Antonio Celia Cozzarelli, un patriarca barranquillero que deja huellas

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Fue gerente-fundador de una de las principales fábricas costeñas de calzado. Escritor lúcido y brillante, deja su talento plasmado en su obra ‘El placer de recordar’. 

Por Rafael Sarmiento Coley

Dialogar con Antonio Celia Cozzarelli era como ver una película de la vieja Barranquilla, de los museos del mundo, de lo más bello de Morano (Calabria, tierra original de su padre) y de la situación actual de Colombia. Pero ese imborrable filme se apagó por siempre este domingo. Descanse en paz querido viejo Tonino.

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Antonio Celia Cozzarelli con su hija, la exitosa presidenta del Carnaval barranquillero, Carla Celia.

Así lo llamaban sus difuntos padres (Antonio Celia Vitola y Rosina Cozzarelli), su amantísima esposa Cecilia Martínez-Aparicio, sus hijos (Antonio, Gian Piero, Carla y Ricardo), sus 12 nietos y tres bisnietos (y así lo recordará un cuarto bisnieto que está por llegar, cuando ya él se ha ido), y sus amigos de toda la vida. Una vida larga (86 años), fructífera y feliz.

Era un hombre afable, caballeroso y sin rencores. Para numerosos periodistas y escritores barranquilleros era una especie de libro abierto para recordar momentos memorables de la ciudad.

Con frecuencia, durante los 63 años de casado con Cecilia, se marchaban a recorrer las principales ciudades del mundo para luego retornar a la brega como un líder de la industria regional del calzado, como dirigente cívico y gremial, como brillante columnista semanal (de todos los viernes) y como el oráculo de los orientadores de la opinión pública local, regional y nacional.

Porque gracias a su prodigiosa memoria y su conocimiento de la historia local y mundial era un clarividente de los cambios que sobrevendrían para bien o para mal de la sociedad.

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Como siempre, juvenil y alegre, Antonio Celia Cozzarelli con uno de sus cuatro hijos en el parque del viejo Prado barranquillero.

Hablar con él era el más enriquecedor placer. Era como asistir a la conferencia de un sabio discreto y sencillo. Respetuoso de las opiniones ajenas y de mente amplia y despierta.

Se graduó de bachiller en 1947 en el Colegio Biffi de Barranquilla. De inmediato sus padres lo enviaron a la Universidad de Columbia de Nueva York, en donde se graduó de administrador de empresas.

Su deceso deja un vacío en quienes con inevitable necesidad lo consultaban sobre algún suceso histórico. Por supuesto, quienes más acudían en su auxilio eran los reporteros -viejos y nuevos- a quienes él atendía con envidiable paciencia. Sus hijos heredaron del viejo Tonino ese don de gente, la sencillez y el deseo permanente de ayudar al prójimo con una sensibilidad legítima y sin interés alguno. Es algo que, por fortuna, llevan sus genes para siempre y, por gracia de la naturaleza, pasará a sus nietos y a sus próximas generaciones.

La misa de cenizas del viejo Tonino será este martes a las cuatro de la tarde en la legendaria iglesia barranquillera de la Inmaculada Concepción.

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El viejo Tonino, con dos de sus hijos, Antonio y  Gian Piero.

Santo y Seña

En la que fue su última columna – publicada en el diario barranquillero El Heraldo este viernes primero de junio- se aprecia la manera magnífica en que Antonio Celia Cozzarelli mezclaba los recuerdos del ayer, con un humor difícil de imitar:

El carro fantasma de Coltejer era un vehículo que recorría ciertos sectores de la ciudad, en horas de la noche, deteniéndose en alguna casa seleccionada al azar. Al tocar la puerta y decir la frase: “Coltejer toca a su puerta”, quien recibía la visita debía responder con el santo y seña, que se difundía por una de las emisoras locales. Esta original forma de hacer publicidad tenía gran acogida, pues quienes atinaban a dar el santo y seña correcto se hacían merecedores a muy buenos premios.

En esa época, este programa, uno de los favoritos, mantenía al oyente pegado al receptor, para así conocer el santo y seña. Recordamos muy bien la cuña cantada que utilizaba la empresa, pues adquirió gran popularidad. Decía: “Coltejer es el primer nombre en textiles, y produce para usted mejores driles. Dril Armada dura más, y no se acaba jamás, úselo y verá que sí es superior. La coleta Margarita, de Coltejer la más bonita, y para usted caballero, el dril Armada es el primero”.

Se popularizó de tal manera, que decir: “¿conoces el santo y seña?” era común en cualquier conversación entre amigos. Fue así como en una ocasión, estando una señorita en posición de agachada, un joven, ante tan imponente espectáculo, le dio un par de palmadas en aquellas partes, diciéndole: “Coltejer toca a su puerta”. La reacción de la muchacha no se dejó esperar, y propinándole una fuerte cachetada, le dijo iracunda: “¡atrevido…vaya a tocar a su madre!”. El joven, medio aturdido, le reviró diciendo: “Lo lamento, ha perdido usted el premio, ¡ese no es el santo y seña!”.

antonioacelia32@hotmail.com

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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