Steve Jobs y el arte de vender

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Este líder ha marcado una era antes y después de como vemos la tecnología.

Por Gabriel Moncada F.

Este artículo nace inspirado de un documental que no he visto por completo, pero su introducción hace una pregunta trascendental ¿por qué miles o tal vez millones de personas en el mundo querían a Jobs, sabiendo incluso que era despiadado, intratable y narcisista? El documental lo pueden encontrar en Netflix y se llama Steve Jobs: El hombre detrás de una Mac.

Apple, como muchos saben, comenzó por una oportunidad que Steve vio, la cual era vender en un solo producto las piezas de un computador, porque en aquella época se vendían por separado y el usuario debía integrarlas, por lo que el segmento de mercado era muy reducido. Irónicamente sin saber cómo unir esas partes en lo teórico y en lo técnico, Steve tenía la visión de cómo armar eso para que fuese un producto de necesidad en el mercado. Ese era Steve Jobs, nada más y nada menos, un visionario que tenía ese don para que sus creaciones fueran amadas.

La manzana mordida llegó a ser mundialmente reconocida por un producto distinto a sus computadores que en ese momento fue estrella: el iPod.

Este producto empezó a cambiar la manera en la que almacenamos, distribuimos, compramos y usamos los datos, datos que se transforman en miles de canciones.

Pero lógicamente el iPod no se hubiese hecho tan popular gracias a la estrategia de marketing y el discurso que dio Steve Jobs ese día, porque no estaba vendiendo un producto, estaba vendiendo una filosofía, un estilo de vida, arte y la grandeza de la tecnología electrónica. He hizo algo que mi mamá me enseñó desde cuando yo era niño para que no se me olvidaran las lecciones de la escuela, y es a relacionar las cosas.

En la presentación el tamaño de ese primer iPod lo comparó con un mazo de cartas. ¿Por qué con un mazo de cartas? Porque casi todos hemos jugado cartas alguna vez y lo conocemos, enseguida nos conectamos y conectamos esos buenos momentos al jugar, en otras palabras Steve Jobs con saberlo o sin percatarse estaba usando un campo que ahora está cogiendo mucha popularidad y es el neuromarketing, que es básicamente vender los productos para que tu cerebro los prefiera por ciertos factores que están allí para hacerte sentir emociones particulares.

Esa estrategia de neuromarketing que Jobs aplicaba a sus presentaciones no eran lo único, porque un producto que no refleje el mensaje puede ser un arma de doble filo y esto Jobs lo entendía a la perfección y por eso sus productos reflejaban eso: perfección, amor por los detalles, no solo en el hardware, sino en su software.

Recuerdo la primera vez que vi un iPhone por el periódico, la verdad no sabía que era, pensaba que se trataba de una brújula avanzada, pensada para científicos y lo pensaba porque el nombre de una de sus aplicaciones se llama: Safari (explorador de internet) y también porque en ningún lado de la portada decía celular. Cuando leí que se trataba de un celular, siendo un niño lo quería comprar, si no mal recuerdo porque sentía que con ese celular me estaba invitando a explorar el mundo.

Apple siendo hoy en día una de las más grandes compañías tecnológicas en el mundo sabe que lo que no puede perder es ese toque humano que Steve transmitía, porque al final de esta historia eso es lo que más vende. La enseñanza de todo esto es que sin importar lo que vendamos no dejemos de vender experiencias, experiencias que con un producto lleno de amor puede darte muchos beneficios.

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Acerca del Autor

Gabriel Moncada Figueroa

Freelance Ingeniero Industrial trabajando con @lachacharaco. Apasionado por el Marketing y el mejoramiento de las empresas. Twitter: G9MF

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