“Los padres deben preocuparse más por sus hijos”

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Alejandro Char hizo un fuerte ‘jalón’ de oreja a los barranquilleros para que se preocupen más por sus hijos menores. Para así no tener que castigar al adulto. 

Por Rafael Sarmiento Coley

En estos días el alcalde de Barranquilla Alejandro Char debe andar con los pelos de punta. Y no es para menos. Lo jode medio Barranquilla pidiéndole boleta para ver a Shakira. Esa es la boleta más cotizada. Claro, si es gratis. No sabiendo que esas boletas están en una caja fuerte con una docena de guardias de seguridad armados hasta los dientes. En una urna de cristal a prueba de balas a prueba de fusiles de asalto hay 70 mil boletas en el secreto mejor guardado de la ciudad. Nadie le pide una boletica para ir a ver a los maratonistas que en los tiempos de Pericles era la prueba reina de los afamados Juegos Olímpicos de Atenas, cuna y madre del olimpismo de todos los tiempos.

Las preocupaciones de Alejandro son por otras motivaciones. En estas vísperas de la fastuosa inauguración de los 23 Juegos Centroamericanos y del Caribe, durante una apena charla sentado en el pretil de la calle que acababa de entregar recién reconstruida en el populoso sector de Santo Domingo de Guzmán, un Juan José Viña, que nunca falta, le espetó: “alcalde ¿cómo hacemos para combatir la inseguridad del sector…mire Alcalde, nos están atracando a nuestro pelaos hasta para quitarle un boli de mango…necesitamos más policías, el Ejércitos, más CAI, el Esmad”.

Fue cuando Alejandro botó el chupo, que cayó -menos mal- en la gorra de Ricardo Villa. “Mire, ¿Usted sabe dónde están sus hijos menores a esta hora? No, no sabe…yo sí se. María viene en un vuelo de Miami acompañada de una familia amiga de mi esposa Katya y mía. Alejandro está en casa de un grupo de amigos hijos de una familia de nuestra entera confianza. Además de eso, estoy telefoneando en forma permanente para saber qué hacen, con quienes siguen, qué novedades hay”.

Cuánto más hablaba más subía su tono y saltaba de un sardinel a otro. De pretil a pretil. Y es que, con toda razón, Alejandro reclama que los padres de familia de hoy quieren dejarle toda la responsabilidad de la buena o mala crianza de sus hijos menores a las autoridades. Al Estado. Si el Estado falla y el muchacho termina en la droga o la niña en la prostitución, entonces el Estado tiene que perseguir y matar, o, en el menos grave de los casos, en encarcelar.

La otra situación que se le ponen difícil a Alejandro es la pedidera de Boletas, cuando toda la boletería está en una gigantesca caja de vidrio termoacústico con un sapo en tomatera metido en medio de tantas boletas, de las cuales ya se atragantó 70 mil que Álvaro Ariza, un pésimo cuentachiste que no se ríe ni de él mismo y cuya única virtud es servir de perrito faldero del gordinflón Miguelón Char, le está sacando con un alambrito de púas a la fuerza por el cólon inflamado.

Sí. Definitivamente Alejandro Char ya debe estar aburrido de tanto sapo en tomatera, que dizque en forma democrática reparte boleticas de doscientos mil entre los oyentes y resulta que es para un décimo apartamento en Miami, porque, como buen turco, majita, hay que invertir en la tierrita.

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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