Venezuela, una estrategia política

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Es fácil y efectivo jugar con el miedo, pero es lo más bajo que puede caer un político.

Por Gabriel Moncada Figueroa

Desde el inicio, el homo sapiens ha elegido a sus gobernantes por dos cosas principales: su inteligencia y su fuerza, las dos en efecto útiles para mitigar el miedo, miedo que por ese entonces generaban los animales salvajes, que ponían en riesgo la vida de sus familias y su alimento. Pero eso no ha cambiado mucho en 130.000 años.

El tiempo ha pasado, pero la esencia es la misma: mantener a salvo la tribu. Hoy en día los líderes políticos de Colombia han caído en la mala práctica de mostrar quién es el mejor o el peor, para ello la primera arma es acusar las malas gestiones de anteriores gobiernos de sus opositores, ya sea en el campo económico, seguridad y hasta el filosófico.

Para ello no solo les ha bastado la inmensa cantidad de ejemplos que encontramos en el país, si no que ahora se han remitido al vecino Venezuela, que por sus mafias económicas y políticas tienen a la mayoría de sus ciudadanos en condiciones desfavorables en materia de abastecimiento de los recursos básicos como son el aceite, arroz, carne, granos e implementos de aseo personal y para los industriales escasez de materias primas.

Foto Juan Barreto (AFP)

Foto Juan Barreto (AFP)

Claramente este escenario de escasez genera inmediatamente rechazo natural, porque como habíamos dicho anteriormente esto genera un miedo, y no cualquier miedo, sino un miedo que saben vender muy bien los norteamericanos, el miedo apocalíptico, y ese es precisamente el miedo que están usando varios políticos como argumento contra sus opositores.

De esta manera sus errores pasados parecen un juego de niños contra este posible futuro. El quid de la cuestión es que no se está abordando el panorama general, para que se empiece a pensar cómo Colombia puede ser un país más competitivo, en el que falta mucho por hacer en todos los campos, y por esto debería no haber ni un solo desempleado y no deberíamos tener esas tasas alarmantes de pobreza. Como así lo expreso el profesor e investigador Jair Vega en uno de sus tuit:

A los políticos les falta muchas características para ser realmente líderes, pero una que sin duda reina por su ausencia es la de la colaboración, en los proyectos que lideran usan la gran mayoría de tiempo en defenderse de los ataques de los otros, imaginen si ese tiempo fuese invertido en crear soluciones de gran impacto trabajando en equipo. Y lo peor del caso es que lo podemos lograr, puesto tenemos mentes brillantes por donde miremos, solo nos falta creer más en nosotros y dejar de mirar al vecino.

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