El negocio electoral

1217

El voto de un rico por un candidato de la élite, perpetúa su riqueza. El voto de un pobre por un candidato de la élite, perpetúa su pobreza material y humana.

Por Jorge Guebely

Una república tercermundista no es más que una finca mayor usufructuada por una élite económica nacional al servicio de otra internacional. Según Marx: “El ejecutivo del Estado moderno –República- no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía”. Es un engendro moderno de la revolución francesa para que comerciantes e industriales, liberales y conservadores, direccionen sus negocios y legalicen sus crímenes comerciales, estilo actual masacre de Avianca. Sólo los nuevos aristócratas del mercado tienen Estados. Los demás, hacemos parte de la inmensa peonada.

Finca mayor donde los propietarios utilizan políticos y militares, mayordomos de la modernidad, para proteger sus negocios, sus riquezas. Los que, por las armas o las leyes, perpetúan el inhumano ‘statu quo’ liberal-conservador. “La guerra es la continuación de la política por otros medios”, escribió Clausewitz. Lo mismo un político civil que uno uniformado.

Nada distinto a un negocio es la democracia liberal y sus elecciones. Negociantes, sus políticos; y negocio, sus colectividades políticas. Y si la política de hoy carece de trascendencia humana, si es cuestión de acumulación para los ricos y de estómago para los pobres, entonces votemos con los criterios de la democracia liberal: por negocio. Quizás, en el futuro, lo hagamos por la dignidad humana.

Las élites que voten por las élites. El Dr. José Félix Lafaurie, terrateniente clásico, que vote por el Centro Democrático. Aplausos. Y el Dr. Luis Carlos Sarmiento, financista clásico, que vote por Cambio Radical. Aplausos. Los otros que voten por los otros. Aplausos. Abundan los candidatos en la coalición Fajardo-López-Robledo, y en la de Petro-Caicedo, y en la de De la Calle-Clara López. Candidatos tienen la Farc, y las colectividades indigenistas regionales, y los afrodescendientes.

Votar por negocio, porque la élite vota por negocio. El voto de un rico por un candidato de la élite, perpetúa su riqueza. El voto de un pobre por un candidato de la élite, perpetúa su pobreza material y humana. Y la miseria de un pobre no delibera, simplemente obedece o se vende. “Una nación –según Octavio Paz- sin elecciones libres es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos. Y hace 200 años que los otros colombianos carecen de voz, de ojos y de brazos.

jguebelyo@gmail.com

Agenda: Votaré por la Coalición Colombia. Por sus candidatos, Angélica Lozano o Jorge Robledo, quienes saben hacer control político desde el Congreso. Por Fajardo que supera las trampas de las polarizaciones. Por Claudia López que es capaz de enrostrar las mentiras a las élites políticas.

Compartir.

Acerca del Autor

Jorge Guebely

Los comentarios están cerrados