Moral de la mentira

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Las mentiras de los candidatos en Colombia son copia barata de las que acaban con pueblos enteros como Siria, Irak, Afganistán…

Por Jorge Guebely – El comentario de Elías

Mentir para ganar dividendos corresponde a uno de los más afrentosos mandamientos de las élites económicas internacionales capitalistas. Mintieron cuando invadieron a Irak y a Libia. Mintieron por el botín de los recursos petroleros y gasíferos. Mintieron como mienten hoy para bombardear la Siria de Bashar Al-Asad y por los mismos infames motivos.

Mienten cuando utilizan países o políticos mundiales como mampara, para camuflarse detrás de ellos. Lo mismo Rusia que Estados Unidos, Putin que Trump. Ambos actúan como maniquíes internacionales, cartas visibles de jugadores invisibles. Políticos exitosos por interpretar bien el libreto de los poderosos. Trump y Putin, las dos copas de un mismo sostén femenino. Uno, de la teta izquierda y, otro, de la teta derecha.

Mienten siempre de la misma manera y con la misma perversidad: con desprecio por la vida de los pueblos. El destino de Bashar al-Asad será semejante al de Husein o al de Gadafi. Lo esperan la destitución, las rejas, el montaje de algún juicio, el escarnio universal y, tal vez, la desaparición de su cadáver. Mienten y sus mentiras son inmorales y criminales. Y seguirán mintiendo infamemente mientras existan ingenuos oídos que crean sus mentiras. “Si me engañas una vez, tuya es la culpa; si me engañas dos veces, la culpa es mía”, afirmaba Anaxágoras.

Mentirán con el nuevo mandatario que impondrán en Siria. Un muñeco obediente. Surgirá con la anuencia de las élites económicas que sostienen a Trump y a Putin. Y con el beneplácito de las elites que usufructúan el petróleo y las finanzas. Los dueños del sistema bancario mundial.

Mienten desde el lenguaje. Llaman terroristas en Occidente a los que en Siria consideran rebeldes o patriotas dispuestos a morir por la democracia liberal. Pavoroso ejército armado con recursos de países occidentales. Aterradora milicia de mercenarios, de criminales surgidos de las cárceles, enfermos mentales que degüellan diariamente por placer bélico. Poco les importan las cifras escandalosas de la guerra: más de 500 mil personas asesinadas: ancianos, adultos y niños. No les interesa la vida de los sirios, sino el petróleo y el gas de Siria.

Y también les importa la guerra, el negocio de las armas los enriquecen mientras se destruyen los pueblos entre sí. Y la destrucción de las ciudades que los enriquecerá en el momento de la reconstrucción. Y los políticos sumisos o aliados, dispuestos al progreso con enormes empréstitos, el negocio de las élites financieras. Parodiando a Galeano: en la civilización capitalista, mentir para esquilmar es más importante que la vida.

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Jorge Guebely

1 comentario

  1. Excelente
    Esa. Es. La Realidad que el mundo ni quiere entender, y las Élites quieren mantener en la mentira…