¡Nos estamos matando!

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La Fiscalía General de la Nación dio a conocer esta semana las estadísticas sobre homicidios en Colombia, entre enero y octubre del presente año.

Por: Victor Herrera

Victor Herrera Michel

Victor Herrera Michel

En resumen, si bien las muertes violentas han disminuido levemente en comparación con el año anterior, éstas se han concentrado en ciertas regiones.

En efecto, el informe de la Fiscalía revela en primer lugar que este año el número de asesinatos en el periodo mencionado alcanza la cifra de 8.924, mientras que para el año anterior era de 9.383. Es decir, una disminución de apenas el 4,9%. Así mismo, que el 50% de estos homicidios han ocurrido en solo 27 de los 1.122 municipios del país.

Infortunadamente, Barranquilla aparece entre los primeros lugares de las ciudades en donde más muertes violentas se han cometido. Es así como Cali aflora como la primera urbe del país en donde más homicidios ocurren, seguida de Bogotá y Medellín y en el cuarto lugar nacional esta nuestra ciudad, a  la que le siguen Cúcuta y Cartagena.

Concluye además este censo delictivo del ente fiscalizador en que el 38% de los homicidios ocurrió bajo la modalidad del sicariato, el 16% como resultado de las riñas y un 6% durante un atraco.

Y en este punto es donde se deben prender las alarmas en el caso de Barranquilla. En nuestra ciudad, al contrario de lo que sucede en el resto del país, las muertes violentas como consecuencia de las  riñas han ido incrementándose de manera muy preocupante, mientras que, en contraste, los homicidios como producto del sicariato han disminuido.

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La cifra de delitos se incrementan en Barranquilla

Las cifras del Observatorio del Delito de la Sijin de la Policía Metropolitana registran que mientras los asesinatos como producto de actividades relacionadas con el sicariato (por el control de territorios para la distribución de la droga) alcanza este año la cifra de 109 homicidios, en el 2016 durante el mismo periodo (Enero -Octubre) ocurrieron 179, lo que significa una disminución del 40%.

Por el contrario, las muertes violentas como resultado de las riñas en este año 2017 alcanzan los 101 homicidios, mientras que en el año anterior eran de 61, lo que significa un incremento del 65%. Es decir en Barranquilla el número de muertes violentas por riñas está superando las ocasionadas por el sicariato.

Todo lo anterior traduce – para el caso de nuestra ciudad – que nos estamos matando, no como consecuencia de actividades ilegales, sino como resultado de la mala convivencia entre los ciudadanos,  de nuestra intolerancia, de nuestra violencia cotidiana y del consumo incontrolado del alcohol.

El Coronel Hugo Molano, comandante operativo de la Policía Metropolitana, declaró que la mayoría de las personas muertas en riñas “estaban ingiriendo bebidas embriagantes o estaban en un lugar en donde en su entorno se bebía…”.

La situación podría agravarse si tenemos en cuenta que en adelante vienen los meses en donde la ingesta de licor aumenta considerablemente por aquello de “Las 4 Fiestas” (Velitas, Navidad, Fin de año y Carnavales), como dice el título de la famosa canción del maestro Adolfo Echeverría.

Llama la atención también que en Barranquilla mientras el 77% de las víctimas de los asesinatos por la modalidad del sicariato presentan antecedentes judiciales (la mayoría por tráfico de estupefacientes, hurto o porte ilegal de armas) solo el 20% de las víctimas por riñas lo tiene. Es decir: el 80% de éstas últimas eran lo que se denomina “personas de bien”.

Conclusión: Nos estamos matando entre conocidos, amigos, compañeros, socios, vecinos, familiares, esposos, hermanos. ¡Nos estamos matando entre nosotros mismos!

@vherreram

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