Cada 40 segundos hay un suicidio en el mundo

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La prevención del suicidio sigue siendo un desafío universal. Cada año, el suicidio se encuentra entre las 20 principales causas de muerte a nivel mundial para personas de todas las edades.

Por: Estela Monterrosa – @monterrosa1961

Es responsable de más de 800.000 muertes, lo que equivale a un suicidio cada 40 segundos. En los últimos años el suicidio ha cobrado más vidas de distintas edades, y no hemos visto por parte del ministerio de Salud en Colombia ningún plan de prevención, ni a nivel departamental, ni distrital.

Presentación

Debido a que es un problema grave de Salud Pública, el suicidio requiere atención, pero desgraciadamente su prevención y control no son tarea fácil. Investigaciones recientes indican que la prevención del suicidio, si bien es posible, comprende una serie de actividades que van desde la provisión de las mejores condiciones posibles para la educación de jóvenes y niños y el tratamiento eficaz de trastornos mentales, hasta el control medioambiental de los factores de riesgo.  Decía el Papa san Juan Pablo II que la vida humana, por más debilitada que sea, es un bello don de Dios, y de ninguna forma puede ser eliminada por la persona.

Cada vida perdida representa al compañero, hijo, padre, amigo o colega de alguien. Por cada suicidio, aproximadamente 135 personas sufren un dolor intenso o se ven afectadas de alguna manera. Esto equivale a 108 millones de personas al año que están profundamente afectadas por la conducta suicida. La conducta suicida incluye el suicidio, y también incluye la ideación suicida y los intentos de suicidio. Por cada suicidio, 25 personas hacen un intento de suicidio y muchos más tienen ideación suicida.(Wikipedia).

Datos y cifras

Cerca de 800 000 personas se suicidan cada año.

Por cada suicidio, hay muchas más tentativas de suicidio cada año. Entre la población en general, un intento de suicidio no consumado es el factor individual de riesgo más importante.

El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años.

El 79% de todos los suicidios se produce en países de ingresos bajos y medianos.

La ingestión de plaguicidas, el ahorcamiento y las armas de fuego son algunos de los métodos más comunes de suicidio en todo el mundo.

¿Quién está en peligro?

Si bien el vínculo entre el suicidio y los trastornos mentales (en particular los trastornos relacionados con la depresión y el consumo de alcohol) está bien documentado en los países de altos ingresos, muchos suicidios se producen impulsivamente en momentos de crisis que menoscaban la capacidad para afrontar las tensiones de la vida, tales como los problemas financieros, las rupturas de relaciones o los dolores y enfermedades crónicos.

Además, las experiencias relacionadas con conflictos, desastres, violencia, abusos, pérdidas y sensación de aislamiento están estrechamente ligadas a conductas suicidas. Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos vulnerables objeto de discriminación, por ejemplo, los refugiados y migrantes; las comunidades indígenas; las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales, intersexuales; y los reclusos. Con diferencia, el principal factor de riesgo de suicidio es un intento previo de suicidio.

Prevención y control

Los suicidios son prevenibles. Existen algunas medidas que se pueden adoptar entre la población, los grupos de población y las personas para prevenir el suicidio y los intentos de cometerlo. Esas medidas incluyen:

  • restricción del acceso a los medios de suicidio (por ejemplo, plaguicidas, armas de fuego y ciertos medicamentos);
  • información responsable por parte de los medios de comunicación;
  • introducción de políticas orientadas a reducir el consumo nocivo de alcohol;
  • identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo;
  • capacitación de personal sanitario no especializado, en la evaluación y gestión de conductas suicidas;
  • seguimiento de la atención dispensada a personas que intentaron suicidarse y prestación de apoyo comunitario.

El suicidio es un problema complejo y, consiguientemente, las actividades de prevención exigen la coordinación y colaboración de múltiples sectores de la sociedad, incluidos los de salud, educación, trabajo, agricultura, comercio, justicia, derecho, defensa, política y medios de comunicación. Esas actividades deben ser amplias e integradas, dado que ningún enfoque individual por separado puede tener efecto en una cuestión tan compleja como el suicidio.

Desafíos y obstáculos

Estigma y tabú

El estigma, particularmente en torno a los trastornos mentales y el suicidio, disuade de buscar ayuda a muchas personas que piensan en quitarse la vida o han tratado de hacerlo y, por lo tanto, no reciben la ayuda que necesitan. La prevención del suicidio no se ha abordado apropiadamente debido a la falta de sensibilización respecto del suicidio como problema de salud pública principal y al tabú existente en muchas sociedades para examinarlo abiertamente. En la actualidad, unos pocos países han incluido la prevención del suicidio entre sus prioridades sanitarias, y solo 38 países han notificado que cuentan con una estrategia nacional de prevención del suicidio.

Es importante aumentar la sensibilidad de la comunidad y superar el tabú para que los países avancen en la prevención del suicidio.

Calidad de los datos

En todo el mundo es insuficiente la disponibilidad y calidad de los datos sobre el suicidio y los intentos de suicidio. Solo 60 Estados Miembros disponen de datos de registro civil de buena calidad que se pueden utilizar directamente para estimar tasas de suicidio. La calidad insuficiente de los datos sobre mortalidad no es un problema exclusivo del suicidio, pero dada la sensibilidad de este fenómeno y la ilegalidad de las conductas suicidas en algunos países es probable que la subnotificación y la clasificación errónea de casos sea un problema más significativo en lo que respecta al suicidio que a otras causas de defunción.

Las estrategias eficaces de prevención del suicidio requieren un fortalecimiento de la vigilancia y el seguimiento de los suicidios y los intentos de suicidio. Las diferencias transnacionales en los patrones de suicidio y los cambios en las tasas, características y métodos de suicidio ponen de relieve la necesidad de que cada país mejore la integridad, calidad y oportunidad de sus datos concernientes al suicidio. Esto incluye el registro civil de suicidios, los registros hospitalarios de intentos de suicidio, y los estudios representativos a escala nacional que recopilen información sobre intentos de suicidio auto notificados.

Respuesta de la OMS

La OMS reconoce que el suicidio es una prioridad de salud pública. El primer informe mundial de la OMS sobre el suicidio, «Prevención del suicidio: un imperativo global», publicado en 2014, procura aumentar la sensibilización respecto de la importancia del suicidio y los intentos de suicidio para la salud pública, y otorgar a la prevención del suicidio alta prioridad en la agenda mundial de salud pública. También procura alentar y apoyar a los países para que desarrollen o fortalezcan estrategias integrales de prevención del suicidio en el marco de un enfoque multisectorial de la salud pública.

El suicidio es una de las condiciones prioritarias del Programa de acción para superar la brecha en salud mental establecido por la OMS en 2008, que proporciona orientación técnica basada en pruebas científicas con miras a ampliar la prestación de servicios y atención de problemas de salud mental, neurológicos y abuso de sustancias. En el Plan de acción sobre salud mental 2013-2020 los Estados Miembros de la OMS se comprometieron a trabajar para alcanzar la meta mundial de reducir las tasas nacionales de suicidios en un 10% para 2020.

Además, la tasa de mortalidad por suicidio es un indicador de la meta 3.4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: «De aquí a 2030, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante su prevención y tratamiento, y promover la salud mental y el bienestar».

De acuerdo con un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus asociados, cada día fallecen más de 3000 adolescentes (es decir, 1,2 millones de muertes anuales) por causas que, en su mayor parte, podrían evitarse. En 2015, más de dos terceras partes de estas muertes ocurrieron en países de ingresos medianos y bajos de África y Asia Sudoriental. Las principales causas de muerte entre los adolescentes son los accidentes de tránsito, las infecciones de las vías respiratorias bajas y el suicidio.

La mayoría de estos fallecimientos se podrían prevenir mejorando los servicios de salud, la educación y los servicios sociales. Sin embargo, muchos adolescentes que padecen trastornos mentales, consumen drogas o sufren deficiencias nutricionales no tienen acceso a los servicios básicos de prevención y asistencia sanitaria, ya sea porque estos no existen o porque los adolescentes no los conocen.

Además, muchos de los comportamientos que afectan a la salud en etapas posteriores de la vida, como el sedentarismo, la mala alimentación o las prácticas sexuales de riesgo empiezan en la adolescencia.

La Dra. Flavia Bustreo, Subdirectora General de la OMS, señala: «Durante décadas, los planes nacionales de salud han excluido por completo a los adolescentes. Con una inversión relativamente pequeña en este grupo de edad, mejoraremos su salud y su autonomía en la etapa adulta y conseguiremos que prosperen y contribuyan de forma positiva a sus comunidades. Además, las generaciones futuras también crecerán más sanas, lo cual reportará enormes beneficios».

Los datos del informe Global Accelerated Action for the Health of Adolescents (AA-HA!): Guidance to Support Country Implementation («Guía AA-HA! – Medidas mundiales urgentes en favor de la salud del adolescente: orientaciones para la aplicación en los países») revelan grandes diferencias en las causas de muerte en función del sexo y la edad (entre el subgrupo de 10 a 14 años y el de 15 a 19 años).

El informe recomienda también una serie de intervenciones, que van desde la legislación sobre el uso obligatorio del cinturón de seguridad hasta los programas integrales de educación sexual, que los países pueden tomar para mejorar la salud y el bienestar de los adolescentes y para reducir drásticamente el número de muertes evitables.

Los adolescentes corren más riesgo de tener conductas auto lesivas o suicidas

Los suicidios y las muertes accidentales debidos a conductas auto lesivas fueron la tercera causa de muerte entre los adolescentes en 2015, con cerca de 67 000 muertes. Quienes presentan estas conductas más frecuentemente son los adolescentes de mayor edad, en especial en las jóvenes, en las que es la segunda causa de muerte. En Europa y Asia Sudoriental, esta es la primera o la segunda causa de muerte entre los adolescentes.

Mensajes clave Los suicidios se cobran un costo alto. Más de 800 000 personas mueren cada año por suicidio, y esta es la segunda causa principal de muerte entre personas de 15 a 29 años de edad. Hay indicios de que, por cada adulto que se suicidó, posiblemente más de otros 20 intentaron suicidarse. Los suicidios son prevenibles. Para que las respuestas nacionales sean eficaces, se necesita una estrategia integral multisectorial de prevención. La restricción del acceso a los medios utilizables para suicidarse da buenos resultados. Una estrategia eficaz para prevenir los suicidios y los intentos de suicidio es restringir el acceso a los medios más comunes, incluidos plaguicidas, armas de fuego y ciertos medicamentos. Los servicios de salud tienen que incorporar la prevención del suicidio como un componente central. Los trastornos mentales y el consumo nocivo de alcohol contribuyen a que se cometan muchos suicidios en todo el mundo. La identificación temprana y el manejo eficaz son fundamentales para conseguir que las personas reciban la atención que necesiten. Las comunidades desempeñan una función crucial en la prevención del suicidio. Pueden prestar apoyo social a los individuos vulnerables y ocuparse del seguimiento, luchar contra la estigmatización y apoyar a quienes han perdido a seres queridos que se han suicidado.

El camino hacia adelante para la prevención del suicidio Los ministros de salud desempeñan un papel importante al proporcionar liderazgo y reunir a los interesados directos de otros sectores del país. Los países que todavía no hayan emprendido actividades de prevención del suicidio deberán enfatizar en la búsqueda de interesados directos y desplegar actividades donde haya mayor necesidad o donde ya existan recursos. En esta etapa también es importante mejorar la vigilancia. En los países con algunas actividades de prevención del suicidio, un análisis de la situación puede mostrar lo que ya está implantado e indicar las brechas por cubrir.

. Los países que ya tienen una respuesta nacional bastante completa deben centrarse en la evaluación y el mejoramiento, actualizar sus conocimientos incorporando nuevos datos y hacer hincapié en la eficacia y la eficiencia. Al avanzar, deben considerarse dos puntos. Primero, las actividades de prevención del suicidio deben llevarse a cabo al mismo tiempo que las de recopilación de datos. Segundo, aunque se considere que un país todavía no está preparado para tener una estrategia nacional de prevención, el proceso de consulta a los interesados directos acerca de una respuesta nacional a menudo genera interés y un ambiente favorable al cambio. En el proceso de crear la respuesta nacional se consigue el compromiso de los interesados directos, se promueve el diálogo público sobre el estigma, se identifica a los grupos vulnerables, se fijan las prioridades de la investigación, y aumentan la concientización del público y la de los medios de comunicación.

Los electores de Zúrich, en Suiza, rechazaron en 2010, en un referéndum, propuestas para vetar el suicidio asistido y el “turismo del suicidio”; la llegada al país de extranjeros en busca de la muerte. El suicidio asistido es permitido en Suiza desde 1941. Extranjeros con enfermedades terminales van a Suiza para suicidarse, aprovechando las normas del país, uno de los más liberales del mundo. (Hoja de San Pablo, 16/5/2011).

La iglesia y el suicidio

Pero la Iglesia reconoce que las motivaciones al suicidio pueden ser complejas. No podemos decir que quien se suicidó esté condenado por Dios. Antiguamente muchos pensaban así, pero la Iglesia no confirma eso. Dice el Catecismo que: “Trastornos psíquicos graves, la angustia, o el temor grave de la prueba, del sufrimiento o de la tortura, pueden disminuir la responsabilidad del suicida” (CIC §2282).

Sabemos que un momento grave de depresión, desesperación, angustia prolongada, etc., pueden debilitar psíquicamente a la personas de manera tan grave que ésta puede buscar refugio en la muerte, incluso sin desearla en sí misma. Por eso la Iglesia recomienda rezar por el alma del suicida, sin desesperar su salvación.

El Catecismo deja claro que: “No se debe desesperar de la salvación eterna de aquellas personas que se han dado muerte. Dios puede haberles facilitado por caminos que Él solo conoce la ocasión de un arrepentimiento salvador. La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida” ((CIC §2283).

Lo importante, entonces, es no desesperarse con la muerte suicida de la persona amada, sino ofrecer a Dios oraciones por ella y, principalmente una misa por la salvación y sufragio de su alma.

En la biografía de san Juan María Vianney hay un hecho muy interesante. El santo celebraba misa y observó a una señora vestida de negro llorando al fondo de la Iglesia; su marido se había suicidado días antes. Al final de la misa san Juan María Vianney fue hasta ella y le dijo: “deje de llorar, su marido se salvó, está en el purgatorio, rece por su alma”. Cuando ella quiso saber cómo, el santo respondió: “Usted se acuerda que en el mes de mayo usted rezaba a Nuestra Señora, y él, de vez en cuando, rezaba con usted, por eso él se salvó, Nuestra Señora le otorgó la gracia del arrepentimiento en el último instante de vida”.
Nota escrita en base a investigación realizada sobre boletines de la OMS

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Acerca del Autor

Educadora de pre-escolar, con vocación de periodista. Barranquillera y Chacharera, con grandes metas, educando una nueva generación. Móvil 3024019715

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