Los siete pecados capitales de la inmigración venezolana

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Barranquilla y el Caribe colombiano es, por los siglos de los siglos, un territorio de inmigrantes. 

Por Moisés Pineda Salazar

La experiencia de quienes hemos trabajado el tema, complejo e ininterrumpido de las migraciones en la Ciudad de Barranquilla y su área de influencia, estamos obligados a contribuir a la solución de este que es uno de los problemas que, paradójicamente, viene a ser uno de los atributos principales que han caracterizado la ocupación de nuestro territorio y la formación de nuestra identidad.

Las migraciones explican cómo se ha formado nuestra sociedad, pero aún carecemos de un cuerpo teórico que nos ayude a comprender y a entender ese fenómeno humano.

Salvo los pueblos de indios de Zamba, Baranoa, Galapa, Repelón, Tubará, Usiacurí, Malambo Viejo y Piojó, el resto del Delta Estuarino de la desembocadura del Río Magdalena ha sido ocupado, o poblado, por los desplazamientos de poblaciones de indios, mestizos y negros, desde las zonas altas de los pueblos de indios, hacia las lagunas, eneales, pantanos y zonas inundables (Ponedera, Campo De La Cruz, Santa Lucía, Candelaria, Manatí, Luruaco) empujados por la inmigración y la colonización blanca y su proceso político/militar del Ordenamiento Borbón: Soledad, Barranquilla, Sabanagrande, Polonuevo, Santo Tomás, Sabanalarga.

Estas notas tienen como finalidad llamar la atención de los pensadores para que ayuden a aprovechar intencionalmente esta fuerza vital de nuestra identidad cultural evitando errores y aprovechando oportunidades.

Siguiendo el discurrir de la tradición cristiana que nos habla de “pecados capitales” para expresar la idea de que hay unas “formas de ser y de hacer” que están en la base de las grandes equivocaciones y a las cuales se oponen las “virtudes teologales” como expresión de fortaleza, del deber ser, me permito ensayar estas reflexiones que deben servir para entender las principales equivocaciones, o errores, en los que estamos incurriendo al abordar el conocimiento y la transformación del fenómeno de la migración venezolana.

1- El primer error consiste en actuar sobre la base de creer que el fenómeno es reversible y que ellos regresarán a Venezuela.
Tenemos que entender y aceptar la realidad de que “los Venezolanos llegaron para quedarse”.

2- El segundo error en el tratamiento de este problema consiste en creer que el fenómeno ya terminó o que lo peor ya pasó.
Nada más equivocado. Si las primeras oleadas de migrantes llegaron huyendo, debemos convencernos de que faltan los que serán expulsados por el mismo régimen chavista, por su condición de lumpen y marginales anómicos. Debemos aprender del Mariel Cubano. Hay que saber que “Los peores están por venir”y que tenemos que prepararnos para evitar aquello.

3- El tercer error consiste en pensar que estamos ante un problema “humanitario” que se resuelve con ayudas temporales.
Estamos ante una oleada de migrantes que nos plantean retos de asimilación cultural, de inserción política, de inclusión social y de integración a la vida económica y productiva. Aprendamos de Francia y del Magreb.

4- El cuarto error consiste en pensar que todos los migrantes son una carga y no una oportunidad para la Región, dadas las similitudes de raza, religión, idioma y cultura. Aprendamos de las políticas que estimularon la inmigración en el Caribe a finales del Siglo XIX en unas circunstancias económicas comparables.

5- El quinto error es el de considerar que podemos resolver o padecer el problema solos. Consideremos las políticas y experiencias de la Unión Europea para enfrentar las oleadas de migrantes desde el Africa y Europa del Este, asignando cuotas de migrantes especializados acorde con los perfiles de las economías receptoras.

6- El sexto error tiene que ver con la creencia de que “las cosas se resuelven solas”.
La no intervención, o la interveción equivocada en el problema cuyo centro nodal implica que poblaciones vulnerables entren a competir por recursos escasos (entre ellos el espacio público y la disponibilidad de servicios básicos), trae consigo violencia, comportamientos xenofóbicos, aparición de guetos y estructuras criminales en las zonas urbanas y la desconfiguración de las redes societales en las zonas rurales.
Los casos de Soledad y Campo De La Cruz, deben servirnos de espejo para conocer la evolución del fenómeno y sus implicaciones en la vida de las comunidades locales. Ese reto debió asumirlo una Academia que, lamentablemente, si no hay contratos no hay generación de conocimiento significativo y útil.

7- El más grave de los errores que se cometieron y el que presenta efectos deletéreos en el mediano plazo, es subestimar el proceso de la resiliencia y de la salud mental, asociado con estas migraciones.
Un caso a considerar acerca de este trámite inadecuado de la resiliencia, especialmente en niños y adolescentes, es el de la MaraTrucha en América Central. Bien útil sería cruzar los fenómenos de la criminalidad actual con los patrones de resiliencia en los procesos migratorios- desplazamientos forzados- de finales del Siglo pasado e inicios de este.

Tenemos que hablar.

Los actores institucionales, sociales y políticos vinculados a los temas del desplazamiento en la Costa Caribe, debemos hablar…

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