Así sobrevive la salud en Colombia, pero no sana

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Esta crónica de una periodista que fue paciente de urgencia nos muestra cómo está operando un servicio convertido en negocio.

Por Soledad Leal

Durante tres días estuve transitando entre asistencias médicas domiciliarias de urgencia, salas de urgencias de EPS, médicos internistas de EPS, enfermeras, y resto de la pandilla.

Tuve en tres días los siguientes diagnósticos: Sinusitis aguda, neumonía, infección bacteriana, virosis, hasta un TAC de cabeza para descartar una isquemia. Fiebres durante tres días entre 39 y 40 grados; dolores de cabeza que me hicieron delirar y poner la visión borrosa; incapacidad de dormir, incapacidad de tragar aunque fuera un pedacito de pan.

Me sentía terrible y no tenía respuestas ni explicaciones que me dieran sosiego. La incertidumbre mata. Estuve durante dos noches en una sala de urgencias, escuchando todo lo que allí llega, oyendo a los médicos, las enfermeras, los pacientes, los reclamos, los agradecimientos, las voces, los pequeños silencios, lo que transcurre.

Y me quedó perfectamente claro el proceso con criterio empresarial que maneja el servicio de salud en Colombia: “Si logramos procesar en máximo 20 minutos la recepción de un paciente, suprimirle los síntomas en máximo 4 horas, y mandarlo a su casa contento con un día de incapacidad, lo habremos logrado”.  De ahí en adelante el pobre afiliado a una EPS que quiera en realidad saber qué tiene y encontrar un tratamiento a su enfermedad, tendrá que tramitar en un universo paralelo y lleno de oscuros laberintos, las citas y autorizaciones que le den la esperanza de superar su enfermedad. Sanarse. El sistema se diseñó para sobrevivir y aplazar, no para curar.

Ni un buen baño

Estás allí justo en el momento en que tienes tus defensas inmunológicas más bajas, y esto es lo que vives: un solo baño para hombres, mujeres y niños, sin jabón, sin toallas para secarse, sin papel permanente. Te toca escuchar la explosiva evacuación de un abuelito intoxicado, los vómitos de un niño congestionado por el moco, y debes usar ese mismo baño en los minutos siguientes porque estas conectado a un suero que te hace orinar cada media hora. No tienes opción.

Y te preguntas ¿estoy en una clínica? ¿El adjetivo ‘clínicamente’ no significa ‘asépticamente’, ‘limpiamente’? No. En el mundo de las EPS, en ese mundo paralelo de las urgencias para quienes no tienen cómo solventar una pre pagada, ese no es el significado. Ese es un mundo de privilegios, excluyente, al que no tiene acceso más del 80% de nuestra población.

Y por supuesto que es meridianamente claro que un servicio de urgencias está diseñado para controlar un episodio crítico, no para hacer tratamientos. Pero no puede ser un mundo aislado en que te inyectan Tramadol para quitarte el dolor de cualquier origen, darte un anti diarreico, un anti hemético, anti inflamatorio, o cualquier otra medicina que te anule sintomatologías, y luego te manden contento con tu Tramadol y un diagnóstico previo cualquiera a tu casa.

En tres días en urgencias ningún médico se sentó a interactuar verdaderamente conmigo, a conocerme, (ninguno me preguntó qué hacía, cómo es mi oficio, y dónde trabajo), a tratar de establecer conmigo qué estaba pasando. Me pregunto: para hacer un diagnóstico real ¿no hay que casi hacer una investigación minuciosa con el paciente?

Cuando uno llega a Urgencias en efecto es porque algo hizo crisis. Y luego del manejo reactivo para enfrentar el momento, hay que hacer un manejo continuado, vinculante, remisorio a quien corresponda en las otras instancias del sistema, para establecer porqué se dio ea gracias. El origen. Si tengo el origen, la causa, puedo enfrentar las alternativas de tratamiento.

A mi sacaron de urgencias después de tres días intermitentes, no me remitieron a nadie, ni me mandaron nada de medicamentos.

-Tiene una virosis fuerte, mucho líquido, chau.

Tuve que buscar una cita de urgencia con un neumólogo particular porque yo no me sentía bien. Luego de examinarme, mirarme, preguntarme quién fumaba cerca de mí, si había palomas a mi alrededor, ratas, si el aire lo mantenía cada tres meses, y todo lo que se le ocurrió, me diagnosticó muy explicadamente porqué tenía una bronquitis enquistada por aires re fríos y con hongos en los que uno permanece todo el día.

Inicié el tratamiento de inmediato, las terapias, inyecciones dos diarias, y ya me siento diferente. Voy paso a paso. Ya sé algo, sé que no es lo único, pero tengo la certeza y tranquilidad, de que este es uno los males raíz de lo que me aqueja.

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Soledad Leal

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