La RAE incluyó la palabra vallenato como gentilicio y expresión cultural

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La palabra ‘Vallenato’ fue aceptada en el diccionario de la Lengua Española, según confirmó esta semana el escritor y periodista Daniel Samper Pizano, quien junto con Gossaín, son los dos únicos vallenatólogos miembros de la Real Academia.

 

Por Rafael Sarmiento Coley y Rincón Vanegas

Primero que todo, este es un homenaje a los juglares trashumantes que recorrían toda la vieja Provincia de Padilla a lomo de mulo o de caballo repartiendo encomiendas físicas o, cantando acompañados de las notas nostálgicas de un acordeón, las noticias que ellos traían después de acumular la sabiduría de los que vienen y van.

Así nació la fama de Chiche Guerrera, de Francisco El Hombre, de Juan Muñoz y de tantos otros.

Luego, algunos muchachos inquietos –porque todavía eran muchachos, tanto que así que Julio Oñate Martínez, Tomás Martínez Ubarne, Juancho Gossain y Andrés Samper Pinzano tenían unas melenas tipo hippie-. Y Consuelo Araujo era una esbelta morena de labios gruesos, pelo negro coposo y una sonrisa encantadora.

A ellos se debe la nomenclatura de vallenato. El gentilicio respetable de Vallenato, referido ya no a la pobre persona que sufría de vitíligo y tenía la piel descolorida, sino a una gente sana, alegre, excelente anfitrión y mejor parrandero.

La pluma briosa y pulida de Consuelo dejó lo más sesudo de la antología vallenata. De la vallenatología en sí. Tarea que proseguirían Julio Oñate y Tomas Martínez Ubarne, lo mismo que Rafael Oñate Rivera con sus brillantes compilaciones de los personajes y sus canciones.

Primer paso

El primer momento cumbre fue cuando Juan Gossaín y Daniel Samper Pizano – ya ambos sin melena a lo Ringo Star- hicieron una excelsa presentación desde un auditorio selecto desde Bogotá para todo el país, de una justificación plena de la juglaría vallenata por su aporte al linguismo de América Latina, a un modo de ser, a una cultura arraiga hasta los tuétanos, y hasta una selecta culinaria.

Brillantes e ilustrativas exposiciones de Gossaín y de Samper Pizano. Cuál de las dos más interesantes. No era para menos. En ambos trabajos bien documentados los dos colosos de las letras colombianas no solo mostraron los dotes de literatos sino el conocimiento cierto y profundo de una cultura llamada Vallenato, sino que se ganaron con sobrados peritos y aplausos su ingreso a la Real Academia de la Lengua.

Reconocimiento de la Academia

Ahora el próximo mes la Real Academia Española (RAE) hará oficial el pronunciamiento de incluir en el diccionario de la lengua la palabra ‘Vallenato’, que se suma a la declaratoria de este género musical como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Esta es una palabra de uso común desde hace muchos años en Colombia y Latinoamérica, especialmente se le hizo mayor énfasis con la creación del Festival de la Leyenda Vallenata (1968) y con el libro ‘Vallenatología’ de Consuelo Araujonoguera (1973).

Precisamente la desaparecida periodista y escritora Consuelo Araujonoguera ‘La cacica’ sobre el significado de vallenato señaló  “El vallenato de verdad no se hace. No se fabrica. No se elabora, ni siquiera, digo yo, se piensa o se diseña. Él simplemente nace. Nace con fuerza como cualquier machito entre sollozos y pataleos después de que lo engendra el sentimiento y lo pare la inspiración”.

La información de la inclusión de esta vital palabra que enmarca la música vallenata la confirmó el periodista, escritor e investigador Daniel Samper Pizano quien manifestó que la Academia española entendió que ese es un vocablo de uso común en Colombia y Latinoamérica. También que el anuncio se lo anticipó Darío Villanueva, director de la Real Academia.

El presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araujo manifestó que “como ente rector del vallenato en Colombia recibimos con la mayor satisfacción este anuncio porque después hace muchos años veníamos poniendo de presente que debía estar en un lugar destacado del diccionario de la lengua española. Este es el mayor homenaje a todos los que abrieron el camino para que el vallenato sea la identificación de Colombia ante el mundo”.

La palabra ‘vallenato’ ingresa al diccionario con letras mayúsculas por que tiene la particularidad de cantarse hasta hacerse sentir a través de un acordeón, una caja, una guacharaca y una voz parrandera.

Bienvenida la palabra “vallenato”, esa que en sus 9 letras tiene la potestad de moverse, cantarse y hablarse en todos los idiomas teniendo el mismo significado.

Como dice Poncho Zuleta en una parodia en el video que encabeza esta nota: “Nosotros también podemos bailar champeta a lo vallenato”. Pero su compadre Jorge Oñate le advierte que el día que eso suceda se quita la correa “y le doy tres pencazos”.

Esta es una nueva batalla que se gana en el idioma español, y es en homenaje a esos juglares descalzos que iban por distintos lugares de la geografía costeña llevando sus mensajes cantados.

Me llaman Compai Chipuco
y vivo a orillas del río Cesar
soy vallenato de verdad…

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Acerca del Autor

1. Rafael Sarmiento Coley

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey

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