La partera y el Cantor

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Desde el año 2002, el Ministerio de Cultura a través del Programa Nacional de Estímulos otorga este Premio que representa el máximo galardón. A la labor de aquellos creadores, investigadores o gestores culturales colombianos cuyo trabajo haya sobresalido en alguna de las expresiones culturales, en los ámbitos local, nacional e internacional y en ese sentido, haya contribuido de manera significativa al legado y enriquecimiento de los valores artísticos y culturales de nuestro país. ​El Ministerio de Cultura convocó al Premio Nacional Vida y Obra 2018, que representa el máximo reconocimiento a aquellos colombianos que a lo largo de su vida han contribuido de manera significativa al enriquecimiento de los valores artísticos y culturales de la nación, haciendo aportes sustanciales al desarrollo de la cultura y las artes, tanto por el trabajo que han realizado, como por el impacto que su obra ha tenido en el campo social y cultural en general.

En 2018, se recibieron 69 postulaciones para participar en la convocatoria, que fueron evaluadas por la terna de jurados conformada por el maestro Fernando Calero Aparicio, el fotógrafo Juan Mayr Maldonado y el investigador Alberto Enrique Abello Vives.

esta es jesusita en su juventud.

Jesusita Aragón obtuvo el título de “la partera” a los catorce años. Aprendiz de su abuela, aprendió los métodos hispanos tradicionales de ayudar a dar a luz. Ella ganó el codiciado título al realizar su primera entrega cuando una futura madre se puso de parto en ausencia de su abuela. En los años siguientes, a menudo era la única fuente de atención médica disponible en un área aislada y montañosa de Nuevo México. Jesusita era tan apreciada por su sabiduría médica que llegó a dar a luz a más de 12,000 bebés en el transcurso de su carrera.

Esta es la historia de Jesusita, contada con sus propias palabras. Ella describe su entrenamiento temprano como partera, su salida forzada de su hogar debido a dos embarazos no casados, y su lucha solitaria para mantener a sus hijos. La Partera cuenta cómo surgió gradualmente como líder en su comunidad, construyendo minuciosamente a mano un pequeño centro de maternidad para sus pacientes mientras ganaba el respeto de la comunidad médica anglo.Hoy mientras leía la noticia a quien le fue otorgado el premio del Ministerio de cultura ,no podía dejar de recordar la historia del libro La Partera del autorFran Leeper Buss,que hace mucho había leído,pero que ahora se hace realidad en la vida de Eustacia Rodriguez de Mancilla,ahí dejo el inicio de la trama

A medida que la historia de Jesusita se desarrolla, también lo hace la historia de las mujeres de la región. Las secciones complementarias del autor iluminan la cultura y el pasado de Jesusita, junto con un recuento histórico de la red de atención médica brindada por las curanderas hispanas y anglosajonas. Ilustrado con fotografías de personas y lugares, La Partera refleja la cultura de una época a través del prisma de la vida dura y útil de Jesusita. Esta introducción es un libro escrito por Fran Leeper Buss, que se llama La partera y se desarrolla en Nuevo México, historia que se convierte a la realidad en Colombia en el municipio de Guapi,Cauca y su protagonista en la vida real,  Eustacia Rodríguez de Mancilla, más conocida como  “la vieja tacho” es una mujer emprendedora, trabajadora y experta en partería.  La caracterizan, su solidaridad, compromiso, amor y respeto hacia la comunidad. Tiene un carisma especial con las mujeres  que están en labor de parto.  Nació en el municipio de Guapi (Cauca), proviene de una familia campesina y tiene 100 años.

esta es Eustacia Rodríguez de Mancilla,

Respecto a la decisión de otorgarle el Premio Nacional de Vida y Obra, el jurado indicó en el acta que: “Es un premio a la vida, a la comunidad y a la persona, porque ‘el que nace con partera, nace en comunidad’. Es una tradición de las comunidades del Pacífico colombiano, que se relaciona con la salud, el medio ambiente y la cohesión social. Es un homenaje a la cultura,  a sus raíces patrimoniales, a las prácticas ancestrales y un mensaje de esperanza para el futuro”.

Julio Salvador Herazo Cuevas

es uno de los más grandes compositores vivos de la costa Caribe colombiana. Nació en Barranquilla, el 5 de marzo de 1929, siendo el mayor de los hijos de la unión del pastuso José Ignacio Erazo Paris y Carmen Cuevas Vallarys, de Guamal (Magdalena).

Fue proyeccionista de cine en un teatro en Santander, enfermero en el municipio de Tamalameque (Cesar), hasta la muerte de Jorge Eliecer Gaitán y maestro de escuela en el corregimiento de Buenavista, jurisdicción del  municipio de Tamalameque (Cesar), hasta la muerte de Jorge Eliecer Gaitán y maestro de escuela en el corregimiento de Buenavista, jurisdicción del municipio de San Sebastián (Magdalena), durante tres años. Durante este tiempo conoció a Elides Martínez, quien posteriormente, se convirtió en su esposa y madre de sus cinco hijos: Julio, Elides, Ignacio, Sara y Betty. Elides ha sido, además, musa de varias de sus más reconocidas composiciones, como: Te escribí una carta, Lejos de ti, Hace un mes y Celosa y guapa.

La terna de jurados conceptuó en el acta, que: “Este premio, es un reconocimiento a la diversidad de las músicas de acordeón del Caribe colombiano. Al gran juglar y maestro de generaciones, con profunda incidencia en múltiples géneros musicales. Es un profundo, innovador en ese universo rítmico plural de la Colombia festiva que le da potencia  a las expresiones culturales de las sabanas caribeñas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Acerca del Autor

Educadora de pre-escolar, con vocación de periodista. Barranquillera y Chacharera, con grandes metas, educando una nueva generación. Móvil 3024019715

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