Criterios y Principios

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Hoy nos encontramos en plena campaña política tanto para la Presidencia de la República como para la Alcaldía Distrital de Cartagena.

Por: Padre Rafael Castillo Torres

Padre Rafael Castillo Torres

Padre Rafael Castillo Torres

La polarización sigue siendo la constante, los anuncios aumentan, las propagandas crecen y las redes sociales se incendian solas.

No siempre es fácil conocer las propuestas e intenciones reales de los candidatos por más foros y debates que se hagan. Las encuestas no nos dan certezas y últimamente no les ha ido muy bien. Algunas son engañosas y otras son falsas. A la confusión de ideas normalmente le sigue la proliferación de ladrones. Por eso, es importante estar alerta para conocer a fondo quiénes son los candidatos a la Alcaldía y a la Presidencia de la República y por qué se nos representan.

Si bien como Iglesia católica, reconocemos y valoramos la autonomía propia de cada partido en sus decisiones políticas, queremos dejar muy en claro que quien ha hecho una opción radical por el Dios de la vida no puede apoyar un partido que no respeta el derecho a la vida.

De esta opción por el Dios de la vida se deriva, para el cristiano, una opción fundamental por la dignidad de cada persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios. Por tanto el reconocimiento de los derechos humanos, principio fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia,  será un criterio imprescindible para el discernimiento, así como el respeto por los derechos individuales y la promoción de los derechos sociales y económicos, como el derecho a la salud, vivienda y trabajo.

caricatura_2_de_julioDe esas dos opciones anteriores, se deriva un tercer criterio, que es la opción preferencial por los pobres. Para un cristiano, la solidaridad y la justicia no pueden ser dejadas de lado al discernir en el orden político. La historia de salvación es la manifestación de la ternura de Dios por los más débiles. Él mismo toma su defensa y los ama. Además, no es posible construir una sociedad con justicia para todos sin prestar una atención especial por los derechos de los excluidos y desheredados. (Lc 4,18-19).

Estas tres opciones han de ser inspiración permanente del quehacer del cristiano en política y, a la vez, discernimiento constante para las decisiones que cada quien deba tomar. Si bien es evidente que cada cristiano asuma su responsabilidad propia en política, también es evidente que sólo participará en aquellos partidos que promuevan el bien común en un ambiente de justicia y libertad para todos.

Como cristianos no debemos apoyar partidos y proyectos políticos que funcionan solo al servicio de los intereses del poder económico y en detrimento de la vida y de los derechos humanos, lo que los hace ineficaces para impulsar el bien común. Recordemos que participar en política para un cristiano es, en primer lugar, una responsabilidad ética, y como tal es parte de su respuesta personal al llamado de Dios.

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