“El 90% de los males del país tienen que ver con Uribe”: Coronell

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El consagrado periodista que hoy dirige la parte noticiosa de Univisión, autor de las columnas más leídas del país, estuvo ayer ante universitarios y periodistas en la Uninorte. 

Por Rafael Sarmiento Coley

Desde las guerras napoleónicas siempre el periodismo ha jugado un papel importante en la cotidianidad de la contienda o en los momentos en que cesa el fuego y empieza la vida civilizada. En ambos escenarios el oficio del periodismo no tiene reposo.

Daniel Coronell en la primera jornada de su muy interesante conferencia en la Uninorte.

Porque cuando cesa el fuego, ganadores y perdedores empiezan una vida tranquila en apariencia, más la astucia y malicia del viejo soldado lo convierte en el avezado político oportunista y de malas mañas que quiere hacerse rico por el camino más corto y con el menor esfuerzo.

Hoy, parodiando la guerrera frase del general Campany en la guerra independentista de los Estados Unidos de Norteamérica, “todos somos soldados, los unos con la espada y los otros con la pluma”.

El regreso del guerrero

El consagrado periodista colombiano Daniel Coronell es hoy el más notable soldado con la pluma. Su columna en la revista Semana se ha convertido en una de las más leídas del país, y sus punzantes y certeros escritos han causado más de un terremoto político, cuando no un carcelazo o un deterioro de imagen de algún dirigente político que, gracias a triquiñuelas, toda suerte de trampas y rampante corrupción, se ha convertido en una especie de todopoderoso criollo, en un reyezuelo, en un hombre que carga con la pesada frustración de no haberse podido convertir, a tiempo y de manera abierta, en un Rafael Leonidas Trujillo, un Fidel Castro, un Pérez Jiménez, un Hugo Chávez, un Fujimori, un Daniel Ortega.

Con su estilo propio y apoyado por un ‘ejército de colaboradores’ en Colombia y Estados Unidos –donde reside y realiza con éxito su trabajo como director del noticiero de mayor sintonía dentro de la colonia hispana—Daniel Coronell ha venido a suceder a otras plumas brillantes que, en su época de mayor fulgor, brillaron con luz propia.

Coronell es un digno heredero de la pluma ardiente de Antonio Nariño y su muy leída ‘La Bagaleta”. De Enrique Santos Montejo (mejor conocido como ‘Calibán’) y su ‘Danza de las horas’. De Lucas Caballero con su columna ‘Klim’, que estuvo a punto de tumbar a un presidente de la República con un arma aparentemente inofensiva: su pluma. Por ello decía el Libertador Simón Bolívar a sus soldados: “La pluma es más cortante que la espada y hace más daño que la bala de un fusil”.

Y un poco antes de coronarse como el máximo orientador de la opinión pública colombiana, hubo en Colombia toda una pléyade de notables plumíferos que en ocasiones hicieron temblar a más de un gobierno, por lo cual se le colgó al periodismo el mote, de manera un tanto pomposa, de ser el cuarto poder, al mismo nivel de los tres poderes públicos de un Estado Democrático: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

Pablo Rodríguez Blanco encabezó la presencia del periodismo barranquillero.

De esas brillantes plumas hicieron parte los tres mosqueteros D’artagnan (el ya fallecido Roberto Posada García Peña), Daniel Samper Pizano y el más teso de los tres mosqueteros, Enrique Santos Calderón (nieto de Enrique Santos Montejo ‘Calibán’), quien con su célebre columna ‘Contraescape’ y su revista (en asocio con Gabo) ‘Alternativa’ produjo más de una tempestad político en Colombia.

La hora de ahora

El caso de Daniel Coronell es atípico. Casi en solitario (un poco como El Llanero Solitario), le ha correspondido luchar durante casi dos décadas contra el hombre que, según él, “ha causado el más grave daño y mayor corrupción al país, causando un grave deterioro social civilizado a Colombia”.

El prestigioso periodista internacional Daniel Coronell saluda al director de este portal Rafael Sarmiento Coley.

Es el líder político más cuestionado en la historia del país, por casos como el sorprendente enriquecimiento en un dos por tres de sus imberbes hijos. El programa de fomento agrícola Agro Ingreso Seguro, que se demostró que fue algo para favorecer a sus amiguetes que le ponían votos en la provincia. Los falsos positivos, plan siniestro para favorecer a uniformados ‘amigos leales’. ‘Las chuzadas’ a celulares de magistrados de las Altas Cortes y a periodistas como Daniel Coronell. Las fechorías de la mayoría de sus ministros. Casi todo el equipo que rodeaba al entonces presidente terminó encarcelado o, por lo menos, ante los jueces, menos su jefe político, por lo cual se le tildó de ser ‘el presidente teflón’. No se le pegaba ningún sucio, mientras que todos sus alfiles, peones, caballos y potrillos estaban en la picota pública, y sus amigos más cercanos de la política durmiendo en camastros en la cárcel de La Picota. Por corruptos. O por promover, financiar y ordenar masacres a los paramilitares.

Desde luego, la incursión de Daniel Coronell en el periodismo crítico no comienza ni (seguramente) termina con Uribe. Se remonta a la triste época de la toma del Palacio de Justicia, durante el gobierno del ‘buen abuelo y romántico poeta’ Belisario Betancur, las caballerías de Usaquén. Estudiaba en la Universidad Externado de Colombia, en donde la mayoría de los magistrados de las Altas Cortes eran sus profesores. Desde entonces para él fue una obsesión ir siempre tras la verdad de los hechos. No la verdad de los boletines e informes oficiales. Sino la que se oculta muchas veces bajo tierra, y en ocasiones, hasta en la barriga de un caballo.

¡Qué delicia escuchar a Daniel Coronell en una charla como la que dictó este jueves en el viejo auditorio de la moderna Universidad del Norte; en donde les recordó a los jóvenes estudiantes de Alberto Martínez y Marta Milena Barrios que, en todo momento y lugar, el periodista debe cuidar, por encima de todo, ¡su ética y credibilidad! Si pierde una de las dos, estará debilitado. Si pierda ambas, está “muerto”. Lo mismo ocurre con los políticos cuando los sorprenden con las manos en los bojotes de plata mal habida, sufren la ‘muerte política’.

Daniel Coronell en un efusivo saludo a Rafael Sarmiento Coley, Jorge Mario Sarmiento Figueroa y Miriam Peña.

Una de sus sabias reflexiones es que el periodismo no ha perdido su fuerza por la aparente decadencia de los medios tradicionales y la irrupción como caballos desbocados de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.

¿Qué haya perdido su preponderancia en la sociedad? ¡Ni de vainas! El periodismo se transforma y asume con certeza los cambios. Hoy se ejerce un periodismo que defiende, por lo general, y en todo lugar, sus principios esenciales, que son como la Constitución Política del Reino Unido de Gran Bretaña: invisible porque no está escrita, pero se acata y respeta.

Esos principios esenciales son: contar siempre la verdad. Contar lo nuevo e interesante con todos sus ingredientes de tiempo, lugar y circunstancias. Contar el cuento bien contado. Con pelos y señales. Con un lenguaje lo más universal posible (es decir, que lo entienda todo el mundo, que no sea una jerga para un reducido nicho).

Y, por último, que sea algo nuevo e interesante y que por ninguno de los costados de sus costuras asome algo que no sea verdad, porque entonces el periodista estaría exponiendo en alto riesgo la plusvalía de mayor peso en este oficio, La Credibilidad. Sin ella, estás muerto como periodista y como medio. Gracias, colega Daniel Coronell por tan brillante charla. Y gracias a la Uninorte y a quienes hicieron posible tu magnífica presencia en Barranquilla.

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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