Feminismo machista

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Nos rebajamos a seres con sexualidad diferente, pero con espiritualidad unívoca. El mismo sistema cultural de libertad entre esclavos.

Por Jorge Guebely

El feminismo de hoy corresponde a otra estrategia más de las élites poderosas para dominar mejor la especie. Vieja maniobra de dividir para reinar, perverso truco de alentar libertades para esclavizar. El mismo mecanismo de Bush –hijo- en Irak: Liberarla de Hussein para someterla y esquilmarle el petróleo.

Machismo y feminismo, una misma desnaturalización del ser humano con fines políticos y económicos. Fuerza bruta que falsea a hombres y mujeres. Glorificación del músculo donde el más fuerte demuele al más débil: el hombre debe doblegar a la mujer, el profesor al estudiante, el jefe al subalterno, el rico al pobre, el blanco al negro, el europeo al indígena, el imperio a la colonia… Cultura inhumana, de apología y sumisión, de rodillas y fuetes.

Promueven la división en la fuerza bruta para preservar o ganar nuevos privilegios. Consejo de Maquiavelo: “Los hombres ofenden al que aman y celebran al que temen”. Psicología instaurada con el surgimiento de la propiedad privada, aparición de poderosos y débiles. Antiguas sociedades jerarquizadas; hoy, más sólidas que antes. Estados verticales a través de oficinas y leyes, de militares y políticos. Todo se mueve con la energía de la fuerza bruta. Sólo sobrevive exitosamente el sometido, quien no perturbe a los superiores. El otro, corre el riesgo de ser declarado delincuente, anormal, un perfectamente ‘desaparecible’.

Ningún horizonte humano a la vista. Nada que conduzca a lo verdadero masculino y a lo verdadero femenino, al Eterno Femenino según Goethe. Nos hemos estancado en la brutalidad que no es masculina ni femenina, sino falsificación esencial. Casi nadie se ocupa de ser un ser humano. Sólo nos interesa ser más fuerte que el otro para masacrarlo. Nos cobijamos con el más fuerte para escupir al más débil. Seguimos siendo el “hombre unidimensional”, según Marcuse. El orangután que aúlla y pela dientes, humanamente menor a la bestia original.

Nos rebajamos a seres con sexualidad diferente, pero con espiritualidad unívoca. ¿Acaso diferenciamos entre los comportamientos psicológicos de La Gata y los del senador Uribe? ¿Entre Oneída Pinto y Kiko Gómez? ¿Entre Donald Trump y Hillary Clinton? ¿Entre Ronald Reagan y Margaret Thatcher? ¿Acaso la reina Isabel de Inglaterra difiere del poderoso Putin de Rusia? Todos ellos unidimensionales, fuerza bruta, músculos del mismo sistema cultural de dominados y dominantes.

Según Máximo Gorki: “Un hombre nace biológicamente para nacer humanamente”. Y la confrontación entre machistas y feministas nos retrasa ese nacimiento. Ellas y nosotros somos víctimas de los mismos poderes económicos y políticos. Víctimas y con escasas perspectivas de humanismo.

jguebelyo@gmail.com

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Jorge Guebely

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