Sedición al mediodía

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Un poema dedicado a las cosas normales.

Por: Sayd Peñaranda.

“Pero… ¿sí es juguito de corozo corozo
es agua de corozo?”, pregunta el chofer.
Y se toma su juguito de corozo corozo
o su agüita de corozo.
Tan roja;
rojo Iskra.
Y rojo es el harapo con que limpia su palanca de cambios;
la gorrita que lo protege de las porras solares,
también.
Un rojo Viet Cong.
Porque su oficio es revolución;
la vida -¿mediocre?-
de quien se rehusa a acumular
y a enajenarse.
Y se la pasa así.
Feliz.
Tomando su juguito
o su agüita de corozo.
Y yo lo veo…
Tranquilo;
pensando en lo poético
que es pasarse los días
manejando un bus
empapado en sudor y
tomando juguito (?).

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