Los errores no perdonan y el pueblo no olvida

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Las maquinarias políticas en San Andrés se han cebado con los habitantes del archipiélago. Ahora se le llama ‘La Bogotá del Caribe’.

Por: Efraín Dawkins Sanmiguel

Luego de administraciones dudosas, el tiempo se encargó de pasarle factura a más de un ex gobernador en la isla de San Andrés. No es un lugar común decir que en ese departamento las maquinarias políticas han impulsado a la elección de sus gobernantes en los últimos años. Así como tampoco hay que obviar que es justamente el pueblo el que tiene la última palabra, cuando de elegir, señalar y tachar a estos personajes se trata.

Hace unos días, mientras degustaba de un caliente café en la capital del país, puse toda la atención sobre una conversación ajena a mí. En la mesa siguiente, dos bogotanos hablaban sobre lo inmanejable que se había vuelto Bogotá. No se referían al clima —que siempre ha estado— ni mucho menos a sus días grises y opacos, sino a la difícil labor que le espera a cualquiera que se ponga los zapatos de alcalde en una ciudad que propone cada día un problema distinto. Me pregunté: ¿Algo similar estará pasando con San Andrés, siendo tan pequeña como un pequeño barrio de la capital colombiana?

Aunque hayan transcurrido dos meses desde la suspensión del gobernador Ronald Housni y de la llegada de Sandra Howard como delegada al cargo, aún las cosas no están bien. El cambio generó expectativas en aquellos que consideraban a Housni el gran promotor del problema. Howard, quien ya contaba con experiencia administrativa por su papel como secretaria de Turismo, asumió una responsabilidad que le puede salir realmente cara, en caso de que tenga otras aspiraciones políticas a futuro.

San Andrés no perdona y su gente mucho menos

La gran prueba de las caídas sin perdón tiene nombre y apellido: Aury Guerrero Bowie, la ex gobernadora que logró sacar una de las votaciones más altas en la historia del departamento: 14.271 votos. Después de superar incluso a los dirigentes más populares en toda la historia de las islas como Simón González Restrepo y Leslie Bent Archbold. Absolutamente nadie volvió a creer en la palabra de Bowie al final de su administración. Tanto, que perdió las pasadas elecciones a la Cámara de Representantes contra candidatos relativamente nuevos en política.

Otro ilustre y sonoro político del departamento que sintió la cachetada del olvido en las mismas elecciones fue Julio Gallardo, quien además de tener que renunciar a su jugosa curul en el Congreso, con su derrota oficializó la caída de un imperio político que ha gobernado a las islas en la última década.

Dentro de esta lista de caídos, también tiene cabida una ex gobernante de San Andrés que se ha convertido en una clara representación de “persistencia” y “resistencia”: Susanie Davis Bryan. Pese a sus múltiples intentos por ganar credibilidad en las dos últimas elecciones a la gobernación, su administración durante el periodo de 2003-2005 quedó en la memoria del pueblo sanandresano como uno de los más fallidos.

Y hoy, el panorama tiene como protagonista al extranjero Ronald Housni Jaller y no por mérito a la excelencia administrativa. La primera sorpresa que la mayoría se llevó de Housni fue cuando inesperadamente se supo que era el gobernador electo por “voto popular”, arrasando con los dos candidatos más populares: Evert Hawkins Sjogreen y el actual representante a la cámara Jorge Méndez. Su gobierno inició con pie derecho luego de darle al pueblo aquel pez metálico que tanto pedían como muestra de respeto a nuestra cultura: El monumento de la Barracuda.  Todos pensaron que un turco “adinerado” y con “estatus” podía devolverle la estabilidad al departamento. Infortunadamente, la salud gritó y llamó la atención de las entes territoriales, provocando las dos suspensiones que hoy lo tienen en banca. ¿Y ahora, quién volverá a creerle? Al regresar de su “descanso” tiene un tiempo muy corto para limpiar un poco su nombre. Aunque bueno, todo depende, no sabemos si antes  surge alguna mancha que termine de hundir el barco en que venía.

Ganar la confianza y mantenerla

Cuando de pasar factura se trata, el pueblo raizal y continental sabe cómo descargar toda su frialdad cada cuatro años sobre estos personajes que van de salida. A veces lo hacen antes, todo depende de qué tanto resiste la curita que suelen poner sobre el sistema de salud –que usualmente es el detonante–. Ganarse la confianza de la comunidad puede ser tarea un tanto fácil, pero perderla, lo es aún más. A Sandra Howard le espera una difícil labor como suplente, más ahora que se encuentra en el ojo de la Procuraduría por la forma irresponsable en que se están manejando los temas entorno a la salud.

No es nada nuevo decir que en San Andrés el caos ha tomado parte de la estabilidad y el bienestar de toda una comunidad. Tampoco es tan descabellado pensar que el departamento se ha vuelto “la Bogotá” del Caribe, y no precisamente por cosas buenas.

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