En fotos: Así se sobrevive en la Venezuela de Maduro

2005

Ante la ola migratoria que se ha desatado en el país vecino, Lachachara.co recogió en imágenes de Juan Carlos Hernández los retos diarios que tienen que enfrentar los venezolanos que se quedan para sobrevivir en medio de la peor crisis económica que recuerde su historia

Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza

Las agencias de noticias han inundado los medios de comunicación con poderosas fotografías de ciudadanos venezolanos recorriendo carreteras en Colombia, Ecuador, Perú y Brasil para huir de la economía colapsada en su país. A quien les pregunta, ofrecen testimonios que a veces lucen increíbles por lo bizarro. Para obtener una visión lo más cercana posible a la realidad, Lachachara.co recogió imágenes y testimonios sobre el día a día de los millones que aún residen en la tierra de Simón Bolívar.

El 40% de los comercios cerraron por no poder soportar los costos operativos en esta recesión económica. Foto Juan Carlos Hernández.

Interminables filas, protestas, inoperancia de los servicios públicos, escasez de dinero en efectivo, anaqueles de supermercados vacíos, cierre de empresas, inflación e inseguridad, son sólo algunos de los males que deben enfrentar quienes todavía residen en la que alguna vez era llamada como “tierra de gracia”.

Escasez de billetes

“De lunes a viernes me levanto a las 5:00 de la mañana para hacer la cola (fila) del banco para sacar algo de efectivo”, dice el estudiante José Gutiérrez. Estudia en Valencia, pero su residencia está en el vecino estado de Aragua, por lo que cada viernes debe viajar a su casa de vuelta. Para hacerlo tiene que sacar dinero a cuentagotas de los bancos donde la entrega de billetes está severamente restringida por la escasez de papel moneda. “Esta semana no he sacado casi nada, porque le están dando prioridad a los pensionados”, dice Gutiérrez al explicar por qué, tras tres días seguidos de hacer cola, solo ha podido obtener 30 bolívares en efectivo, insuficientes para pagar el pasaje. Los cajeros automáticos solo sirven para emitir estados de cuenta.

Millones de venezolanos acuden a los bancos cada mañana con la esperanza de obtener algo de efectivo. Foto Juan Carlos Hernández.

Servicios públicos varados

Además, la escasez de efectivo, el cierre de las importaciones de refacciones y la quiebra de la mayor parte de las factorías de repuestos automotrices ha destruido el parque automotor venezolano, avejentado por la paralización de la decena de ensambladoras que existían hasta hace unos seis años. Esta situación ha afectado sensiblemente al servicio de transporte público. Al no haber autobuses, miles de ciudadanos en las principales ciudades deben abordar improvisados camiones para tratar de llegar a su destino. Varios accidentes en estas unidades han dejado en los últimos cuatro meses según registros oficiales, 55 muertos y otras decenas de heridos.

La escasez de agua y electricidad se ha agudizado en los últimos meses en las principales ciudades del país. Foto Juan Carlos Hernández.

Todos los servicios públicos en Venezuela están colapsados. La telefonía móvil y fija, el internet y el gas doméstico funcionan a medias o no funcionan. Pero en las principales ciudades el tema de la falta de agua y electricidad genera protestas casi a diario. En grandes urbes como Maracaibo (la segunda ciudad del país) los apagones son permanentes y muchas veces se extienden por cinco o más horas. “La semana pasada contamos solamente diez horas de luz”, comentó Eugenia Bracho, una ingeniera informática residente de la capital del occidental estado de Zulia, fronterizo con Colombia.

El transporte público ha desaparecido en las grandes ciudades por fallas en el suministro de repuestos vehiculares. Foto Juan Carlos Hernández.

Comenzando este mes de septiembre, la ciudad de Puerto Cabello en el central estado de Carabobo y el principal puerto del país, estuvo cuatro días sin servicio eléctrico.

Los servicios de salud han mermado sustancialmente por la falta de insumos y bajos salarios del personal. Foto Juan Carlos Hernández.

El agua también se ha convertido en un dolor de cabeza. Los racionamientos afectan a barrios populares y urbanizaciones de clase media y alta por igual. Hasta Caracas, que desde los gobiernos de Chávez se había mantenido al margen de estas carencias, hoy también está pagando años de desinversión, poca planificación y corrupción en estos sectores estratégicos.

Escasez e inflación

En el 2007, Venezuela estaba registrando importaciones por el orden de los 82.000 millones de dólares por año, cifra que según el entonces vicepresidente para el Área Económica, Rafael Ramírez, era necesaria para el abastecimiento de productos y servicios en esta nación de unos 30 millones de habitantes. Pero en el 2017, según la página de economía OCE (El Banco Central no ofrece cifras oficiales desde 2014), las importaciones llegaron apenas a los 15 mil 100 millones de dólares. Casi un 80% menos.

En el país escasea el 85% de los medicamentos, según cifras de la Cámara Farmacéutica Venezolana. Foto Juan Carlos Hernández.

Esta es la verdadera razón de la casi nula disponibilidad de alimentos y medicinas. Esos 15 mil millones de dólares en importaciones fueron realizadas casi exclusivamente por el Gobierno de Maduro, que mantiene el monopolio en la administración de las divisas extranjeras tras un férreo control de cambio que se ha prolongado incólume desde el año 2003, en plena era Chávez. Aunado a la severa reducción de importaciones, está el deterioro del aparato productivo nacional, desalentado por la inseguridad jurídica y controles de precios y poca o nula disponibilidad de materia prima.

Las últimas medidas regulatorias de Nicolás Maduro agudizaron la escasez de rubros como la carne y el pollo, entre otros alimentos básicos.

Con las últimas medidas regulatorias anunciadas por Maduro a finales de agosto, de los mercados han desaparecido alimentos básicos como la carne y el pollo; mientras que el resto, si se consigue, han triplicado su precio en dos semanas para una población con los bolsillos vacíos. De hecho, el diario capitalino El Nacional, reportó que tras dos semanas de aplicación del plan de “estabilización” de precios, al menos ocho de los 25 rubros con precios acordados, habían desaparecido de los mercados.

Los pensionados han protagonizado protestas en varias ciudades por retrasos en los pagos anunciados por el Gobierno.

“Después que salgo del trabajo, aprovecho de pasar por el centro para ver qué puedo conseguir. Lo que me preocupa más es el chamo (hijo) porque uno se acomoda con lo que sea”, dice José Gregorio Mendoza en Valencia, la capital del estado central de Carabobo.

Nuevas medidas y los mismos males

La reconversión monetaria implementada desde este mes de septiembre (la segunda en la Venezuela socialista) trajo consigo el agudizamiento de males como la falta de efectivo, la escasez y la inflación. El gobierno admitió la devaluación más profunda de la historia y aumentó el salario mínimo en 3.600%. Esto ha hecho aún más escasos los billetes y los productos de consumo masivo. Pero adicionalmente precipitó el cierre de cientos de empresas que tras años de recesión, ya se encontraban muy debilitadas como para soportar este brusco cambio en su estructura de costos.

En Venezuela todos los días hay protestas por diversas razones. En 2018 la cifra supera las 7.400. Foto: Juan Carlos Hernández.

Ante la poca confianza generada por Maduro, el bolívar continuó en caída libre frente al dólar y en consecuencia los precios han seguido su racha ascendente. Aunque el FMI había vaticinado una inflación cercana al 1 millón por ciento para finales de este año, nuevos cálculos ubican este pronóstico en más de 4.000.000% para este mes de diciembre.

Siguen las protestas

A pesar de que a diario el 87% de los venezolanos no saben qué van a comer, lo cierto es que las protestas no han cesado. Por estos días, hasta los pensionados de la tercera edad han protagonizado manifestaciones antigubernamentales. En todas las ciudades se registran revueltas por la carencia de servicios públicos o por los depauperados salarios venidos a menos por la devaluación.

Tras la reconversión monetaria de septiembre, los precios se triplicaron y dificultaron aún más el acceso a la comida y otros bienes. Foto Juan Carlos Hernández.

Y aunque la estabilidad del gobierno de Maduro se cimenta en el apoyo militar, el ‘ruido de sables’ o temor por conspiraciones dentro del sector castrense quedó evidenciado en el reciente episodio del supuesto atentado con drones contra Nicolás Maduro y su círculo más cercano del poder en medio de un acto oficial el pasado 4 de agosto. La cifra de detenidos por este hecho, sobre el cual todavía persisten muchos puntos oscuros, se eleva a 43 personas entre civiles y militares.

La presión social y la conflictividad se han agudizado con la profundización de la crisis. Foto Juan Carlos Hernández.

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, cifra en lo que va de 2018, 7.418 protestas en todo el país, de las cuales 1.677 se han generado por las fallas de los servicios públicos. En estas manifestaciones 14 personas han perdido la vida.

 

 

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Acerca del Autor

Lexander Loaiza

Es comunicador social con especialización en el área audiovisual egresado de la Universidad del Zulia (Venezuela). Ha realizado cursos de periodismo económico con el Banco Central de Venezuela, periodismo digital, locución comercial y ha desempeñado labores en medios como RCTV, Televen, Últimas Noticias, Diario La Calle-Valencia (editor), Union Radio y ha acumulado experiencia como asesor comunicacional en instituciones públicas y privadas.

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