Juventud y política

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Palabras aparentemente contrarias que paulatinamente están encontrando su relación. 

Por: Manuel Anaya AcostaCátedra Manuela Muñoz 2018

Hace un tiempo atrás yo decía “la política es para los viejos, yo que me voy a dar mala vida por esa vaina, siempre es lo mismo de lo mismo”, un pensamiento generalizado entre la juventud colombiana, pero últimamente, al igual que yo, muchos jóvenes nos hemos dado a la tarea de ser críticos y jueces en las jornadas electorales que han abarcado a Colombia, tomando voz y voto en la actualidad política del país. Aunque no somos ni el 50% de los jóvenes aptos para votar, porque el desconocimiento, la indiferencia y sumado a la división y presión del entorno familiar y social, todavía no se han dado cuenta de la responsabilidad y el poder que esto conlleva. Según la registraduría, en Colombia hay más de treinta y seis millones de personas aptas para votar, entre ellos aproximadamente doce millones somos jóvenes. A pesar de las cifras negativas de participación juvenil en política, cada vez somos más los que nos interesamos en lo que está sucediendo en nuestro amado terruño, país del sagrado corazón.

Toda esta “revolución política juvenil” se originó con el plebiscito, aquella consulta (en mi concepto mal elaborada, con una pregunta tendenciosa y mal formulada) en la que con artimañas, mentiras y amenazas se generó una profunda división que ha estado enfrentando a los colombianos desde el 2016; a partir de esta polémica consulta, en la que el resultado, por un estrecho margen, fue la no aprobación de los acuerdos entre el gobierno y las FARC en la Habana, muchos jóvenes dieron a conocer su opinión y a escuchar su voz, llevando a cabo multitudinarias marchas pidiendo una rápida revisión de los acuerdos para lograr una salida conciliada (y muy polémica que aún tiene cabos sueltos) al conflicto de más de 50 años con dicha guerrilla, evocando aquel movimiento juvenil conocido como “la séptima papeleta” que en el año 1990 condujo a la integración de un proceso constituyente y se tradujo finalmente en la Constitución de 1991, introduciendo normas específicas de políticas públicas en favor de la juventud.

Para las elecciones del 11 de marzo de 2018, en materia general se vio un poco más de lo mismo que ha caracterizado los comicios regionales y de congreso como lo es la participación masiva de la ciudadanía (aunque el abstencionismo sigue siendo el rey) debido a la compra y venta de votos, en las que unas pocas personas siguen vendiendo su conciencia a cambio de 50000 pesos u otras prebendas. A pesar de que aún no se erradica esa mala práctica de vender el voto, la juventud y muchas personas mayores están viendo que los únicos que ganan en esas circunstancias son los políticos corruptos, que pagan para conseguir votos y después recuperan ese dinero con el erario público y están votando según sus convicciones. En el departamento del Atlántico, para las elecciones parlamentarias hubo más de 170000 jóvenes habilitados para votar por primera vez, lo que muestra que en nuestro departamento la juventud representa un alto porcentaje del censo electoral, aunque la participación juvenil en las urnas no fue la más alta y una buena parte de los miles de “diplomas electorales” que imprimió la registraduría para los “primíparos” en el ámbito electoral quedaron sin ser entregados.

En las elecciones presidenciales del presente año se ha hecho aún más notoria la participación juvenil en política, con campañas marcadas por el odio, el miedo, las mentiras y el fanatismo, la mayoría de los jóvenes colombianos han desbordado las redes sociales con publicaciones en las que muestran su apoyo a los candidatos y sus planes de gobierno, también se ve a muchos otros jóvenes compartiendo publicaciones en las que desacreditan o critican (con razón y sin razón) otros candidatos, sus campañas e incluso a sus seguidores. Según cifras de un estudio realizado por el Ministerio del Interior, la Universidad de los Andes y el Barómetro de las Américas muestra que, la juventud colombiana está desencantada con la política y una desconfianza aguda entre los jóvenes con las instituciones. Seis de cada 10 declaran no confiar en las instituciones democráticas. Apenas una cuarta parte de ellos, el 25.4% declaran confiar en el Congreso.

El 15,6% simpatizan con algún partido y el 8.4% confían en estos. Analistas y expertos coinciden en que entender nuestras opiniones, actitudes y comportamientos en la arena pública es de vital importancia para descifrar el futuro de la democracia. A pesar de ese desencanto de los jóvenes para con la política y la todavía baja participación en las urnas, la juventud colombiana nos estamos empoderando y tomando conciencia de que el futuro del país se escribe desde nosotros, por nosotros y para nosotros, que así la política no sea de nuestro agrado (aún sigue siendo un tema fastidioso para mi) debemos participar en las urnas, por fuera de las redes sociales, estudiando la situación del país en todos sus ámbitos (en materia de economía, salud, educación, tecnología, seguridad, infraestructura, etc.), analizar cuidadosamente las propuestas de cada candidato y algo muy importante que es no creer ni difundir las falsas noticias que se divulgan diariamente en favor y en contra de cada candidato sin antes verificar en fuentes confiables para así tomar la mejor decisión y votar a conciencia.

Con relación a este tema de la participación de los jóvenes en política comparto la opinión de un colega, Ingeniero mecánico y estudiante de Física, José Villarreal Ortega:

“Anteriormente los jóvenes sólo concebíamos la política como algo de viejos y de corruptos, nos gustaba más ver de lejos todo lo relacionado con esta. Recuerdo que siempre ha coincidido la elección presidencial con los mundiales, lo que significa que en nuestro caso nos importa más el fútbol y otras cosas, como sabes nuestro país es netamente futbolero. Pero a pesar de esto tú te dabas cuenta que la política estaba en todo lo que hacíamos, desde conseguir un trabajo hasta entrar a un colegio. Por tal razón creo que teníamos una venda y que no queríamos quitárnosla ya que pensábamos que hacer política o participar en política nos hacía igual que ellos. Hoy en día por medio de la lectura crítica y de la capacidad de investigar y de pensar hemos despertado y algunos de nosotros hemos despertado a nuestros padres también, pienso que llegó el momento de tomar las riendas de nuestro país y así dentro de unos 30 años dejar una Colombia digna y honorable porque soy de los que pienso que mínimo 30 años bastan para cambiar esto y que sólo los jóvenes con la ayuda de algunos adultos ya expertos en estos temas, y bajo su dirección, cambiaremos esto. Así que creo que la participación nuestra hoy en día ha sido determinante, independientemente de que bando apoyemos, ya que somos neófitos en esto.”

A manera de reflexión, quiero decirles que la política es algo que nos corresponde a todos y cada uno de los colombianos, no importa la creencia, ideología política, edad o estrato socioeconómico, entre todos debemos generar espacios de debate y, asimismo, entre todos gestionar el cambio que tanto anhelamos. Dejemos a un lado eso de estar estigmatizando y tratando mal a las demás personas solo porque piensan diferente. Hace poco leí una publicación en Facebook de una amiga músico, Marla Quiroz Coronell, y no pude estar más de acuerdo con ella. Aquí lo que ella compartió:

“El ’rico’ está con Duque y el ‘pobre’ con Petro, he escuchado a más de uno decir eso, no me gusta hablar de estos dos personajes, pienso que cada quién tiene su propia opinión y es respetable, pero al escuchar esa frase me pregunto ¿Un presidente los pondrá en un mejor estatus socioeconómico? Por Dios, he visto a personas que no tenían nada y han alcanzado muchísimas cosas con esfuerzo, estudio y sacrificio. Creo que hablar de pobre y rico es un tanto grosero, la gente muchas veces es pobre porque quiere, hay con que estudiar, pienso que es mejor cambiar ese chip y creer que uno puede lograr lo que se proponga.”

Para finalizar, ante lo que ella manifiesta solo quiero agregarle que nosotros los jóvenes debemos empoderarnos más en la política, leyendo, analizando las propuestas y haciendo veeduría a los funcionarios y las obras públicas. El cambio que todos deseamos y anhelamos comienza con nosotros mismos, con cada uno, siendo mejor persona, teniendo cultura ciudadana y educación, que más que tener un título profesional, es el poder saludar donde se llegue, pedir el favor, dar las gracias, no colarse en las filas, no arrojar basuras por la calle, educar bien a nuestros niños, reconocer y dignificar el trabajo de los demás por muy sencillo que parezca.

Un político (llámese presidente, alcalde, senador, etc.) es solo un servidor de la gente, que trabaja con el pueblo para lograr objetivos comunes, y nosotros, el pueblo, debemos ser garantes y veedores de que todo se realice como es debido, como lo dijo en más de una ocasión Jorge Eliécer Gaitán: “El pueblo es superior a sus dirigentes”.

 

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Acerca del Autor

Colectivo de Comunicaciones Onda Juvenil

Colectivo de comunicaciones conformado por niños, niñas y jóvenes de Malambo. Con 8 años de experiencia en la radio local, en la actualidad contamos con dos semilleros de liderazgo y periodismo: Onda Kids y Cátedra Manuela Muñoz en los cuales buscamos empoderar a los niños, niñas y jóvenes en los temas de liderazgo, emprendimiento y periodismo que generen un cambio social en el municipio, sus hogares y entornos.

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