¿El fútbol como pedagogía?

437

Volvimos a sentir que en nuestro país la selección de fútbol es una de las pocas cosas que nos unen.

Por: Víctor Herrera Michel

Víctor Herrera Michel

En efecto, en medio de la polarización política y la desigualdad económica que hemos padecido en las últimas décadas la pasión alrededor de la selección Colombia – sea en un torneo internacional, en las eliminatorias o en el mismo mundial – parece ser el remedio momentáneo para olvidar tanto enfrentamiento, tanta hipocresía, tantos ataques en las redes, tanta corrupción.

Es la alegría y la euforia cuando gana pero también la frustración y la tristeza cuando pierde. Pero lo sentimos juntos. Sin importar la condición socio económica o las preferencias ideológicas; ni las creencias religiosas o el color de nuestra piel; ni siquiera la edad o la orientación sexual. “Costeños” y “Cachacos”, somos todos por fin unidos en un mismo entusiasmo.

De hecho, un estudio realizado por Havas Sports & Entertainment, en asociación con la University of Southern California’s Annenberg Innovation Lab (USC) denominado “Fans passions brands”, descifró el comportamiento de los aficionados al fútbol durante el Mundial 2014. Se basó en las encuestas a 21 mil personas, entre 15 y 63 años en 15 países del mundo y reveló que en Colombia un 73% de la gente apoya a su Selección por encima de cualquier club nacional o internacional, frente al 52% a del promedio mundial. También que el 83% de las personas en estos países están interesadas en los deportes y que al 60% de las mujeres les interesa el fútbol.

La selección Colombia factor de unión del país

Esa actitud que asumimos ante el equipo nacional deberíamos aprovecharla para que desde bien temprano en nuestras escuelas se comience a impartir una especie de pedagogía basada en el fútbol. Por ejemplo, nuestros profesores podrían explicar en sus aulas desde la temprana edad a sus alumnos los símbolos patrios como la bandera, el himno nacional o el escudo. (de hecho hoy la gente exhibe mucho más la bandera en sus casas o en la camiseta sus colores o canta el himno cuando juega la selección).

Y en ese orden de ideas es aún más lo que nuestros niños y jóvenes pudieran aprender alrededor de la práctica y la teoría del fútbol: Disciplina, Concentración, Trabajo en Equipo, Empatía, Inteligencia Emocional, Manejo de las Frustraciones, Relaciones Interpersonales, Salud e Higiene, Juego Limpio, Respeto, Honestidad, Autoestima, Aislamiento de los Vicios y Solución Pacífica de Conflictos, entre muchos otros. Como vemos, se trata de todo un compendio de virtudes, habilidades y aptitudes que nosotros hasta ahora muy poco hemos conseguido obtener desde la educación formal y tradicional.

Aquí, en nuestra propia ciudad, hemos tenido el ejemplo durante varios años de la labor que viene desarrollando la fundación “Futbol con Corazón” que ya ha llegado a 40 comunidades y que ha impactado a más de 4 mil niños en Colombia. Como dice Samuel Azout, su principal gestor: “..Los niños adquieren así habilidades para la vida, para convertirse en agentes de cambio social dentro del medio en que se encuentran”.

En varios países se han desarrollado programas basados en el fútbol para resocializar a los integrantes de pandillas como en Guayaquil, Ecuador, donde se logró vincular a 60 mil pandilleros. Este ejercicio sirvió de ejemplo para que en Barranquilla se implementara un programa similar hace unos años denominado “Va jugando” que involucró a los integrantes de más de 100 pandillas existentes en la ciudad.

El fútbol puede ser la alternativa pedagógica para nuestros niños y jóvenes…aunque lo que menos aprendan es a hacer goles.

@vherreram

Compartir.

Acerca del Autor

Chachareros

Chachareros es una invitación a que todos nos envíen sus artículos. La Cháchara los recibe con gusto

Los comentarios están cerrados