Trump dice que es un sabio; sus detractores aseguran que está loco

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“Yo pasé de ser un muy exitoso empresario, a una gran estrella de televisión a presidente de EU. Creo que esto se calificaría no como inteligente, sino como genio”, afirma en Twitter. 

Cortesía ElPaís/América/Univisión/Fotos Reuters/AFP/EFE

 

 

Los límites de Donald Trump aún son un misterio. Excesivo, furibundo, mentiroso, ignorante… loscalificativos que le dedican sus enemigos se han multiplicado desde que se presentó en campaña y en los últimos meses han derivado en uno especialmente venenoso para un presidente de EEUU: desequilibrado mental. Una acusación que ha cobrado fuerza esta semana tras la publicación de un demoledor retrato de la Casa Blancay que ha llevado al propio Trump a declarar muy a su modo que, lejos de estar incapacitado para el mando, es “un genio”.

La contestación llegó en una floreada serie de tuits mañaneros emitidos desde su retiro de Camp David. En ellos se ofrece un buen perfil de su personalidad. “Ahora que se ha demostrado que la trama rusa, después de un año de intenso escrutinio, es una total falsedad, los demócratas y sus perros falderos, los grandes medios mentirosos, han recuperado el viejo juego que aplicaron a Ronald Reagan y han empezado a gritar sobre mi estabilidad mental e inteligencia. Lo cierto es que a lo largo de mi vida, mis dos grandes bienes han sido la estabilidad mental y ser realmente inteligente. La Deshonesta Hillary también jugó fuerte a estas dos cartas y, como todo el mundo sabe, acabó quemada. Yo pasé de ser un muy exitoso empresario a una gran estrella de televisión a presidente de Estados Unidos (al primer intento). Creo que esto se calificaría no como inteligente, sino como genio… y un genio muy estable”

Por primera vez desde que asumió su mandato, el presidente y su familia viajaron a la tradicional casa de retiro que desde 1942 ha acogido a los presidentes de Estados Unidos. Sin embargo, nadie olvida que alguna vez como candidato Trump aseguró que en esa hacienda solo podía soportarse por 30 minutos.

Melanie y Trump

Melanie camina detrás de su esposo Donald Trump, en la primera visita de la familia presidencial estadinense a Camp David.

Camp David ha sido desde 1942 una de las residencias de retiro de los presidentes de los Estados Unidos. Sin embargo, Trump aún siendo candidato tenía muy claro que esa vieja instalación de la Naval, construida en 1938, no era justamente su idea de una casa de descanso. “Camp David es muy rústica, es linda, y quizás te pueda gustar, pero ¿sabes por cuánto tiempo te puede gustar?, por 30 minutos”, dijo con cierto desdén.

Este fin de semana, por primera vez desde que se posesionó como presidente, Trump y su familia viajaron a la casa que solo hasta 1942 empezó a ser usada por los mandatarios de la nación, una vez que Franklin D. Roosevelt buscó un lugar para refugiarse del bochornoso clima de Washintong. Un lugar que, a pesar del menosprecio de Trump, en su momento acogió a Winston Churchill y fue recinto de bodas de Dorothy, la hija de George H.W.

Después de las críticas que levantó la insistencia del mandatario por fugarse de la Casa Blanca cada vez que podía a Mar-a-Lago, – una que para abril hacía que los medios contabilizaran más de 23 días gastados en Florida-, parece que la familia presidencial, por fin reunida desde hace una semana , ha decido encajar en los roles y los destinos más tradicionales de los habitantes de la Casa Blanca.

Mientras el presidente Trump desistió de su corbata y aterrizó con ella en la mano, Melania volvió a hacer uso de sus bailarinas planas que le han representado tantos halagos y llevó un vestido de la diseñadora Gabriel Hearts que se consigue por 1,496 dólares. También, dejó ver los costosos baúles con los que viaja. Barron, por su parte, decidió ir de fin de semana, con un atuendo deportivo.

 

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