional panadería comprando los panes del día.

De acuerdo con Heberto Amor, la Plaza Bolívar estaba llena de bote en bote. Ese escenario público, uno de los más grandes y afamados del país, mide 13.300 metros cuadrados. De acuerdo a los cálculos de ingenieros y veteranos hombres del periodismo como Juan B. Fernández Renowitzky y de negocios como Fuad Char, la métrica exacta es que en un metro cuadrado caben de pie cuatro personas.

Es decir, matemáticamente caben 53 mil, más los colocados que se meten en cualquier rincón y se montan hasta en una sombrilla con tal de participar. Conclusión en la Plaza Bolívar de Bogotá esta su aforo oficial completo: 55.600 estudiantes gritando a todo pulmón sus justos reclamos. Y llegaron hasta las puertas del Capitolio reclamando la presencia del senador Gustavo  Petro Urrego, quien pegó un brinco de su curul y en un santiamén estaba apoyando a los marchistas con un discurso incendiario. Le dieron papaya, y, ni bobo que fuera, la aprovechó.

Recorte tras recorte

Los estudiantes, en sus arengas, denunciaron que el Gobierno viene con un desfinanciamiento histórico desde 1993. Y desde el 2000, el Estado se dedicó más a financiar la guerra contra el narcotráfico y la guerrilla, que dedicar recursos para la formación de hombres y mujeres que le presten un mejor servicio a la sociedad, porque salen con proyecto distinto al de ser guerrillero o traqueto.

Pero a los ‘sabios’ economistas de los dos gobiernos de Uribe, los dos de Santos y este de Duque no parece importarles un pito la educación en ninguno de sus niveles, ni pública ni privada.

Ese desfinanciamiento histórico por $18 billones es difícil de superar en un dos por tres. No es soplar y hacer botellas. Eso lo entienden los estudiantes. Lo que no entienden es que el Gobierno, a través de sus Carteras económicas a lo que más le aplican la tijera en el presupuesto nacional de 2019 es al sector educativo. Cuando debería ser todo lo contrario. Ese sector debe recibir mayor inversión con el fin de empezar a corregir el desfinanciamiento histórico.

Eso lo entiende cualquier economista con dos dedos de frente. Y que sea honesto, claro. Que no esté pensando en nuevos ‘Bonos de Agua’ para robarse miles de millones de pesos. Que esa sí es la verdadera causa de que no haya plata para un servicio tan vital para el desarrollo de un país como la educación.

Marchas en todo el país

En Barranquilla los marchistas empezaron su vociferante recorrido desde la Universidad Pública del Atlántico, y en la medida en que avanzaban por el llamado corredor universitario se le fueron sumando decenas de estudiantes de entidades de educación superior, públicas y privadas, que marcharon con mucho orden. En todo coherente con todos los marchistas de este miércoles, la exigencia unánime fue que el Gobierno Nacional haga un aumento en el presupuesto.

Según la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles (Acrees), el déficit en las 32 universidades públicas del país alcanza los $18 billones. Su descripción es que se necesitan $3,2 billones para el funcionamiento y $15 billones para inversión.

Según una versión del diario local El Heraldo, “la asociación hizo un llamado al Gobierno nacional para que no “castigue” el presupuesto destinado para la ciencia y la investigación, los cuales se han venido “reduciendo sistemáticamente”.

Katiuska Tamayo, copresidenta de Acrees Región Caribe, manifestó que la crisis en la educación superior en el país es “palpable”, no solo para los estudiantes sino también para los docentes y trabajadores de las universidades.

Sostuvo que los aportes que realiza el Gobierno cada año para las instituciones de educación superior en el país no “compensan” el crecimiento de la población estudiantil en estas instituciones.

Por su parte, el dirigente estudiantil de la Universidad del Atlántico, José David Morales, explicó que, de acuerdo con los estudios del Sistema Universitario Estatal, en 1994 el Gobierno invertía por estudiante alrededor de $10,6 millones. Detalló que en 2018 la cifra destinada para cada estudiante universitario es de $4,3 millones.

El líder estudiantil también cuestionó el programa ‘Ser Pilo Paga’, en el que el Gobierno invirtió más de $3 billones, en recursos que “debieron” ser utilizados para las universidades públicas.

¿Por qué marchan estudiantes, profesores y rectores?

La ministra de Educación Nacional, María Victoria Angulo, aseguró que la educación pública es “una prioridad” para el Gobierno nacional, por lo que el presupuesto destinado para este sector pasará de $37 billones a $41 billones para el próximo año.

Angulo señaló que entre las propuestas que se han estudiado con los directivos de las universidades públicas, está la de los $500 mil millones adicionales para temas de acceso y fomento de la educación. “En educación superior todo el trabajo del presidente Iván Duque va orientado a adicionar $500 mil millones más y esa es una gran noticia para los jóvenes, porque habrá líneas asociadas al avance en la gratuidad de la educación, al mérito y a una línea que permite incrementar la base de las universidades en inversión”, sostuvo la ministra.

Lo que no entiende la Mineducación es que el fondo de la protesta de universitarios, profesores y rectores es que, mientras el país permite que se roben la plata del erario en forma tan descarada que hasta ciertos ministerios que manejan los asuntos más delicados estatales, han aflorado evidentes síntomas de corrupción. Marchan también porque Colombia le dedica más plata a la guerra que a la educación. Es decir, le apuesta a la violencia y a la muerte. No al desarrollo, la convivencia y la paz.

Prasca en firme

El rector de la Universidad del Atlántico, Carlos Prasca Muñoz, indicó que se sumó a la movilización programada para este miércoles, caminata que salió justo desde este establecimiento educativo que está ubicado en el corredor universitario.

“Buscamos que el Gobierno Nacional se sensibilice frente al desfinanciamiento histórico que ha tenido la educación superior pública (…). Ya es hora de que se atienda y se ubique como prioridad del Estado la educación superior”, manifestó Prasca, quien aseguró que también marcharon profesores, directivos y contratistas de la Uniatlántico.

El rector indicó que las universidades contribuyen a la construcción de paz en el país. “Uno observa que hay recursos para continuar la guerra y ningún tipo de recursos para la educación superior pública”, aseveró Prasca Muñoz.

De igual forma, precisó que el 54% de los profesores de la Universidad del Atlántico son catedráticos. “Se tienen que revisar las asignaciones horarias a los docentes y a los investigadores de la universidad y para eso se necesitan recursos”, explicó Prasca.

“No es una lucha de la izquierda ni de la derecha, sino que es la defensa de la educación a la cual puedan acceder los jóvenes de los estratos sociales más bajos, salgamos a marchar de manera civilizada sin violencia y sin capuchas, de tal manera que toda la gente se pueda sumar a esta protesta social” manifestó el directivo.

Asimismo, indicó que la Uniatlántico solo podrá admitir 3.200 estudiantes de los más de 30 mil aspirantes que se inscriben buscando un cupo.

Comunicado del Rector de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, UNAD

Apreciada comunidad Unadista

El modelo de asignación de recursos de parte del Estado hacia las universidades públicas, como la UNAD, está determinado en la Ley 30 de 1992, o de Educación Superior, y se caracteriza porque los giros de la Nación varían de universidad en universidad, según el nivel de desarrollo que éstas tenían hace 26 años y en muy poco se reconoce los crecimientos de estas instituciones en número de estudiantes, desarrollos de calidad o impacto social, entre otros aspectos.

Aunque el Gobierno Nacional ha venido cumpliendo con los aportes incrementales que le indica la Ley, la realidad hoy es radicalmente distinta de lo que era en 1992. Universidades como la UNAD hemos crecido exponencialmente, mientras los aportes han aumentado de forma aritmética, aferrados únicamente al crecimiento del IPC de cada año.

Este problema fue diagnosticado desde cuando la Ley fue aprobada y pese a los esfuerzos, algunos mayores y otros menores, de los ocho gobiernos dados desde entonces, no ha podido ser solucionado aún.

El actual gobierno intenta buscar salidas al respecto, pero se enfrenta a un heredado y preocupante déficit fiscal para el funcionamiento del Estado que supera los 25 billones, una cifra muy superior a lo que, en su conjunto, pide la universidad pública.

Esta situación explica el por qué en las últimas semanas han aumentado las expresiones de protesta, manifestaciones y rechazo de miembros de la universidad pública colombiana hacia el Gobierno Nacional por las restricciones financieras que enfrentamos las instituciones de educación superior con carácter oficial.

Dicha inconformidad ha sido formalmente manifestada por el Sistema Universitario Estatal SUE (del cual hace parte la UNAD), por las diversas agrupaciones profesorales y estudiantiles de las 32 universidades públicas, por los rectores de las demás instituciones de educación superior oficial que no ostentan la categoría de universidad, y por miembros del SENA, a tal punto que se habla de una gran protesta nacional de estos sectores el miércoles 10 de octubre, y que se ha denominado el Día D, o Día de la Dignidad Educativa, cuando marcharán hacia Bogotá para buscar que el Congreso de la República les escuche frente al Presupuesto 2019.

Así mismo, algunos han hablado de un posible paro universitario nacional a partir del jueves 11 de octubre, hasta tanto el gobierno no dé respuesta a las diversas exigencias que se están haciendo.

Al respecto, la Rectoría de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia UNAD, se permite informar que:

1) En su condición de universidad pública, la UNAD también ha sufrido de esta fuerte restricción financiera, a tal punto que de la actual operación de la Universidad sólo el 20% se basa en los recursos del Gobierno Central. Es decir, el 80% del funcionamiento de la UNAD es producto de la gestión propia de recursos y matrículas.

2) Los escasos recursos que recibe la UNAD le han impedido avanzar en su deseo de llegar a más colombianos con valores de matrícula más económicos, ojalá sin costo alguno como es el ideal de una Nación que busque apostar por la educación superior gratuita como una responsabilidad del Estado y un derecho de los ciudadanos. Aun así, en la última década hemos logrado multiplicar por cinco el número de estudiantes (pasando de 20 mil a 100 mil actualmente), constituyéndonos en la universidad pública más grande del país.

3) Respaldamos, respetamos y acompañamos las respetuosas solicitudes del Sistema Universitario Estatal, de profesores y estudiantes, para que el Estado Colombiano replantee su posición con respecto a la Educación Superior como el mejor instrumento que tiene nuestra sociedad para potenciar su crecimiento y, por ende, su desarrollo económico.

En la UNAD estamos prestos a acompañar la reflexión pública y acciones necesarias para que el sistema de educación superior revalúe sus condiciones, a fin de garantizar un mayor acceso con calidad, y nos ratificamos como mano derecha del gobierno del presidente Duque para impulsar la cobertura de la mano de la virtualidad.

4) Invitamos a que los miembros de la comunidad Unadista que, dentro del más absoluto respeto a nuestro estado de derecho y a las vías legítimas de la protesta, deseen expresarse en conjunto con los miembros de las otras instituciones de educación superior públicas, a que lo hagan sin sacrificar el normal desarrollo de la actividad académica de nuestros miles de estudiantes.

5) De parte de la rectoría y del cuerpo directivo de la UNAD, no consideramos oportuno participar de un paro universitario, pues consideramos que esta acción difiere del legítimo derecho a disentir sin afectar nuestro compromiso social con la educación superior, y del derecho de nuestros estudiantes a recibir oportunamente su formación.

Seguiremos adelante con la apuesta educativa de la UNAD, sin suspender nuestras actividades, en la seguridad de que cuando el Gobierno Nacional convoque la anhelada reflexión sobre el sistema de educación superior que debemos tener, Colombia valorará la educación a distancia como una alternativa estratégica y de país para dar una solución de educación superior con calidad para los colombianos que aún están privada de ella.

Somos conscientes que la búsqueda de recursos constituye la esencia de la subsistencia en el presente, pero también sabemos que el diseño del sistema de educación superior que Colombia necesita y merece en el mediano plazo pasa por una revisión estructural del sistema, la articulación entre sus protagonistas, y la revisión de necesidades y objetivos de país, y cuando se dé ese escenario (ojalá lo más pronto posible, en este Gobierno) la UNAD estará en primera línea participando del diálogo.

Atentamente,

Jaime Alberto Leal Afanador
Rector

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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