¿Economía Naranja será la salvación del planeta Tierra?

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Eso espera la juventud de este nuevo milenio que ve la destrucción por la deforestación de la selva amazónica, la explotación de la industria petrolera y el daño que dejó la explotación del caucho. 

Por Rafael Sarmiento Coley

No quedan muchos años para que miles de hectáreas de bosques en el mundo (en especial en América y África), sean solo un paisaje figurado por talentosos pintores de esos que vienen y van cargados de años y con la mente viva para plasmar lo que conocieron o lo que les contaron padres y abuelos.

Guillermo Hernández, uno de los barranquilleros más exitosos con el modelo de Economía Naranja. Después de ser empleado 15 años, decidió montar su propia empresa.

Es lo que motiva con fervor a miles de correligionarios que se le han medido a la denominada Economía Naranja. Es un grito de combate en una nueva era de la humanidad, golpeada por la desaforada industria con chimenea que nubló el cielo y fue la fuente primigenia del efecto invernadero que sufren las inmensas urbes del universo.

Esa fue una de las tantas propuestas que vendió el entonces candidato, hoy presidente de la República, Iván Duque Márquez. A propósito, uno de los más jóvenes de los inquilinos que han llegado a la Casa de Nariño. Lo deseable es que ese propósito no se quede en promesa de campaña, sino que, todo lo contrario, diseñe con firmeza políticas estatales a largo plazo para apoyar la Economía Naranja en forma decidida. Una política de Estado bien diseñada para el corto, mediano y largo plazo.

El furor en Barranquilla

Antes de venir Duque con su propuesta de una nueva forma de economía, ya en Barranquilla se le habían anticipado varios sectores de las llamadas ‘industrias sin chimeneas’. Hotelería, destinos turísticos, servicios totales en el campo de la medicina, escenarios para la industria del deporte, eventos, exposiciones, ferias, arte y cultura en general, el desarrollo vertiginoso de las nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC). Y qué más Economía Naranja que el Carnaval de Barranquilla, el Festival Vallenato, Festival del Mar, Festival de Cine y tantos eventos similares por todos los rincones del Caribe colombiano.

Cucha Duque es otra de las coach del grupo de jóvenes emprendedores barranquilleros.

Lo nuevo e interesante es que ya en el Atlántico y Barranquilla están en marcha comunidades de jóvenes emprendedores muy entusiasmados con nuevas formas de emprendimiento sin causarle daño a la madre naturaleza.

Este lunes en Barranquilla, en el café ‘La Tagua’, se llevó a cabo el taller Emprendimiento y Desarrollo Integral, organizado por la Comunidad Naranja que lidera Alexandro Rendón, quien realizó estudios en Barcelona sobre Coaching de Emprendimiento y Desarrollo.

Alexandro Rendón y Vanessa Guerrero, líderes de Comunidad Naranja.

Alexandro es un joven barranquillero, hijo del realizador audiovisual Alex Rendón. Desde cuando retornó de España Alexandro está dedicado en cuerpo y alma a promover el surgimiento de grupos interesados en esta nueva forma de ver el emprendimiento. Lo hace de la mano de Vanessa Guerrero, cuyo apellido solo se compara en fuerza con la sonrisa con la que lidera el coaching para emprendimientos digitales en el Atlántico y con foco en el empoderamiento de mujeres. Alexandro explica que el “color naranja está asociado a la creatividad y nuestro interés es hacer estos talleres para señalar el conjunto de productos y servicios asociados a la creatividad”.

Jorge Mario Sarmiento Figueroa es uno de los jóvenes de mayor experiencia como promotor del periodismo digital. Es el editor general de este portal.

Un concepto clave es el tema de la propiedad intelectual, que ha sido un asunto de larga discusión con la reflexión de fondo: Crear, ¿cuánto cuesta? Porque en la mayoría de los casos es un intangible con un valor agregado difícil de calcular por lo cual es fácil que los avivatos de siempre pretendan acumular fortunas mal habidas a costa del talento ajeno.

Europa eufórica

La selva amazónica ha sido destruida primero por los industriales de la industria del caucho, luego los madereros, los explotadores de oro y, lo peor, ahora es tierra de coca.

Tal vez por el remordimiento de conciencia de haber sido los pioneros de la destrucción de las selvas del Amazonas en los primeros años de desarrollo de la industria automotriz, con la extracción del caucho para las llantas de los carros, Europa lidera el tema de la Economía Naranja. Ya el árbol del caucho casi no se conoce. La Casa Arana, de propiedad del peruano Julio César Arana Del Águila, una piltrafa humana que pedía limosna en los puertos de los pueblos peruanos amazónicos, pronto descubrió la forma de hacerse rico apoderándose, a sangre y fuego, de la explotación del caucho. Se convirtió en el magnate mundial del caucho y se fue a vivir a Londres cerca del Palacio Real. Amasó una inmensa fortuna a costa de la masacre de más de siete millones de colombianos, peruanos, venezolanos y brasileros.

Un competidor suyo de peso fue Léopold de Saxe-Cobourg et Gothase, mejor conocido como ‘el sádico’ Leopoldo II, Rey de los belgas a finales del siglo XIX, quien acumuló una inmensa fortuna convirtiendo en aterrorizados esclavos a los 20 millones de habitantes del Congo para acabar con las selvas del caucho y extraer oro en cantidades inmensa. Su desmedida ambición de riqueza, su sadismo y brutalidad lo llevó a matar 10 millones de africanos.

Por eso Europa saluda hoy con euforia el crecimiento de la Economía Naranja, más humanizada, más respetuosa de la flora y fauna, consciente de que, de seguir con el desmadre acabando con las selvas y los recursos fósiles, el fin de la humanidad estará a la vuelta de la esquina.

La Unión Europea asegura que la Economía Naranja será el segundo sector que generará más empleo en las próximas décadas.

De ahí el entusiasmo de jóvenes como Alexandro Rendón, Vanessa Guerrero, Guillermo Hernández, Jorge Mario Sarmiento Figueroa, Víctor Deluque, ‘Cucha’ Duque, Karen Peña Segura, Darcy Fernández y decenas de jóvenes caribeños, quienes están metidos de lleno en este viaje, convencidos de que en la Región Caribe hay un potencial de creadores en diseño, música, humanidades, artes escénicas, arquitectura y las nuevas tecnologías en la información y las comunicaciones, que están contribuyendo en forma notable en que los medios tradicionales (en especial los periódicos), cada día desperdicien menos papel.

Porque, aunque parezca mentira, al desaparecer los medios impresos, se salva la vida a miles de hectáreas de bosques de donde se saca el papel, desaparece el daño que causa a los operarios las toneladas de tintas, ácidos, películas o planchas que se colocan en los rodillos de las rotativas. Muchos de esos operarios mueren a temprana edad víctimas de enfermedades terminales como el cáncer, pulmonías, cirrosis hepática y tuberculosis.

El punto central de los jóvenes afiebrados con la Economía Naranja es “fortalecer las relaciones entre la creatividad, cultura y empresa en todos los ámbitos, favoreciendo la generación de nuevos modelos de negocio para la creación de proyectos de emprendedores, innovadores y el salto del negocio tradicional al disruptivo”. Que así sea. ¡Ese es el objetivo: producir la interrupción súbita del agotado y nefasto modelo de hacer fortuna destruyendo selvas y dejando huecos inmensos en donde hubo carbón, como en El Cerrejón guajiro!

Así fueron las charlas en Comunidad Naranja este lunes

Guillermo Hernández

Víctor De Luque

Jorge M Sarmiento Figueroa

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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