Reforma pensional

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Ayer, como hoy, a las élites financieras de Colombia solo les interesa que las pensiones de millones de colombianos les llenen su bolsillo.

Por Jorge Guebely

La bomba pensional constituye otro cuento maquiavélico de los capitales financieros del país. Otro invento inmoral para administrar bancariamente los ahorros económicos de los trabajadores colombianos. Ardid financiero –principalmente de Porvenir, grupo Aval,  y Protección, del sindicato Antioqueño- que usufructúan más del 80% de los fondos pensionales privados. Publicidad urdida por los sindicatos empresariales –Anif, Asobancaria, Fedesarrollo y Fasecolda-, en connivencia con políticos anuentes.

Cuento inmoral para privatizar Colpensiones. Para eliminar el régimen público e imponer el privado que es más un fondo de inversiones y menos un fondo de pensiones.

Esgrimen los mismos argumentos fracasados con los que crearon los fondos privados de pensiones. En vez de reducir el déficit fiscal, lo aumentaron. Sólo hubo crecimiento económico para las élites financieras. El aumento del ahorro nacional sólo benefició a las mismas élites. Sólo ellas ampliaron su mercado.

Ayer como hoy, sólo interesa el bienestar económico de las élites financieras. Por ellos, la afirmación de Hobbes sigue viva y avergüenza al género humano: “El hombre es un lobo para el hombre”.

Historieta perversa que pasa por una reforma laboral. Libreto en el que está comprometido el ministro de hacienda por ser exigencia de la OCDE y del FMI. Reforma tan torcida como la reforma pensional. Pretende bajar el salario mínimo con la promesa de subir el empleo formal, aumentar el empleo formal para aumentar las cotizaciones al sistema pensional privado, reducir el salario mínimo para reducir el monto pensional, y reducir el monto pensional para evitar la bomba pensional. Macabra versión del cuento La lechera, apta sólo para estúpidos.

Libreto menos inmoral fue el de Nicaragua. El dictador Ortega únicamente proponía aumentar la cotización, al régimen pensional público, del 25% al 29%. Aumento sufragado por el empleado y por el empleador. Sin embargo, las calles se llenaron de indignación. Hoy, varios miles de personas piden su dimisión. Los pueblos van comprendiendo que lo mismo es un dictador que un demócrata, de derecha o de izquierda. Todos están sometidos a obediencias internacionales.

Por el mismo libreto inmoral, millones de chilenos recorrieron recientemente las calles de las principales ciudades para exigir el fin del sistema privado de pensiones. El mismo régimen creado por Pinochet bajo los auspicios del neoliberalismo. El que se implementó en toda la región suramericana, incluyendo en la democrática Colombia. El que puede indignar a los colombianos si las élites y sus políticos se siguen comportando como lobos insaciables. Razón puede tener el escritor Pérez-Reverte cuando afirma: “Ante una infamia, es vil guardar silencio”.

jguebelyo@gmail.com

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Jorge Guebely

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