Los medios tradicionales están aterrados

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Alvin Toffler se los advirtió desde hace 38 años, cuando predijo que estábamos a las puertas de la era del conocimiento y la revolución de las comunicaciones. ¡Ya llegó todo eso…y más! 

Por Rafael Sarmiento Coley

 

La gran industria de los medios tradicionales vive sus últimos días de gloria, como consecuencia del “Fin de la era Industrial”.

“Los medios (tradicionales) estamos reivindicando lo que creemos que hacemos bien”, sostiene el director de El Tiempo, Roberto Pombo,  en su conferencia internacional desde Bogotá, lo que refleja con toda claridad el terror que están sintiendo ante la llegada abrumadora de una información sin límites, ni control, por supuesto.

Eso, sin embargo, no es nada nuevo. Lo predijo el futurólogo estadounidense Alvin Toffler hace 38 años en ‘La Tercera ola’, el último libro de su trilogía sobre sus interpretaciones y predicciones del futuro. Ya ese futuro estalló en nuestras manos.

Ha llegado la hora de la muerte de la era industrial, y la actividad de los grandes medios tradicionales era claramente eso, una enorme y poderosa industria con una influencia descomunal en el rumbo de las sociedades del mundo, tal como con tanta perfección lo describió Orson Welles en la película ‘Citizen Kane’ (El ciudadano Kane), desde hace más de medio siglo.

¿O qué tal el poder omnímodo de ‘Artemio Cruz’ quien  aún pudriéndose por dentro por un cáncer en el hígado era capaz de dictar títulos y noticias mentirosas contra sus rivales políticos, o hacer publicar en las páginas sociales de sus diarios fotos de las amantes de sus contradictores en los negocios? Por lo menos eso es lo que nos describe el meticuloso escritor mexicano Carlos Fuentes.

Está pasando lo mismo

3 25 marzo protesta de periodistas

Ya los periodistas empleados de los medios tradicionales han perdido hasta la fuerza de protestar por los maltratos en el cubrimiento de las noticias.

Ya antes se había pasado del poder silencioso de los granjeros, el de las sotanas desde los púlpitos politizados, el de la industria explotadora de la música.

Toffler dijo que, cuando desapareciera la era industrial, habría una enorme revolución mediática. ¡La estamos viviendo! Nos guste o no, hay una sobresaturación de información en el ciberespacio. Noticias al instante. Noticias falsas. Noticias verdaderas.

Vergonzantes campañas de desprestigio entre los políticos de turno con calumnias e injurias de parte y parte sin sonrojarse. Nadie controla dichos desmanes mediáticos de gentes en apariencia decentes y educadas como Álvaro Uribe Vélez, Paloma Valencia, Claudia López, El Pirri, y el Pitirri y todos los ‘irris’. Ya no hay recato alguno para soltar una palabrota destinada a la cara del adversario. Como diría el colega Juancho Gossain  “¿Qué es eso? ¡Ave María Purísima, que Dios nos coja confesados”.

Los medios tradicionales están perdiendo la batalla porque el periodismo digital es independiente. Dice lo que siente y lo que piensa, aunque casi siempre lo diga mal. Aunque casi nunca tenga escrúpulos. Ni se mida en las consecuencias graves de lo que dice. Pero lo dice. Y mal que bien está ejerciendo a su libre albedrío el sagrado derecho constitucional de la libertad de prensa.

Esa es otra cosa

Lo malo de ese dique sin control que se vive en el periodismo digital es que no hay forma de regularlo. De meterlo en cintura. Es libre y desbocado como caballo silvestre. ¿Qué es necesario educar, formar, darle las mínimas reglas a los nuevos periodistas cibernautas? Esa es otra cosa. Y consideramos que será bastante difícil meter en cintura a ese caballo brincón.

Y los dueños de la tembleque industria de los medios tradicionales saben cuál es el próximo paso que tienen que dar. Pero les duele darlo. Como les ha dolido siempre.

Ese paso es recurrir a magníficos periodistas con excelentes salarios y plenas libertades para hacer lo que saben hacer bien: periodismo puro y duro.

El otro aspecto es que los medios tradicionales nunca se detuvieron a mirarse la cara en el espejo para descubrir que  desde hace años se volvieron -¡todos, sin excepción! – medios regionales. Unos localistas. Otros centralistas. Las noticias de los medios capitalinos eran las de la capital. Y punto.  La periferia aparecía con una noticia en primera página cuando por allá y una mina de oro de Nechí, Antioquia, explotó con una carga de dinamita dejando 50 mineros muertos.

De resto, nada de noticias de Plato. De El Banco. Ni siquiera de las ciudades capitales, si no eran noticias de enfrentamientos entre pandillas juveniles con 20 muertos o la captura de uno de los capos más buscados en el país. Es que ya ni las protestas de los propios periodistas empleados de los medios tradicionales tienen importancia para la gran prensa. “Eso no vende”, dicen.

2 1 nov sonda cassini

La sonda Cassini, que durante 20 años estuvo en el espacio y alcanzó a recoger “ruidos extraños”.

Los nuevos dueños del poder mediático no saben si eso “vende” o “no vende”. Lo publican. Punto. Aunque los dueños de la gran industria del periodismo no lo crean, en el periodismo del ciberespacio existen los nuevos ‘Juancho Polo Valencia’ que andan buscando su ‘Lucero espiritual’ y para ellos sí es noticia que se estén escuchando ruidos de voces como de otros planetas. Y le dan plena validez porque han encontrado en internet que el 15 de septiembre se destruyó la Sonda Cassini, que a lo largo de los últimos 20 años recopiló datos tan importantes como la posible habitabilidad de dos de las lunas de Saturno, Encélado y Titán, según informa la Nasa. No nos sorprenda que un día de estos un colega inquieto de estos de la nueva era del periodismo mediático se conecte con uno de esos habitantes extraplanetarios.

Ya lo sabían

En el foro ‘Noticias falsas: el gran reto del periodismo actual’, organizado en Bogotá por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Pombo aclara que no es un acto de “arrogancia” que hoy los medios tradicionales debatan sobre el manejo de la información en el país.

Piensa él que “las plataformas digitales han producido una gran “estrategia” para poder construir “contenidos mentirosos” que son “rentables para quien los hace”.
El interesante evento se realizó este miércoles en la mañana con directores de medios nacionales e internacionales, que reflexionaron sobre el fenómeno de las noticias falsas, que se está discutiendo en todo el mundo. El encuentro fue promovido por El Tiempo Casa Editorial, Publicaciones Semana, Caracol Televisión, El Espectador, Blu Radio y La W.

“Los medios estamos unidos porque estamos reivindicando lo que creemos que hacemos, y creemos que hacemos bien”, insistió Pombo,

Entre los asistentes estaban el británico Stephen Pritchard, expresidente de la organización de defensores del televidente Ombudsman y editor en ‘The Observer’; Edward Schummacher-Matos, profesor y director de Edward R.Murrow for a Digital World en Fletcher School of Law and Diplomacy de Tufts University; Susan King, decana de la Escuela de Medios y Periodismo de la Universidad de Carolina del Norte, y Christopher Isham, vicepresidente en CBS, jefe en el Washington Bureau, VP a cargo de cobertura política y elecciones en CBS News.

La influencia de las redes sociales en procesos como  la elección de Trump y el ‘brexit’

Grandes decisiones, como la elección del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el ‘Brexit’, fueron algunos de los puntos que se analizaron durante el encuentro.

Los analistas concluyeron que entre los grandes retos que tiene el periodismo actual están el desarrollo de contenidos en las redes sociales y la crisis de los medios de comunicación.

“Las redes sociales son una de las mejores creaciones, pero también nos están desafiando porque llegan en medio de una crisis de los medios”, afirmó Susan King, decana de la Escuela de Medios y Periodismo de la Universidad de Carolina del Norte.

De acuerdo con Christopher Isham, vicepresidente en CBS y jefe en el Washington Bureau, “las redes sociales están entregando cada vez más noticias generando la polarización”. Además, estos medios están en la capacidad de leer los contenidos que cada persona está buscando por lo que “rara vez vamos a recibir artículos que van en contravía de nuestra referencia”, afirmó Isham.

Para él también se debe hacer un gran esfuerzo para mejorar las encuestas y mediciones de opinión pues al compararlas no arrojan resultados claros.

Stephen Pritchard, expresidente de la organización de defensores del televidente Ombudsman y editor en ‘The Observer’,  aseveró que otro de los grandes retos es la difícil situación económica que afrontan los medios, pues en el caso del ‘Brexit’, “nuestros periodistas apoyaban a Europa pero no teníamos recursos para ir a la zona rural y escuchar a la gente”.

Y agregó que muchas veces resulta más sencillo hacer la labor desde el escritorio, pero se deben verificar las fuentes.

“Jamás nos imaginamos que Trump ganara las elecciones ni que Brexit ganaría”, concluyó Pritchard.

Los medios deben conectarse con el público

Edward Schummacher, profesor y director de Edward R.Murrow for a Digital World en Fletcher School of Law and Diplomacy de Tufts University, comenzó por hablar de la caída de la confianza de la ciudadanía en los medios de comunicación.

Dijo que esto se debe a que la ética ha obstaculizado nuestra capacidad de comunicarnos con las comunidades a pesar de que el periodismo a nivel mundial está pasando por su mejor momento

De acuerdo con él, hay una brecha entre los periodistas y las comunidades locales en la medida que los medios han tratado de permanecer lejanos de las fuentes para mantener una neutralidad

Para el comunicador, desde que apareció el internet “nadie puede controlar la información” pues todo está abierto a todo el mundo en la medida que los medios ya no controlan la información.

En su opinión, la información se democratizó y se creó una cultura en línea donde no importa la fuente ni el conocimiento que tenga esa fuente del tema.

“Los algoritmos son lo que han creado esas cámaras de eco en los que la gente solo se comunica con quién está de acuerdo”, dijo.

Destacó que la mayoría de personas busca las noticias en sus redes sociales. También habló de la desinformación, que se hace con malas intenciones y de la mala información, que es cuando se tiene el objetivo de dañar al oponente.

“Si suena más o menos creíble lo compro. No me detengo para confirmar”, dijo Schummacher, quien señaló que debe haber un límite en cuanto al anonimato.

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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