Barranquilla: nuestra cueva de Platón

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Si alguien logra salir y ve un mundo distinto al que nos cuentan, le dirán que está loco, que es un crítico sin remedio que no se contenta con nada.

Por Jairo Parada

Famosa es la metáfora que relata Platón en el libro VII de la República, referido a los diálogos entre Sócrates y Glauco. En una caverna se encuentran hombres encerrados, con cadenas al cuello y en las piernas, desde su infancia, quienes solo miran los reflejos del movimiento de hombres y cosas detrás de ellos, provenientes de un fuego, en forma tal que solo ven los reflejos. Sin duda, con el tiempo, reducen la realidad a esas sombras que observan. Si alguien logra salir de la caverna, por la escasa abertura que hay hacia la luz del sol, y encuentra un mundo distinto y brillante, al regresar, los hombres no le creerán, dirán que está loco.

Algo similar ocurre con los barranquilleros. Nos creemos el mejor vividero del mundo, y pensamos que nuestro progreso en los últimos 10 años ha sido fantástico, además de ser la sede de los mejores carnavales del universo. Al que opine algo diferente, se le dirá que es un critico sin remedio y ave de mal agüero. Nos volvemos una ciudad unidimensional donde la crítica muy poco está permitida.

Nadie parece darse cuenta que el poder político y económico en esta ciudad está exageradamente concentrado. Hasta en lo deportivo y lo cultural, la hegemonía es plena si se reduce lo cultural al Carnaval. Las recientes elecciones así lo demuestran. El poder económico se ha traducido en una hegemonía política, y esta a su vez refuerza el poder económico. ¿Tendrá fin este proceso de causación circular acumulativa? ¿Se romperá por algún lado?  Es más, extrañamente, hasta los recibos del predial, cuyo descuento vence el 30 de marzo, se demoraron misteriosamente en su reparto para no perder a los votantes entusiastas de los estratos medios y altos, y poder obtener la avalancha de curules. Los viejos grupos apenas medio conservaron sus posiciones, debilitándose.

A pesar del progreso evidente de la ciudad, hay motivos, sin embargo, para estar preocupados.  La construcción sigue alicaída en los estratos altos y edificios con oficinas vacías cunden por la ciudad. El último informe de Barranquilla Cómo Vamos nos deja noticias preocupantes. El número de hogares que consideran que su situación ha empeorado económicamente ya empezó a ascender a un 17%, así como el número de personas que se consideran pobres (un 17%). Un 46% dice que no es fácil encontrar trabajo y un 16% dice que no puede tener sus tres comidas diarias. La mayoría dice estar satisfecha con los servicios de educación, lo cual se reconoce, aun con los descalabros penosos ocurridos en Uniautónoma, dos veces saqueada.  En esta cueva de Platón la gente se contenta con poco, está feliz, y piensa que su sistema de salud es el mejor del mundo, aunque ya empezaron los problemas con la nueva concesión. La inseguridad en los barrios sigue empeorando, agobiados por atracos, pandillas y drogas. Un 29% se siente inseguro en la ciudad. Ya un 24% piensa que las cosas van en la ciudad por mal camino, aunque el 89% está satisfecho de vivir en la pignorada ciudad, como pasa en la cueva de Platón.

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