El Trupí de José Henrique Rizo

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El Doctor José Henrique Rizo  valoraba  el Trupí y lo proponía como árbol de Cartagena.

Por: Padre Rafael Castillo Torres

Padre Rafael Castillo Torres

El pasado martes, en la parroquia del Perpetuo Socorro, con gran concurrencia de fieles celebramos la Eucaristía de disposición final de las cenizas del Dr. Rizo Pombo. Fue un hombre que amó su ciudad y le sirvió hasta el último momento. Participaron sus familiares y amigos. Además pudimos escuchar el testimonio agradecido del Departamento, historiadores y la ciudad.

Me llamó la atención que, finalizada la celebración, su esposa doña Carmencita, sus tres hijos, sus amigos Haroldo Rodríguez, Celedonio Pérez y los del Círculo de Obreros, me invitaron a sembrar árboles en el parque de la parroquia. De la piedad y el recogimiento pasamos al signo con su significado. Fuimos testigos de cómo doña Carmencita, desde su silla de ruedas y sonriente, “sembraba el Trupí de su esposo”. Confieso que no conocía el cariño del Dr. Rizo por este árbol tan original y tan nuestro. Hacer memoria de José Henrique sembrando la vida, fue un acto nacido de la interioridad de todos los presentes. Ese fue otro ritual que no necesitó explicación porque se mostró por sí solo, invitándonos a no cortar nuestra relación directa con la fuerza de lo simbólico. El Trupí comenzó a hablar y todos los presentes a escuchar. Lo real se nos convirtió en buena señal.

José Henrique Rizo Pombo

Permítanme ahora compartirles las razones del Dr. Rizo para valorar el Trupí y proponerlo como árbol de la ciudad: “Da sombra y adorna con el mínimo de gasto y esfuerzo; es nuestro árbol nativo más agradecido; no necesita aclimatación; resiste altas temperaturas; se consigue fácilmente y se trasplanta fácilmente; por su flexibilidad resiste las brisas fuertes; se reproduce en grandes cantidades; no se lo roban porque es común; medra en terreno árido y arcilloso; también crece en las partes insulares; de crecimiento rápido; sus raíces no dañan el pavimento; su crecimiento no afecta las redes eléctricas; con poca altura cubre una mayor área de sombra; se puede guiar fácilmente para darle forma; no necesita ni abono ni tierra negra; no necesita riego, con la lluvia es suficiente; no impide el crecimiento de otras plantas ni al lado ni debajo; tiene bonita apariencia, por su tronco y su follaje; es trasparente y tupido sin obstruir la visión; proyecta una sombra agradable; nunca pierde sus hojas ni se desviste en ninguna época del año; no produce frutos comestibles que le acarreen maltratos; no ensucia las calles ni las aceras; es inmune a las pestes; no hay que fumigarlo; se defiende solo: tiene espinas que previenen que la gente se recueste y lo maltrate; no es criadero de mosquitos porque no tiene hojas grandes.

Es especialmente apropiado para zonas verdes de andenes, paraderos de buses, estacionamiento de edificios, no así para separadores de calzadas”. De regreso a la parroquia y después de escuchar muchas otras cosas sobre su vida no pude sino musitar: ¡Tremendo personaje del conocimiento útil!

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Acerca del Autor

7. Francisco Figueroa

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es

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