Café-Cortés, un nuevo espacio para tertuliar

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Barranquilla está en la onda de crear escenarios en donde se puede reflexionar sobre música, pintura, cine, política y la marcha de la ciudad. Vallenatos inmortales, primer tema. 

Por Canuto Espejo

Un nuevo espacio para la conversación amena sobre un tema de turno se inauguró el sábado en Barranquilla.

Café -Cortés, con un abreboca espléndido que referenció temas de la música vallenata con mucho contenido literario y fuerza melódica como para perdurar en el tiempo.

Un tema oportuno, cuando ya se empieza a hablar del próximo Festival de la Leyenda Vallenata que, como siempre, es acompañado de una antesala polémica crispante, en esta ocasión porque el Estado recuperó el Parque de la Leyenda Vallenata ‘Consuelo Araujonoguera’, y será la Alcaldía la que disponga de las reglas de juego para que la Fundación pague algún tributo por el alquiler del bien público, ya sea en dinero o en especie, permitiendo entrada libre al grueso del público que no tiene con qué pagar una boleta cuyos precios astronómicos oscilan entre los quinientos mil y cincuenta mil pesos.

David Cortés, fundador del nuevo tertuliadero, Rafael Sarmiento Coley, Maryorie Amaya, Andrés Márceles, Karen Palomino y Nira Figueroa Turcios.

‘Almas felices’, una bella elegía dedicada a juglares y folcloristas que han fallecido, dejando un legado que enriquece la cultura costeña. Es el caso del maestro Alfonso ‘Poncho’ Cotes Queruz, Rafael Escalona, Andrés Becerra, Emiliano Zuleta Baquero, ‘Toño’ Salas, ‘La Vieja’ Sara Salas.

El grupo de jóvenes universitarios que alegraron la noche de la primera tertulia en Café-Cortés. Ejecutaron los temas analizados esa noche.

Un tema de enorme valor histórico de la autoría de Alfonso Enrique Cotes Maya, un reconocido médico alergólogo nacido en Valledupar y residente en Barranquilla. Es hijo de Fausto Cotes con Rosa Maya. Fausto, a su vez, es hijo del viejo Poncho Cotes Queruz y es uno de ‘los tres monitos’ que Escalona en sus ‘Nostalgias’ describió con gran maestría. Los famosos tres monitos son: Fausto, Sarita y Sofía Cotes.

Katerine Macci, Ruth Sarabia Turcios, Nira Figueroa Turcios, Rafael Sarmiento y Maryorie Amaya.

El tema ‘Almas felices’ es ganador en Canción Inédita. En principio fue grabado por Silvio Brito con el acordeón de Colacho Mendoza. Más reciente lo recupera de manera magistral Iván Villazón.

Otro de los temas analizados es la narrativa ecológica y del medio ambiente que hay en ‘Mañanitas de invierno’, de la autoría de Emilianito Zuleta Díaz. Estaba despierto muy temprano en su finca ‘Las Matildes’, mientras su joven compañera dormía. “Era una mañana fría, pero agradable, con una brisa suave y una llovizna muy leve que empezaba a caer. Había un indescriptible brillar de la naturaleza, con un concierto de pájaros que me alegraron el alma casi hasta llorar. Enseguida se me vino a la mente la primera estrofa. Me fui a buscar bolígrafo y papel. No encontré nada por ninguna parte. Fui al tocador de mi mujer y agarré lo primero que encontré: un lápiz de cejas y una servilleta. Ahí escribí mi canción”, cuenta Emilianito.

El dolor de los compositores

El nuevo sitio barranquillero de encuentro para hablar de diversos temas contó con una numerosa asistencia.

Tres temas llamaron especial atención de los contertulios: ‘Mi gran amigo’, de Camilo Namen Rapalino; ‘No era el nido’, de José Alfonso ‘Chiche’ Maestre, y ‘La muerte de un soldado’, del difunto Héctor Zuleta Díaz.

‘Mi gran amigo’ es la más sentida expresión de dolor de un hijo por la muerte de su padre, a quien no pudo ver morir por encontrarse lejos. Es una elegía de un sentimiento profundo.

‘La muerte de un soldado’ es una historia real de un joven que prestaba el servicio militar, cuando se enteró que su novia del alma, amiga de infancia, estaba enferma de gravedad y pedía su presencia por si llegaba a morir. El uniformado pidió permiso a su superior, un coronel de alma negra, quien le negó de manera rotunda la salida. De todas maneras, el soldado, en medio de sollozos, se fue a su camarote a esperar la noche para ‘volarse’ por la pared trasera del cuartel, con tan mala suerte que un centinela pensó que era un guerrillero o un ladrón que trataba de meterse a las instalaciones militares y le descerrejó la cabeza al joven soldado enamorado de un tiro de fusil Galil.

El himno del Festival

Sigifredo Eusse, Julio Charris, Íngrid Jiménez, Alberto Lemus, Yadira Ferrer, entre otros, fueron los numerosos periodistas, escritores y realizadores audiovisuales que asistieron al evento.

No podía faltar ‘Ausencia sentimental’, que ha sido convertido en el himno del Festival Vallenato. Es una composición del consagrado autor y abogado Rafael Manjarréz. Describe el dolor de alma por no poder asistir ese año al Festival, a pesar de la insistencia de los compañeros de estudio. La razón era inamovible. Sus viejos carecían de recursos económicos y de manera estricta solo le daban el pasaje para ir y regresar, más unos cuantos pesos para alimentación y hospedaje.

Rafael Sarmiento, Ruth Sarabia, Anita Amaya, Katerine Macci, Edinson García, Nira Figueroa y María de los Ángeles Cortés.

En ‘No era el nido’, José Alfonso Maestre, brillante autor natural de Patillal, Cesar, describe de manera acertada el estado de ánimo en que se encontró luego de vivir varios meses con la novia del pueblo, ser felices y tener un hijo. Cuando la dicha de la joven pareja era mayor, la familia de la compañera, sin misericordia alguna, se la arrebata por el despreciable motivo de la exclusión social. Ella era de la élite del pueblo, y él, un muchacho nacido en un hogar modesto.

Rafael Sarmiento Coley explica las circunstancias y las motivaciones del compositor de cada tema. En primer plano el periodista Sigifredo Eusse.

‘La creciente del Cesar’, ‘La casa en el aire y ‘El testamento’, de Rafael Escalona; ‘Nació mi poesía’, del médico neurólogo Fernando Dangond Castro (profesor de tiempo completo de la Universidad de Harvard), y ‘El hijo de Patillal’, de José Hernández Maestre, fueron otros de los imperecederos temas analizados e interpretados esa noche de manera magistral por unos jóvenes universitarios (Uniatlántico), empeñados en rescatar las raíces del vallenato, con la interpretación de temas antológicos.

Brian Sanjuan y Juan Sebastián Barrios fueron los artistas invitados para animar esta primera y sabatina fiesta Corte Sana, no obstante, su juventud, aportan admirable, sapiencia y virtuosismo al ejecutar los ritmos del acordeón sabanero, propio de los departamentos de Bolívar, Magdalena y El Cesar
venidos de lo más recóndito de la región de los Montes de María, estos jóvenes estudiantes de pedagogía musical –de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico– deleitaron a la numerosa asistencia con el repertorio rítmico y melódico de sus acordeones, para recrear a los presentes con un hermoso relato pleno de música y poesía, que de cada tema hizo el reconocido periodista Rafael Sarmiento Coley, quien describió las circunstancias en que se compuso cada canción, cómo y por qué nacieron estas joyas creativas de la música de acordeón.

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Canuto Espejo

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