Petro y Duque empiezan a prometer de todo

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Con el desespero frente a solo 10 días para la cita de la segunda vuelta, suena como un chiste que ambos candidatos prometan acabar con la pobreza. 

Por Rafael Sarmiento Coley

Ni Gustavo Petro, menos Iván Duque, tienen la fórmula secreta para acabar con la pobreza extrema en un vasto sector de los colombianos que se levantan sin saber qué poner a cocinar en la estufita de gas.

Petro porque no es un economista avezado ni tampoco contará con una bancada musculosa en el Congreso para aprobar las reformas que se requieren. Y Duque porque representa a esa oligarquía política que ha manejado a Colombia durante 88 años, con presidentes de derecha (aunque digan lo contrario), con raras excepciones como lo fueron los gobiernos de Enrique Olaya Herrera (quien en 1930 acabó con una hegemonía conservadora de 30 años); Alfonso López Pumarejo (quien reemplazó a Olaya Herrera), recordado porque se arriesgó a pagar un alto costo político con su célebre programa de la ‘Revolución en marcha’; y su hijo, Alfonso López Michelsen que en 1974 quiso hacer reformas impensables, pero la oligarquía de manera hábil y audaz le atravesó un grueso palo en la rueda con el escándalo de la carretera a los Llanos, porque supuestamente el Gobierno la diseñó de tal manera que pasara cerca de una finca de los hijos de López, encabezados por Felipe López Caballero.

Y el garrote sigue

De resto, que entre el diablo y escoja. Tanto liberales como conservadores han presentado proyectos de ley gravosos en extremo para la clase trabajadora, como lo son, entre tantas otras, la eliminación de las horas extras y recargos nocturnos; el no pago doble de dominicales y festivos; el aumento de la edad de pensión (antes un trabajador se pensionaba a los 55 años, luego subieron a los 60 y ahora está en 62), y la eliminación de dos mesadas anuales extras para el obrero jubilado (todos esos proyectos convertidos en ley, son obras del expresidente, Senador y ahora con candidato presidencial de bolsillo, Álvaro Uribe Vélez).

A cambio de eso, ha permitido que el Congreso se incremente sus salarios y pensiones en más de un 800%, lo que produce la realidad vergonzante en Colombia que, mientras un Congresista se gana $32 millones mensuales, el salario mínimo de más de 35 millones de colombianos apenas alcanza los $781.242, con un incremento este años de un mezquino 5,9% impuesto por los voceros de los gremios de la producción, acolitados por una clase política indolente y genuflexa, y por gobiernos tan tímidos e inseguros como el tristemente célebre gobernador romano Poncio Pilatos.

La ñapa de todo ese garrote para la clase media y baja ha sido el incremento paulatino del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que hoy está en el 19%, luego de haber empezado con el 6%, con la salvedad de que cerca del 30 por ciento de los productos de la canasta familiar estaban exentos de dicho tributo. Todo lo contrario sucede ahora. Más del 90 por ciento de los productos de la canasta familiar deben pagar el IVA del 19%.

Como si ya todo lo anterior fuera poco azote para la Colombia empobrecida, el Gobierno de turno, dizque para lanzar un ‘salvavidas’ al sector bancario que había autoquebrado los mismos banqueros de siempre, estableció un nuevo impuesto, esta vez sobre todo movimiento financiero, el ruin cuatro por mil que en un dos por tres enriqueció de manera abismal a banqueros como Luis Carlos Sarmiento Angulo, los dueños de Colpatria y el llamado Grupo Antioqueño. Esas pocas manos se reparten la marrana del esfuerzo del recurso humano colombiano.

Cuando ya los banqueros estaban hartos de tanta plata, entonces cada Gobierno de turno fue tomando el cuatro por mil para otros menesteres. Ahora está dizque para la Seguridad Nacional.

¿Con las mismas propuestas?

Petro en un Twitter de esta semana hace la promesa concreta de reversar a la clase trabajadora las horas extras, el recargo nocturno, el pago doble de dominicales y festivos, y las dos mesadas a los pensionados.

Y poco después en las redes sociales circuló un mensaje de Duque exactamente con las mismas propuestas.

El país sabe de sobra que, si se acaba con la corrupción (o como lo dijera con tanta gracia e inocencia el difunto Presidente Julio César Turbay Ayala, “reducirla a sus justas proporciones”), hay dinero de sobra para reducir la pobreza absoluta y mejorar la envilecida capacidad de compra de la fuerza laboral colombiana.

Si por lo menos el futuro Presidente de la República acogiera la propuesta de Turbay Ayala, que tanta risa producía en su momento porque no se sabía cuál era el término porcentual de esas “justas proporciones”, y fuera capaz de reducir la corrupción en un 40%, el país tendría mayores capacidades económicas y los empresarios se verían en la obligación moral de mejorar los ingresos de su recurso humano.

Pero ¿quién le pone el cascabel al gato, si la corrupción está concentrada en las principales cabezas de los tres poderes públicos de Colombia?, (el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial).

¿Quién se atreve con firmeza a rebajar los salarios y prestaciones sociales multimillonarias de Congresistas y un puñado de altos heliotropos del gobierno y de la oligarquía nacional?

Con toda seguridad, quien proponga esas iniciativas en estos tiempos verá cómo los dueños del poder en Colombia lo señalan de ‘comunista’, bolchevique’, ‘socialista de ultraizquierda’, tal como en el pasado lo hicieron en su momento con Olaya Herrera, López Pumarejo y López Michelsen.

O mejor, en estos tiempos de ahora el sambenito es contra Gustavo Petro a quien tildan de ‘castrochavista’. El común de los colombianos se pregunta, ¿Y eso qué es, si el castrismo ni el chavismo existen ya? Tanto Fidel como Hugo descansan en paz y sus herederos tomaron caminos distintos, sobre todo el chavismo venezolano en las manos desastrosas de Nicolás Maduro.

Por esas mismas miserables razones esa misma clase social no permitió que Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán, Luis Carlos Galán Sarmiento, Carlos Pizarro Leogómez, Jaime Pardo Leal ni Bernardo Jaramillo Ossa llegaran a la Casa de Nariño. Los mataron.

Los casos de Pardo Leal y Jaramillo Ossa es de lo más lamentable y horroroso que haya ocurrido en la política colombiana de todos los tiempos. Porque hay indicios serios de que, en sendos magnicidios, como en el de Luis Carlos Galán Sarmiento, participaron Fuerzas del Estado con sectores armados de la ultraderecha.

Más doloroso fue el exterminio, sin que nadie pusiera coto a dicha matazón, del Partido Unión Patriótica (UP), al cual pertenecían Pardo Leal y Jaramillo Ossa. Esas ‘son las fuerzas oscuras’, como las llamó en su momento un valeroso librepensador colombiano, mataron a 8 congresistas, 13 diputados, 11 alcaldes, 70 concejales y cerca de 500 militantes de dicha colectividad política con personería jurídica.

Esto no cambia

Sobre esta triste historia nacional un colaborador espontáneo hizo circular en las redes sociales un artículo breve que titula: “Colombia, 50 años gobernada por una hegemonía”-

Y de manera seguida explica por qué la mayoría de los colombianos “no queremos más de lo mismo”.

Considera que los colombianos deben saber o recordar todo lo que ha pasado con los políticos y sus políticas.

“1º   En Colombia han sido elegido 114 presidentes. Todos liberales o conservadores.

“2º En nuestro país no se ha elegido un presidente de izquierda porque a quienes se lanzaron como candidatos presidenciales, los mandaron matar. Entre ellos: Jorge Eliecer Gaitán 9 de abril de 1948; Jaime Pardo Leal 2 de octubre de 1987; Luis Carlos Galán S. 18 de agosto de 1989; Bernardo Jaramillo 22 de marzo de 1990; Carlos Pizarro Leóngómez  26 de abril  de 1990: y el brillante senador Manuel Cepeda Vargas 9 de agosto de 1994.

“Todo por pensar diferente, por creer que los pobres tienen el derecho de vivir con dignidad.

“3º     Los homicidios, masacres y violaciones más crueles del mundo, fueron ordenadas por ellos o por causa de sus malos gobiernos. Les recuerdo algunos:

“3.1      Guerra de los mil días. Octubre 17 de 1899 al 21 de noviembre de 1902. Gobierno conservador de Manuel Antonio Sanclemente.

“3.2 Masacre de las bananeras, entre el 5 y 6 de diciembre de 1928. Solo necesitaron dos días para asesinar a 1.800 humildes trabajadores y dejar 100 heridos. Gobierno liberal de Miguel Abadía Méndez, quien dio la orden de actuar en favor de la empresa EE. UU. United Fruit Company.

“3.3 ‘El Bogotazo’ 9 de abril de 1948. Gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez. Un sicario a sueldo dio muerte a Jorge Eliecer Gaitán. Primer candidato presidencial de izquierda. Ahí se inició la cruel guerra que han venido sosteniendo 26 gobiernos, hasta nuestros días. Hoy en proceso de paz.

“Todos estos mandatarios, han sostenido una “democracia” a fuerza de asesinatos, violencia, homicidios, violaciones, masacres y desplazamientos, a través de muchas operaciones encubiertas, entre las últimas que conocemos:

“Operación Cóndor 1985. Plan baile rojo 1986. Plan esmeralda 1988. Plan golpe de gracia 1993. Plan retorno 1993.

“Sin contar los falsos positivos y la macabra idea de Uribe Vélez con las Convivir, que luego las denominarían Autodefensas Unidas de Colombia (las macabras AUC de las motosierras) que, apoyadas por un sector del Ejército, descuartizaron a machete y motosierra a miles de compatriotas.

“Todos conocemos los innumerables casos de corrupción. Además, el 27 de junio 2016 Manuel Santos autorizó aumentar un 7.77% al salario mensual de los congresistas. $ 27.929.064 y las pensiones de estos corruptos, superan los 30 salarios mínimos mensuales que es igual a: $ 20.683.620. Mientras un humilde trabajador colombiano, si acaso logra pensionarse, solo recibirá $ 780.000 y de ahí le retienen el 12%. El congreso aprobó una ley para que a los pensionados solo se les descontara el 4% para salud. Pero el presidente no la firmo, era mucho para un trabajador”.

Tutela contra segunda vuelta

En las redes sociales también circuló este miércoles una breve información según la cual un accionante, cuyo nombre no se menciona en la nota, habría interpuesto una acción de tutela en la que solicita suspender la Segunda Vuelta Presidencial, “ya que en la Primera Vueltas los verdaderos Escrutinios fueron: en el primer puesto Petro con 6.756.312 votos, segundo Fajardo con 5.827.538; tercero Duque 4.508.618; cuarto Vargas Lleras con 1.400.000 y quinto De la Calle con 400.000.- Lo cual significa que la Segunda Vuelta es entre Petro y  Fajardo, ya que el fraude de la derecha y ultraderecha en cabeza del Registrador, CNE, y los Partidos Tradicionales (CD, Conservador, CR, la U y Liberales) era pasar a la Segunda Vuelta a Duque para enfrentarlo a Petro con el cuento de que éste representa el Comunismo, Socialismo Siglo XXI, Venezuela, Cuba, el Ateísmo y la Brujería”.

Según los argumentos del accionante, “no puede convocarse al pueblo a las urnas para una Segunda Vuelta en medio de un escándalo de seguro fraude en los Formularios E-14.-  En el siguiente enlace o link conozcan cuáles son las Razones:

 

 

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

1 comentario

  1. Alberto Rubio el

    Pura basura del escritor….es facil criticar…… no pueba su basura….