¿El Man está vivo..?

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El Padre Alberto Linero impuso un estilo muy particular de evangelizar.

Por: Victor Herrera

Victor Herrera

A pesar de que se ha hablado suficientemente del tema – unas veces de manera moderada y otras difamatoria (sobre todo a través de redes sociales) – queremos hacer algunas consideraciones sobre la decisión del conocido Padre Alberto Linero de “colgar los Hábitos” – como lo dijo es las emotivas entrevistas con Paola Alcázar y Blu Radio – y que, por supuesto, nada tienen que ver con una determinación que es eminentemente personal y que solo a él le compete tomarla. (y que debemos respetar, además por la estima que le tenemos a pesar de la “mapolera” que nos dio jugando Dominó en Tertulia Caribe por Telecaribe).

En primer lugar, muchas veces a nosotros mismos nos toca confrontar los conceptos de espiritualidad y religiosidad, que son muy distintos. El primero comporta una serie de principios y actitudes acordes a la concepción subjetiva del mundo que tengamos. El segundo, en cambio, entraña la práctica y cumplimiento de preceptos y reglas que son propios de una determinada denominación religiosa.

En ese sentido – y adentrándonos en este caso y en lo que señalan las Sagradas Escrituras que rigen el cristianismo – el mismo Jesús, luego de resucitado, al instituir  lo que se conoce como  la “Gran Comisión” le ordenó a sus seguidores: “…Por tanto, id y haced Discípulos a todas las naciones en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…” (Mateo 28:19). Jesucristo no dispuso: “.. Id y haced Católicos, o Adventistas, o Mormones, o Testigos de Jehová, o Bautistas, O Pentecostales, etc…” sino Discípulos “…para que guarden todas las cosas que yo he mandado…”(Mateo 28:20).

Aún para quienes profesamos el cristianismo es a veces difícil diferenciar entre lo que enseña la Biblia y lo que estipula una u otra congregación religiosa.

 Alberto Linero, impuso estilo particular 

Todo parece indicar que el Padre Alberto – con su estilo muy particular de evangelizar – se encontró en esta disyuntiva.

También es cierto que en el asunto que nos ocupa volvió a figurar – con razón o sin ella – el tema del Celibato que la jerarquía de la Iglesia Católica estableció casi desde sus inicios a través de los denominados “Votos Monásticos” de Pobreza, Obediencia y Castidad para quienes escogían el camino del sacerdocio y con los cuales se les prohibía poseer bienes a título personal o desarrollar familias. Según varios historiadores el objetivo de las autoridades eclesiásticas en el fondo era el de defender el patrimonio de la iglesia de los mismos que ejercían el monasterio y, sobre todo, de sus herederos que pudieran disputarlo.

En la Edad Media, con la aparición de Protestantismo, se abrió la discusión sobre el Celibato (de Célibe: soltero, del latín caelebscaelibis) en consecuencia del cumplimiento de estos votos también denominados “Canónicos”. Según los detractores de esta figura (que también se observa en el Hinduismo por aquello de la preservación de la Energía o en el Budismo por lo del Desapego) esta imposición religiosa se contrapone a un mandato divino que se dio al momento de crear al hombre y a la mujer: “…Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra…” (Génesis 1:28).

En todo caso, la decisión – independientemente de las razones que haya tenido – que ha tomado este hombre público que ha dedicado tantos años al sacerdocio (con un énfasis especial y único muy propio de su condición de ser Caribe) debe ser para todos aleccionadora. Es hora de evaluar en nuestras propias vidas si, como bien nos lo enseñó : “…El Man está vivo..!!…”

@vherreram

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